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Brecha de género en investigación ha bajado poco en los últimos años

Brecha de género en investigación ha bajado poco en los últimos años

¿Qué tan grande es el papel de la mujer en la educación en Colombia? Esa es la pregunta que intenta resolver el reciente informe del Laboratorio de la Economía de la Educación de la Universidad Javeriana (LEE), en el marco del Día Internacional de la Mujer.

Los resultados revelan que existe una importante brecha de género en el tema, que deja a las mujeres rezagadas en cuanto a su repercusión en el ámbito académico del país.

El análisis encontró que en seis años el nivel de participación de este sector de la población en investigación solo aumentó un 2 por ciento al pasar del 36 por ciento en 2013 al 38 por ciento en 2019 (último dato disponible), cuando de los 16.796 investigadores reconocidos en la convocatoria de MinCiencias, solo 6.411 investigadores fueron de género femenino.

En algunas áreas de conocimiento este reconocimiento es aún menor. Por ejemplo, en áreas tales como ingenierías: mecánica, eléctrica, electrónica, informática y civil, así como, ciencias físicas, donde la proporción de investigadoras no supera el 20 por ciento.

 

Así mismo, de las 42 áreas de las que se tienen datos, apenas en siete son más las investigadoras que los investigadores, y en solo dos la proporción es equitativa. De esta forma, las mujeres destacan en disciplinas como Biotecnología Agrícola (con una participación del 66,22 por ciento), Ciencias de la Salud (62,06 por ciento) y Psicología (57,54 por ciento).

Por el contrario, las áreas con menor cuota femenina son Ingeniería Mecánica )9,06 por ciento), Ciencias Físicas (14,74 por ciento), e Ingenierías Eléctrica, Electrónica e Informática (15,83 por ciento).

Al respecto, Gloria Bernal, codirectora del LEE, manifestó la importancia de “tomar acciones más contundentes para mejorar el acceso de las mujeres a programas doctorales. Por ejemplo, becas exclusivas para mujeres en ciertas áreas con poca representatividad o apoyos extra en la medida en que tengan hijos pequeños para apoyar su cuidado”.

 

Sin embargo, el mismo informe evidencia importantes avances en este aspecto. El número de mujeres que se graduaron en educación superior aumentó un 53,84 por ciento entre el segundo semestre de 2013 y el mismo periodo de 2019 (último reporte en el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior).

En el caso de los posgrados, es relevante mencionar que el número de mujeres graduadas aumentó en un 48% entre 2013-2 y 2019-2 (pasando de 24.900 a 37.048), en el caso de las maestrías el aumento fue de 150%, pasando de 3125 a 7825 mujeres graduadas.

Para el caso de los doctorados, el cambio es mayor, ya que pasó de 73 mujeres graduadas a 244 entre 2013-2 y 2019-2, es decir, este indicador creció un 230 por ciento.

 

Con todo esto, según el Laboratorio, “realizando la comparación entre mujeres y hombres, hay siempre más hombres graduados en todos los niveles académicos”. La diferencia más alta es en pregrado (40 por ciento) y la más baja en maestrías (16 por ciento).

Los realizadores del informe insisten en que, pese a los avances en la cantidad de mujeres que obtienen algún título académico, resulta interesante que el porcentaje de investigadoras no haya presentado mayores variaciones.

Por su parte, Luz Karime Abadía, también codirectora del Laboratorio, señaló que es necesario “concientizar a la sociedad, especialmente a padres y docentes de la existencia del fenómeno y la necesidad de eliminar los estereotipos de género del lenguaje, el comportamiento, los juegos que se promueven a niños y niñas, entre otros”.

Las barreras

El informe hace referencia a distintos aspectos que dificultarían el acceso de las mujeres a la educación superior y en especial a la esfera de la investigación. De esta forma, menciona diferentes investigaciones que sugieren que por lo general ellas se ven obligadas a abandonar su formación por razones personales, o debido a barreras institucionales, estereotipos y otras formas de discriminación.

Así mismo, se evidencia que aquellas con mayor potencial para hacer doctorados y trabajos de investigación, se encuentran etapas en las que deben intercalar sus actividades académicas con las domésticas y familiares, más que los hombres.

REDACCIÓN EDUCACIÓN

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