Vida

Verde: la selva vista por el fotoperiodista manizaleño Federico Ríos

Verde: la selva vista por el fotoperiodista manizaleño Federico Ríos

Darío Augusto Cardona S

MANIZALES

La selva, las montañas, los camuflados y los campos tienen algo en común: están bañados de verde. Es el color que usó Federico Ríos, fotoperiodista manizaleño, para titular su reciente libro de fotografías.

Verde nació en las montañas y en las selvas de Colombia, que fueron ocupadas por las extintas Farc. El fotógrafo narra en 350 imágenes las caras de la antigua guerrilla y su transición hacia el proceso de paz.

Este proyecto comenzó en el 2010, antes de saberse de un acuerdo de paz en La Habana (Cuba). “Empecé a fotografiarlos de manera muy improvisada. Luego comienzo a establecer contactos, rutas, mejores fuentes y con más ahínco”, cuenta Ríos.

En las entrañas

Federico partió de la pregunta ¿qué son las Farc? Trató de resolver la duda en una década de periplos y temores, en esa selva de misterios: vida cotidiana, convivencia, intimidades, formas de pensar, miedos y sueños de cientos de uniformados.

En 10 años recopiló 42 mil archivos. Se imprimieron 2.500, que validó Santiago Escobar, su amigo. Alejandro Gaviria, exministro de Salud y rector de la Universidad de los Andes, es el prologuista.

“El libro se desenvuelve en cierta forma cronológica: las marchas, la noche, el dolor, los niños, las mujeres, los adultos, individuos, grupos, el no, la caída de un ciclo, el comienzo de otro. En una foto te llenas de esperanza, y en la siguiente te fundes en una tristeza y te arranca la esperanza que te había entregado la anterior”, precisa el manizaleño.

Como pan caliente

Verde salió a la venta en marzo y tuvo una respuesta muy positiva. Según Ríos, en 4 días se vendieron los primeros 1.000 ejemplares. Por esta razón, imprimieron un segundo tiraje. Adquiéralo a través de vaki.co/es/vaki/FotlibroVERDE

Un hombre lee en su cambuche los Acuerdos de La Habana.

Así lucía el equipo de fútbol del Frente 34. Los guerrilleros llegaban a los pueblos y cambiaban de uniformes. “En la cancha podía ver esa idea de igualdad y que el pueblo no se sentía amenazado por la guerrilla”, dice Ríos.

Los guerrilleros del frente 34 están concentrados viendo un partido de eliminatorias del Mundial de Fútbol.

Esta cabalgata se dirigía hacia Mandé, pueblo de Antioquia.

En un abrazo quedó sellada la alegría de Manuela y Jéssica, dos guerrilleras que se reencuentran tras mucho tiempo separadas. Las zonas veredales pemitieron estos reencuentros.

Vanesa posa con su hija Manuela, que tenía un mes. Tenía tres hijos y actualmente tiene seis, por los que lucha y se rebusca la vida en el Chocó.