Vida

Para el 2050, más del 90 % de los suelos podrían estar degradados

Para el 2050, más del 90 % de los suelos podrían estar degradados

Este lunes se celebró el ‘Día mundial contra la desertificación’, una fecha para llamar la atención sobre la degradación de la tierra, causada fundamentalmente por la actividad humana –como la sobreexplotación de los recursos naturales, la minería, el sobrepastoreo y la tala indiscriminada– y las variaciones climáticas.

“Si no tomamos medidas, para el 2050 más del 90 por ciento de los suelos del planeta podrían estar degradados y 1.800 millones de personas vivirán una escasez absoluta de agua”, advierte la ONU. “Y para el 2045, alrededor de 135 millones de personas pueden haber sido desplazadas como consecuencia de la desertificación”, continúa.

Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), más de un cuarto de las tierras productivas del mundo ya no son utilizables. “Debemos cambiar urgentemente esas tendencias”, señala António Guterres, secretario general.

“Proteger y restaurar la tierra, y utilizarla mejor, puede reducir la migración forzada, aumentar la seguridad alimentaria y estimular el crecimiento económico. También, ayudarnos a afrontar la emergencia climática mundial”. Concretamente,

Alianza nacional por el suelo

La deforestación es una de las principales causas. Más del 60 por ciento de las áreas deforestadas entre 1990 y 2010 se encuentran con algún grado de erosión, equivalentes a 4 millones de hectáreas.

Para afrontar el problema, el Gobierno lanzó la ‘Gran alianza nacional por el suelo’, que busca integrar a diferentes autoridades ambientales y entidades de investigación para hacer una adecuada conservación y gestión sostenible del territorio. La meta es “neutralizar o disminuir” la degradación de la tierra para el año 2030.

Y es que en Colombia, el 40 por ciento (que equivale a más de 45 millones de hectáreas) de la superficie continental e insular del país presenta algún grado de degradación de suelos por erosión; el 2,9 por ciento es erosión severa y muy severa.

“En ese 2,9 por ciento del territorio (3’334.594 hectáreas), las funciones y los servicios originales de los suelos, como la fertilidad, la regulación y el almacenamiento de agua y la biodiversidad, están completamente destruidos; su restauración es muy difícil, muy costosa y requiere de mucho tiempo”, informa el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac).

REDACCIÓN MEDIO AMBIENTE