Cultura

César Manzano: 'Sonó el primer disparo, pero no sentí el impacto'

César Manzano: 'Sonó el primer disparo, pero no sentí el impacto'

César Manzano vive en Colombia desde hace cinco años. Es el doctor Obando en la serie Enfermeras, de RCN Hace poco contó en sus redes sociales el azaroso atraco del que fue víctima en los cerros de Bogotá

Este lunes habló con y narró el paso a paso de la historia, ocurrida a mediados de enero pasado.

(Le puede interesar: )

“Yo vivo en un barrio pegado a los cerros, en el norte, y una vez a la semana, por lo general el domingo, subo la montaña. Es un momento para desconectarme de abajo, de la ciudad, y unirme con la naturaleza.

Ese día se me fue el tiempo y cuando me disponía a bajar, como a las 4 de la tarde, sentí el hocico de un perro mestizo con mezcla de pitbull, no tan grande, pero sí musculoso, que se pegaba contra mi pierna. Me voltee a saludarlo (me gustan mucho los perros) y me encontré con su dueño, que venía unos dos metros atrás. Tenía lentes negros y un aspecto oscuro. Se veía drogado, tomado. Era una persona oscura.

El hombre sacó un revólver y me apuntó

El hombre sacó un revólver y me apuntó. 'Dame todo', me dijo. Yo toda la vida he tratado de hacer una preparación mental en caso de que sucedan estas cosas. Y pienso que lo importante es la vida. Le di la billetera, el celular, pero él no me dejaba ir. Apuntándome, me fue llevando a un lugar más alejado.

Veía en sus gestos que había ingerido alcohol y droga, no sé, ¿cocaína? Su ropa era vieja, usada, sus zapatos desgastados. Hablaba mal.

(También: )

Seguí sus instrucciones, pero me di cuenta que nos estábamos alejando hacia el norte. Traté de hacerlo sentir tranquilo para que se confiara y se relajara. Él manipulaba mi teléfono, bajaba el revólver, y yo seguía con él. Mi idea era que sintiera que tenía el control absoluto.

Yo no quería complicar la situación, pero tanto alejamiento…  Bajaba la luz del sol y pasábamos por una zona de pinos que no dejaba ver mucho… La situación era preocupante.

Llegamos a una parte en la que debíamos pasar una pared, un muro de unos dos metros, dos metros y medio de altura. Teníamos usar las dos manos y las dos piernas para pasar ese tramo.

Me mandó a pasar. Lo hice lento, como cansado, usé las técnicas actorales que he desarrollado en mi carrera, tratando de mantener la energía tranquilita. Puse la actitud de una persona agotada, pero mirándolo de reojo.

Subo, paso. Luego él pasó a la perrita y cuando se agarró de la roca usé toda mi energía y me le abalancé. Rodamos, empezamos a forcejear por el arma. Hubo empujones, cabezazos, rodillazos para tener el control del arma. El ladrón llamó a la perrita para que me atacara, pero creo que le caí bien porque me lamía.

(Además: )

En ese momento pensé que esta era mi última carta. En una de esas tropezamos, rodamos unos metros y en la caída perdí el arma. Él se levantó con el revólver en la mano, apuntándome. Primero me pegó tres cachazos seguidos y empezó a rodar sangre por mi cabeza.

Ahí pensé que había llegado el momento. Dije: ‘Papá Dios, aquí estoy, me entrego a la luz’. Pensé en mis hijas y aunque no lo crean tenía una gran paz, mi espíritu estaba tranquilo.

Sonó el primer disparo: humo, pólvora, pero no sentí el impacto. Cuando él tenía el arma a 20 centímetros de mi cabeza, pasó algo, un ambiente, una energía. Dos, tres, cuatro disparos. Su mano temblaba. Y soltó otro disparo que iba para mi frente, pero se curvó y sentí que se me quemó la boca.

Creo en Dios. No soy religioso pero sí espiritual. Y así como hay muchos caminos para llegar a Roma, hay muchos más para llegar a Dios.

Cuando vi que esa bala hizo no llegó a donde iba, pensé: ‘Todo va a estar bien’. El muchacho se quedó como paralizado. ¿Uno?, ¿dos segundos después? No sé. Ambos corrimos para lados distintos.

Empecé a bajar la montaña. Es un camino de entre 30 y 40 minutos. Lo hice en 20, yo creo, en mucho menos de lo normal. Estaba mareado y exaltado. Me llevaba la adrenalina.

(Le puede interesar: )

La bala entró por el maxilar superior derecho, me dañó los dientes, pasó por el medio de la lengua y terminó alojándose en el maxilar inferior izquierdo

Cuando llegué a la calle de mi edificio, mis compañeros de apartamento estaban afuera, porque unas horas antes, ese mismo individuo, había robado a varias personas en la montaña. Estaban conversando de esos robos.

Llegué con mi cara ensangrentada. La bala entró por el maxilar superior derecho, me dañó los dientes, pasó por el medio de la lengua y terminó alojándose en el maxilar inferior izquierdo. Fue una fractura fuerte.

“La Policía llegó muy rápido. En unos tres minutos. El objetivo era llevarme rápido a un hospital. Pero eran días de covid-19 muy fuerte en Bogotá, con las clínicas llenas.

Me atendieron en la Clínica Nueva, en Chapinero. Me recibieron muy rápido los doctores Mauricio Soler y René Pedraza, que me reconstruyeron la lengua. Fue un proceso largo y doloroso, porque todos mis huesos triturados me la seguían cortando.

Estuve 7 días hospitalizado en una clínica con un personal comprometido y amable. Tenían muchas personas con covid, pero sus espacios muy bien determinados.

Faltan procesos odontológicos demorados, pero todo se hizo muy bien y hay alternativas mientras me recupero completamente.

Yo no tengo prepagada. Tengo EPS y puedo decir que hay muy pocas quejas. Tuve una gran atención.

Han pasado seis semanas de lo sucedido y hoy pienso que todos tenemos un poder impresionante para sobrevivir. En las ciudades, en estos momentos, pasan muchas cosas. Hay que prevenir.

César Manzano estuvo hospitalizado una semana.

César Manzano estuvo hospitalizado una semana.

Creo que ese trabajo espiritual que he hecho me mantuvo en la luz. Y está mi carrera, lo aprendido, y también mi afición por las series policiacas, y mis herramientas humanas. Todo eso me ayudó.

(También: )

Pero hay gente que vive en el infierno, como este muchacho, que tomó decisiones equivocadas, seguro afectado por su crianza y su crisis de valores.

En Enfermeras me esperaron con muchas escenas por grabar y tengo que agradecer eso, y también a mis compañeros, todos pendientes: los actores, los directores, la productora, los camarógrafos, los directivos, todos, de verdad.

Después de lo que pasé, mi felicidad más grande fue poder ver de nuevo a mis hijas y acostarme con ellas a ver una película, abrazados”.

***
El actor venezolano César Manzano ha actuado, además, en El Comandante, La ley del corazón y Bolívar, entre otras producciones.

CÉSAR MANZANO