Cultura

Cómo ve la moda Nina García para 2021

Cómo ve la moda Nina García para 2021

En los años anteriores al 2020, empezar un nuevo año siempre venía acompañado de una invitación a la reinvención. Los propósitos de año nuevo nos servían de guía para
conducir los 365 días posteriores al cambio de calendario. Hoy, mientras escribo mi primera columna para la Revista BOCAS de este año, me pregunto si hay lugar para el optimismo en un año que parece que seguirá siendo, por desgracia, una continuación del 2020.

No hay ninguna duda de que nuestro mundo contemporáneo vive en un estado de inestabilidad permanente. Cuando veíamos la luz al final del oscuro túnel del coronavirus con las tan anheladas vacunas, observamos indefensos cómo unas variantes de este virus pueden frenar nuestro avance a la tan deseada nueva normalidad.

En Estados Unidos presenciamos la fragilidad de nuestro sistema democrático y, en la necesidad de terminar con la crispación, las noticias falsas y las teorías conspirativas que propiciaron un asalto inaudito a la sede del poder legislativo americano, el Capitolio.

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A lo largo de la historia se ha demostrado cómo mi industria [la moda] tiene el poder de explicar una realidad a través de una prenda

La democracia es frágil, pero no está muerta. El 2021 empezó en los Estados Unidos con un nuevo presidente y una vicepresidenta (que hace historia) que se enfrentan a
un país dividido y con una crisis económica y social sin precedentes.

En este clima tan explosivo muchos de ustedes se preguntarán qué sentido tiene escribir sobre algo tan frívolo como es la moda. Sin embargo, a lo largo de la historia, se ha demostrado cómo mi industria tiene el poder de explicar una realidad a través de una prenda.

Hace un par de semanas leí en una de mis publicaciones favoritas cómo es imposible entender la explosión del Renacimiento sin las devastadoras consecuencias de una peste negra que redujo a la mitad la población de Europa. El Renacimiento puso fin al oscurantismo del medievo poniendo el foco en el individuo. Se dejó de leer en voz alta en los monasterios para leer en silencio (uno de los grandes avances de la humanidad) en los maravillosos ‘studiolos’ italianos (uno de ellos se conserva en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York).

El fin de la peste negra cambió oscuridad por luz. Y esto es precisamente lo que vi en las colecciones de alta costura presentadas en el último mes alrededor del mundo. De Valentino a Dior, de Armani a Chanel, de Iris van Herpen a Area: los diseñadores nos ofrecieron pistas sobre cómo ven el estado del mundo. Tradición o modernidad. Mirar adelante o reinterpretar el pasado. Bridgerton o avantgarde.

En este baile de tiempos se podrían resumir horas y horas de trabajo de los ateliers. Sin embargo, todos los diseñadores coincidieron en tres aspectos: en presentar colecciones marcadas por la inclusividad, la creatividad y la sostenibilidad. Todos mirando adelante e inspirándonos en un mundo mejor.

El fin de la peste negra cambió oscuridad por luz. Y esto es precisamente lo que vi en las colecciones de alta costura presentadas en el último mes alrededor del mundo

En este calendario de la moda tan movedizo dimos la bienvenida a dos nuevas casas: Alber Elbaz, quien resucitó hace unos años a la firma Lanvin, presentó su nuevo proyecto llamado AZ Factory, y el dúo de diseñadores AREA, su primera colección de alta
costura hecha en Nueva York. Elbaz nos descubrió una nueva tecnología que abraza —literalmente— el cuerpo con tejidos inteligentes que parecen ser esculpidos en el cuerpo.

Y es que la alta costura se basa precisamente en su capacidad de amoldarse a nuestra piel. Por eso no me extrañó que un creador en estado de gracia, Daniel Roseberry, creara placas de metal con pechos y abdominales en relieve para su extraordinaria colección para Schiaparelli.

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En este apartado de bienvenidas no nos podemos olvidar de Kim Jones (Dior Homme), quien presentó su primera colección de alta costura para la casa FENDI. Jones, siempre astuto en la inspiración de sus colecciones, escogió como referencia la casa en que
el grupo de Bloomsbury se reunía en sus encuentros literarios. Orlando y Virginia Woolf para la era digital con una selección de modelos que, aparte de incluir hombres, ponía en escena las relaciones maternofiliales.

Por su parte, Viktor & Rolf e Iris van Herpen pusieron el acento en la sostenibilidad, ya que ambos partieron del reciclaje para presentar dos colecciones distintas en lo visual, pero hermanas en el alma. Otra manera de entender estas colecciones nos la brinda la serie Bridgerton, que se ha convertido, según cuenta la propia plataforma, en la más vista de la historia de Netflix.

Armani con su permanente búsqueda de la belleza, Maria Grazia Chiuri para Dior
con una colección inspirada en el tarot y en los signos de zodíaco, y Virginie Viard, que puso en escena una boda en el sur de Francia, me hicieron recordar esta serie que ayudó a millones de personas a soñar y desconectar de un presente gris.

“Solamente hay una manera de hacer alta costura, y es hacerla bien”. De esta manera resumía a la perfección la honestidad creativa de Pier Paolo Piccioli (Valentino). Pier Paolo es uno de estos creadores que supieron mezclar en una colección estas dos
tendencias que he intentado desmenuzar en mi artículo.

Pier Paolo dialogó con el pasado y miró con atrevimiento al futuro. Jugó con siluetas y materiales en una colección donde nada era lo que parecía en la utilización de tejidos y técnicas. Igualmente, y creo que por primera vez en esta histórica casa italiana,
modelos masculinos pisaron una pasarela de alta costura. Pier Paolo lo resumiría a la perfección en su cuenta de Instagram: “La Belleza No Tiene Género”. Y creo, amigos lectores de BOCAS, que no hay mejor manera de terminar un artículo que con una
frase tan hermosa y llena de verdad como esta.

* * *

Gracias por leernos.
Le invitamos a leer una entrevista BOCAS:)

POR: NINA GARCÍA
FOTOS: CORTESÍA NINA GARCÍA
REVISTA BOCAS
EDICIÓN 103. ENERO - FEBRERO 2021