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La Paz le dijo adiós a Jorge Oñate entre música y lágrimas

La Paz le dijo adiós a Jorge Oñate entre música y lágrimas

La Paz, el pueblo que vio nacer a Jorge Oñate, le dijo adiós este lunes a uno de los más grandes ídolos de la música vallenata, quien no pudo resistir la dura batalla contra las complicaciones que le dejó el covid-19 y falleció durante la madrugada del domingo 28 de febrero en el hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín.

Hasta esta pequeña localidad ubicada a 12 km de Valledupar fueron trasladados los restos del Jilguero de América para despedirlo. El lugar del último adiós fue la plaza Olaya Herrera.

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“... Siento una tristeza enorme. Mi corazón está hinchado, arrugado, el alma partida, porque no se me va un tío, se me va un padre”, manifestó, entre lágrimas, un familiar del artista.

A la despedida asistieron familiares, gente del espectáculo y decenas de seguidores, que cantaban los éxitos de Oñate y lloraban desde que se conoció la noticia en la madrugada del domingo. El homenaje musical fue abierto por dos de sus hijos, José Jorge Oñate y Jorge Luis Oñate, quienes, en medio del dolor, sacaron fuerza para despedir a su padre de la forma como será recordado por siempre: cantando y verseando.

Visiblemente afectados y con gran sentimiento, los cantantes Jorge Celedón, Silvestre Dangond, Peter Manjarrés, Fabián Corrales, Penchy Castro, Orlando Liñan y Chiche Martínez también le rindieron homenaje a Oñate interpretando sus éxitos musicales. Los asistentes aplaudieron, batieron pañuelos blancos y gritaban al unísono “Jilguero, Jilguero, Jilguero”. Conmovido por la partida de Oñate, el cantante Penchy Castro no pudo finalizar la canción que interpretaba y terminó en llanto.

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Uno de los momentos más emotivos y esperados se vivió cuando Silvestre Dangond subió al escenario ycantó con profunda tristeza para rendirle un homenaje a su padrino.

“Para mí, estar acá despidiendo a mi padrino, solamente tengo unas cortas palabras que decir: así no era. Pensé que Dios me lo iba a regalar por muchos años más, pero aquí estamos, padrino. Jamás te vamos a olvidar. Y te quiero recordar y despedir con esta canción”, comentó, con tristeza antes de entonar El Jilguero, del compositor Emiliano Zuleta.

“En un pueblito cerquita al valle nació un muchacho con una estrella, con el prodigio de una voz muy bella que en el mundo no la tiene nadie”, cantó.

Dangond y Oñate eran muy cercanos. El mundo musical los mantenía unidos. Por eso, la presentación de Silvestre fue una de las más esperadas y también de las más emotivas del evento.

 

Antes de este evento, el único comentario que había hecho Dangond luego de la muerte de su padrino había sido compartido a través de su cuenta de Twitter. “¡Así no era! Pero toca aceptar, ahora es cuando comienzas a volar más alto, Jilguero”, escribió el cantante este domingo.

Al finalizar el homenaje, el cuerpo de Jorge Oñate fue conducido desde la plaza Olaya Herrera hasta el cementerio donde yacerán sus restos. Sus familiares, al igual que la mayoría de los asistentes, se fueron caminando. Su esposa, Nancy, y su hijo Jorge Antonio se derrumbaron en medio del llanto, sus fuerzas comenzaban a flaquear.

Los pobladores ondeaban banderas de Colombia y de La Paz, al paso de la carroza fúnebre, la cual hizo una parada de unos diez minutos enfrente de la casa del Jilguero en señal de despedida. En el cementerio fue esperado con la canción El cariño de mi pueblo, una de las que más sonaron en su funeral y que grabó con el legendario acordeonero, también fallecido, Juancho Rois.

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“El que toda la gente me quiera es un placer que me da la vida que muchos desearían. El que todos los amigos míos se llenen de infinita ternura con las canciones mías”, cantaba la procesión que despedía al cantautor.

Antes del sepelio, las autoridades locales acordonaron el lugar para evitar aglomeraciones. En el cementerio solo permitieron el ingreso de sus familiares.

LUDYS OVALLE JÁCOME

Valledupar