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Sin distancia social, el polémico regreso a clase en Bélgica

Sin distancia social, el polémico regreso a clase en Bélgica

El drástico y repentino cambio de enfoque de las autoridades belgas sobre el regreso a la escuela en junio de todos los alumnos de preescolar y primaria, previsto inicialmente de forma gradual y con estrictas condiciones, ha indignado a muchos centros y sindicatos de enseñantes, que planean huelgas esta semana.

En un primer momento Bélgica, uno de los países más afectados en Europa por la pandemia de coronavirus con 9.486 muertos, optó por un retorno progresivo, comenzando por los alumnos de primero y sexto de primaria.Lea también: Del Liceo Lunita, en Chía, a ver la Luna en la Nasa, en EE. UU.

Para esos niños las clases se reanudaron ya en mayo, con consignas de seguridad que incluían dejar una distancia de 4 metros cuadrados entre alumnos en las aulas y 1,5 metros cuando salían al recreo y el uso de mascarillas obligatorio para los profesores.

Las autoridades habían advertido de que la situación se iría revisando a la luz de la evolución del virus, pero muchos daban por hecho que la mayoría de alumnos no volvería físicamente a la escuela hasta septiembre.

Alumnos de preescolar y primaria, a clase sin distanciamiento social

Sin embargo, todo dio un giro de 180 grados el 27 de mayo, cuando el Ejecutivo federal y las entidades competentes en educación (las regiones y las comunidades lingüísticas) decidieron que todos los alumnos de preescolar y primaria se podían reincorporar al colegio desde principios de junio, prácticamente sin medidas de distanciamiento social.

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Aunque en el fondo los centros y enseñantes están de acuerdo sobre la conveniencia de que los niños regresen a las aulas, la forma ha indignado a muchos por el poco tiempo dado para adaptarse, después de haber tenido que reinventar su manera de funcionar en los últimos meses.

"Nos sentimos como simples servidores de la política y la Administración para poner en marcha en la escuela medidas impracticables imaginadas por personas que no se han puesto en nuestro lugar", señalaron esta semana en una carta dirigida a la ministra federal belga de Educación, Caroline Désir, los directores de los centros de enseñanza libre de Bruselas y Valonia.

En las prisas por reabrir todo ha influido mucho la región de Flandes (norte del país), partidaria de acelerar el proceso, frente a Bruselas y Valonia, que mantenían una posición más cautelosa.

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Para hacer posible esa vuelta generalizada, las consignas de seguridad han tenido que relajarse: en adelante ya no será necesario dejar distancia entre los alumnos en las clases ni en los recreos y tampoco será obligatorio llevar mascarilla para los profesores en clase, aunque sí cuando se relacionen entre ellos o con los padres.

Sindicatos de la enseñanza contra la reapertura

A efectos de controlar de alguna manera los contactos, los grupos de cada clase serán considerados "como una burbuja" y deberán permanecer juntos durante las horas lectivas, el recreo y la comida, explicó la directora de la escuela Sainte-Agnès, en Rixensart (Valonia).

La responsable de ese centro precisó, no obstante, que a partir de las 15.30 hora local (13.30 GMT), cuando termina el horario escolar, y hasta que los padres van a buscar a sus hijos, será "imposible" mantener a esos grupos separados de otros.

En cualquier caso, se aplicarán medidas de higiene para todos los ciclos educativos, incluido el lavado frecuente de manos, y las aulas, los pasillos y las salas de profesores han de estar ventiladas en todo momento, recurriendo a actividades en el exterior "cuando sea posible".

Cada escuela tendrá que diseñar un plan de emergencia en caso de un brote de coronavirus. Los sindicatos de enseñanza de Bélgica reaccionaron esta semana contra la decisión abogando por el retraso de la apertura y el socialista CPSP presentó un aviso de huelga del 2 al 5 de junio.

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En el levantamiento de las restricciones ha influido también la positiva evolución del virus en el país (este lunes se informó de veinticinco nuevos contagios y diecinueve muertes, cifra baja comparada con las semanas precedentes) y una carta avalada por miles de pediatras que asegura que para los menores el confinamiento supone un peligro más importante desde un punto de vista mental, social y educativo que el riesgo sanitario.

"Los niños corren el riesgo de convertirse en las principales víctimas de las medidas contra el coronavirus, siendo los que corren el menor riesgo", indica la carta.