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¿Qué es el síndrome de Estocolmo y cómo se desarrolla en secuestrados?

¿Qué es el síndrome de Estocolmo y cómo se desarrolla en secuestrados?

Las declaraciones dadas por el soldado Yonny Andrés Ospino Castillo, horas después de su regreso a la libertad, han generado polémica ante lo que al parecer sería una reacción psicológica, conocida como síndrome de Estocolmo. 

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El joven soldado, quien habló ante los medios locales, se mostró nervioso, confundido y dejó entrever afecto hacia sus captores.

“Yo me sentía como amañado con ellos, la verdad yo no tengo nada que decir o que me hayan dado mal trato. Estoy feliz de estar libre, pero a la vez triste, porque ya me estaba encariñando con ellos”, afirmó el militar con voz entrecortada.

Aunque varios son los casos que se han presentado en el mundo de personas que padecen este síndrome después de un secuestro, pocos se preguntan por qué se le llama así.

De acuerdo con la Universidad Nacional del Nordeste de Argentina, "el Síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador".

Además, según la institución académica, "en ocasiones, los prisioneros pueden acabar
ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a las autoridades".

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La universidad explica que, según la corriente psicoanalítica, "el síndrome de Estocolmo sería entonces una suerte de mecanismo de defensa inconsciente del secuestrado, que no puede responder la agresión de los secuestradores y que se defiende también de la posibilidad de sufrir un shock emocional. Así, se produce una identificación con el agresor, un vínculo en el sentido de que el secuestrado empieza a tener sentimientos de identificación, de simpatía, de agrado por su secuestrador".

Por su parte, la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco Marroquín, también argentina, explica que, "Si bien el síndrome no ha sido caracterizado como entidad diagnóstica en la última edición de 1995 del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV), sí se lo reconoce como fenómeno psicopatológico de plataforma traumática: En el que se induce al agredido a un modelo mental, de naturaleza cognitiva y anclaje contextual (Montero Gómez, 1999). Montero ha introducido a este Síndrome dentro de la clasificación de “Trastornos disociativo no especificado” del manual “DSM IV”.

Situaciones

De acuerdo con el psicólogo Nils Bejerot, el Síndrome de Estocolmo es más común
en personas que han sido víctimas de algún tipo de abuso, tal es el caso de:
rehenes, miembros de secta, abuso psicológico en niños, prisioneros de guerra,
prostitutas, prisioneros campos de concentración, víctimas de incesto, y violencia
doméstica.

Origen del nombre

La misma institución académica explica qué "En agosto de 1973, un atracador llamado Olsson se introdujo en una entidad bancaria de Estocolmo, capital sueca, con la intención de cometer un robo. Sus planes no funcionaron según los había previsto y la policía rodeó el banco, impidiéndole la huida. Olsson tomó entonces como rehén a una empleada de la oficina, Kristin, a quien retuvo durante varios días. Cuando la aventura llegó a término, Kristin había desarrollado tales lazos afectivos con su captor, que se enamoró de él. La policía procedió al arresto de Olsson y Kristin criticó en una entrevista periodística al Gobierno sueco por su falta de compresión hacia las motivaciones del asaltante para emprender acción semejante; posteriormente contraerían matrimonio".

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Así, "desde entonces se denomina síndrome de Estocolmo a un conjunto de mecanismos psicológicos que determinan la formación de un vínculo afectivo de dependencia entre las víctimas de un secuestro y sus captores y, sobre todo, a la asunción por parte de los rehenes de las ideas, creencias, motivos o razones que esgrimen sus secuestradores para llevar a cabo la acción de privación de libertad".