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Guaidó pasa por el tramo más duro de sus 3 años de gobierno interino

Guaidó pasa por el tramo más duro de sus 3 años de gobierno interino

El cese de la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones libres no llegaron a Venezuela. Las promesas hechas en 2019 se desvanecieron y se le sumaron los escándalos de corrupción y falta de transparencia en el manejo de los activos venezolanos en el exterior.

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Poco a poco, la figura del presidente interino se ha quedado sola y cada vez son menos quienes acompañan a Juan Guaidó. Este martes, de hecho, habrá una sesión en la Asamblea Nacional (AN) opositora, donde se va a oficializar otra de esas rupturas: la renuncia de Julio Borges como encargado de las relaciones exteriores del gobierno interino de Guaidó.

Desde Colombia, lugar donde reside, Borges dijo a los periodistas que “el gobierno interino tiene que desaparecer” y lo dice porque el próximo 5 de enero se cumplirá un nuevo período del parlamento electo en 2015 (de mayoría opositora) y el cual sigue dirigiendo Guaidó. Y para ello, Borges propuso cambios al decreto con el que se constituyó el gobierno interino. No obstante, recalcó que, si no hay cambios, el interinato desaparecería por completo después del 5 de enero.

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Por ahora, la oficina adjunta de Relaciones Exteriores asumirá temporalmente las riendas de las relaciones internacionales del gobierno interino. Al frente estarán Isadora Zubillaga y Antonio Ecarri.

Estados Unidos, Colombia y más de 50 países reconocen a Guaidó como el presidente interino de Venezuela, pero se ha evidenciado un distanciamiento en cuanto a impulsar acciones desde el extranjero para presionar al régimen de Nicolás Maduro. “Hemos perdido legitimidad, apoyo internacional, porque ha habido demasiadas contradicciones. Eso ha hecho que el mundo haya puesto el caso venezolano en la nevera”, agregó Borges.

Aunque Guaidó se quedó sin sede física para legislar cuando el chavismo eligió una nueva Asamblea Nacional en diciembre de 2020, las leyes venezolanas no determinan que sea solo el Palacio Legislativo el espacio para ejercer. Sin embargo, el ocaso de su liderazgo parece difícil de ocultar y en lo interno la fragmentación opositora no ayuda. Una de las razones principales de este debilitamiento: la capacidad efectiva.

“Había expectativa –como sucede con todo liderazgo–, pero no hubo efectividad en el cumplimiento de las promesas”, le explicó a Ysrrael Camero, historiador de la Universidad Central de Venezuela.

“Había una percepción de que todo se iba a resolver en un lapso corto”, dice Camero, pero recuerda que tres eventos marcaron el declive de Guaidó: “Cúcuta, La Carlota y Macuto”, es decir, la ayuda humanitaria que no ingresó al país, el alzamiento militar fracasado y la llegada por mar de supuestos mercenarios. Todo eso se conjuga para que Nicolás Maduro –que es un líder poco popular– aún sobreviva en el poder.

Julio Borges

Guaidó nombró en 2019 a Borges (foto) como comisionado para las Relaciones Exteriores.

Sin control del territorio y de la población venezolana, esa capacidad efectiva se disminuye y el “liderazgo se desgasta”, al igual que quienes apoyan al líder y deciden no seguir acompañando sus ideas, enfatizó Camero.

El fenómeno Guaidó, el que llenaba avenidas enteras con venezolanos ansiosos de un cambio político, apareció gracias a las decisiones de una coalición de partidos, apunta el historiador, lo que coincide con la opinión del politólogo venezolano Wálter Molina.

Molina cree que la caída libre de la figura opositora se debe a que esa agrupación de partidos era la que sostenía esa imagen. El G4 (Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo) ya no están alrededor del presidente interino. “La debilidad interna es clara, y ello no beneficia a nadie que desee lograr la democracia en el país”, opinó Molina.

La creación de ese interinato, que ahora Julio Borges llama a disolver, trajo reconocimiento a la oposición, más sanciones al chavismo y activos en el exterior para su uso, y esto obligó a Maduro a sentarse en México a dialogar. Pero, ahora, lo que queda del gobierno interino “es justamente el manejo de esas empresas y por la interlocución internacional con los principales aliados. Al quitar uno, lo otro también se irá, y hacia allá apuntan muchos”, lamentó Molina.

Uno de los partidos que menciona el analista es Encuentro Ciudadano. Su presidenta, Delsa Solórzano, le dijo a este diario que no se trata de apoyar a Juan Guaidó, sino a la Constitución y, por ende, “hasta que no haya elección presidencial” debe continuar el interinato.

Hemos perdido legitimidad
y apoyo internacional porque ha habido demasiadas contradicciones.
Eso ha hecho que el mundo haya puesto el caso venezolano en la nevera

Resalta que no importa el nombre de quién esté al frente, sino de la figura apegada al artículo 233 de la carta magna. “Aquellos que plantean un traje a la medida piensan que la ley se ajusta, la ley está hecha para cumplirse. El único ente legítimo es la Asamblea”.

Sobre la propuesta de disolver el interinato, luego del 5 de enero, Solórzano considera el planteamiento como una actitud egoísta y caprichosa. “Aquí todo el mundo quiere ser presidente. En ese camino, muchos prefieren destruir a Guaidó que a Maduro”, aseveró.

La diputada Adriana Pichardo, del partido Voluntad Popular, también asegura que las condiciones para nombrar el interinato no han cambiado. Para ella, el vacío constitucional por el desconocimiento de las presidenciales de 2018 sigue y, por ello, el 5 de enero de 2022 la figura del mandatario interino continuará.

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Mirando hacia lo histórico, tampoco hay antecedentes de gobiernos como el asumido por Guaidó. Se puede comparar cuando Rómulo Gallegos fue derrocado en 1948 y se intentó una acción similar de gobierno interino, pero Acción Democrática vio que no era viable. O en 1897, cuando José Manuel Hernández aseguró que le arrebataron las elecciones e intentó gobernar desde la cárcel.

Apartando el dilema constitucional, la desconexión entre la gente y sus líderes hace mella en ese liderazgo. “Es como un televisor que pones mute”, así lo compara el historiador Camero. Para él, eso está pasando con la clase política, desgastada y desagrupada, pero que tampoco ha logrado poner otra cara en frente que no sea Guaidó, porque, aunque ha descendido su popularidad, otros no la han aumentado.

ANA RODRÍGUEZ BRAZÓN
CORRESPONSAL DE
CARACAS