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'O dábamos matrícula cero o regresábamos a las aulas': U. Distrital

'O dábamos matrícula cero o regresábamos a las aulas': U. Distrital

Con la pandemia, también llegó una oleada de alivios en matrículas en las universidades públicas, algunas de ellas incluso brindando matrícula cero a sus estudiantes, como es el caso de la Universidad Distrital.

Pero este proceso requirió un enorme esfuerzo económico por parte de las instituciones, las cuales hicieron uso de sus propios recursos para cumplir con esta medida. Muchas de ellas ahora ven resentidas sus finanzas de manera significativa.

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El caso de la Distrital es así. Los estudiantes del alma mater contaron con matrícula gratuita para el segundo semestre, pero los recursos utilizados para cubrir esto, de acuerdo con Ricardo García, rector de la institución, generaron grandes sacrificios.

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En diálogo con , García reveló que este año no se realizarán clases presenciales de ningún tipo en la universidad, en parte porque la matrícula cero no permitió tener el dinero necesario para la implementación de los protocolos de bioseguridad. Esto fue lo que contestó:

¿Cómo logró la U. Distrital finalmente garantizar la matrícula cero?

La matrícula cero para estudiantes de pregrado se logró con un gran esfuerzo de la institución haciendo reasignaciones presupuestales. Tuvimos que utilizar dineros que estaban destinados a otros rubros para este fin, de eventos, transporte, prácticas, entre otros que por las condiciones sanitarias no vamos a emplear. Es un esfuerzo muy grande, porque se está prescindiendo de los ingresos propios.

Pero para nosotros era importante hacer todo este proceso. Es un servicio para la sociedad.

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¿Hubo recursos adicionales para ayudar a esta causa?

Hubo recursos adicionales de la Nación por $2.612'521.122 como parte de las ayudas que dio el Gobierno a todas las universidades públicas por causa de la emergencia sanitaria.

Y con todo esto, ¿se ha pensado en un regreso a clases presenciales este año?

No. Ya hemos decidido que este año no van a operar las clases presenciales. Estas actividades que requieren de presencia física las acumularemos para el comienzo de 2021, cuando tenemos previsto que se acabe el semestre.

Esto porque estamos retrasados, como casi todas las universidades públicas, en el calendario académico, lo cual nos permitirá enfatizar en esas semanas de comienzos del próximo año la presencialidad, entre otras cosas, para poder contar con recursos frescos del presupuesto de 2021.

¿Cómo se prepara la universidad para en esas actividades presenciales?

En ese caso, nos concentraremos solo en las clases prácticas durante las semanas de este semestre que correspondan al 2021, claro está, esperando que no haya rebrotes fuertes de contagio, y de esa manera tendremos tiempo para preparar protocolos de bioseguridad mucho más sólidos.

¿O sea que estos protocolos no se han adelantado?

Nos quedamos sin plata para eso. O hacíamos matrícula cero o hacíamos los protocolos de bioseguridad. Escogimos enfatizar la gratuidad este año, y esperamos con los recursos entrantes poder culminar las labores presenciales en las seis semanas que corresponden a este semestre pero que se desarrollarán en 2021.

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¿Cómo deja esta decisión financieramente a la institución?

La matrícula es de los pocos recursos propios que tiene la universidad. Por ley se recibe financiación anual de la Nación y del Distrito y a esto se suma lo que podemos recaudar por el pago de matrícula.

Los ingresos por este rubro ascienden a unos 7.000 millones de pesos semestrales. Aunque no es mucho porcentualmente, para una universidad pública no contar con esto es un fuerte golpe. Es dinero que para este semestre ya no tuvimos.

Ahora entramos en un proceso de ahorro en el que no podemos utilizar los dineros propios para nada más allá de lo estrictamente necesario para la operación, pago de nómina, etc. Dar más ayudas es muy difícil, si le sumamos los bonos de alimentación y las ayudas tecnológicas que dimos. Hay una desfinanciación de la universidad.

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Necesitamos que se dé una reactivación económica, de lo contrario, si por alguna razón el otro año tenemos que trabajar en las mismas condiciones que en este, podríamos tener problemas para garantizar nuestra operación.

¿Cómo se vio afectada la universidad en términos de deserción?

La deserción en la Distrital no ha sido tan importante como en otras universidades. El impacto de estas medidas es significativo. Ha permitido la permanencia de los estudiantes y el desarrollo de las actividades académicas. Las matrículas para este semestre son similares a los números históricos.

¿De qué forma se preparó la institución para dar clases desde casa?

Tuvimos que hacer un esfuerzo muy grande para apoyar a nuestros profesores, para entrenarlos en el uso de aplicaciones virtuales, así como en la preparación de sus programas de clase por esta vía.

Pero también dimos un apoyo para dar conectividad a estudiantes que tuvieran dificultades de acceso a Internet. Se realizó el préstamo de 2.400 tablets. No creo que haya una universidad pública que haya hecho préstamos de este tipo en tal cantidad.

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Obviamente esto no cubre todas las necesidades de la población estudiantil, pero sí permite que se realicen las clases remotas de manera más sencilla. Esto nos ayudó a terminar el semestre de manera exitosa, con algunos defectos, claro, pero se logró.

¿Qué pasó con la ayuda alimentaria que se daba a los estudiantes?

Nosotros teníamos un programa de alimentación para nuestros estudiantes antes de la pandemia. Con la contingencia, realizamos una muy buena operación de apoyo alimentario con un bono redimible por mercado. Fueron tres entregas las que se lograron el pasado semestre, con una cobertura de 11.000 bonos.

Esto ayuda mucho a que no haya deserción, es un apoyo de justicia social a personas necesitadas, que durante la pandemia han pasado por momentos muy difíciles.

REDACCIÓN EDUCACIÓN