Vida

Neira, para sentirse tranquilo

Neira, para sentirse tranquilo
El parque es la sala de recibo para charlar. Recuerdan tiempos idos. El forastero se siente como en casa. Cordiales y amables por sobre todo. Mirada.

TRADICIÓN Y COSTUMBRES

Jorge Iván Castaño y Julián García

NEIRA

"Hola paisano, ¿como amaneció, cuénteme de su señora, se mejoró la espalda?", le pregunta Samuel Bustamante, habitante de Neira (Caldas), a su amigo Juan de Jesús Loaiza, mientras le estrecha la mano.

Los dos adultos mayores se encuentran a diario en el Parque de Bolívar, para hablar y contarse anécdotas. "Samuel, ¿ya vio cómo quedó la peatonalización de la Calle Real?, la gente ya puede andar tranquila y sin miedo a que la pise un carro. Al Parque de Bolívar le hace falta una mano de belleza, está muy abandonado y el kiosco del parque quedó vuelto nada", reclama Pedro.

Al comienzo del año se presentó una polémica porque el tradicional kiosco se entregó en alquiler a un particular para que montara un café.

Transcurre la mañana, el sol asoma sus rayos y la gente sale a la calle, algunos portan chaquetas. La noche anterior llovió y hace un poco de frío.

Las cafeterías que están en los alrededores del parque abren sus puertas con las primeras campanadas de la Iglesia San Juan Bautista, que invitan a misa de 7:00 a.m. Una hora después lo hacen los restaurantes, supermercados y demás negocios.

Los mototaxis invaden el Parque en busca de clientes para transportar. Marina Castro dice que son ágiles y baratos. "Llevan y traen de un lado a otro pasajeros, encomiendas, cajas, mercados y bultos".

Neira es el único municipio del Centro Sur de Caldas que tiene reglamentado el uso de este tipo de transporte.

Samuel recuerda el antiguo Cementos Caldas. "Ah tiempos aquellos, ya no vuelven", dice.

Marina Caro, y su amiga Paula Castaño pasan por un lado de la esquina de la Alcaldía y volean sus manos, caminan rumbo al paradero de buses. Trabajan en Manizales y viajan cada día.

Recuerdos

Samuel y Juan de Jesús se hacen junto a un poste de la energía y se dicen: "Neira se convirtió en ciudad dormitorio, como Villamaría, acá no hay fuentes de empleo, aparte de la Alcaldía y el Hospital San José, el pasaje a Manizales es caro".

A la tertulia se arrima José Luis Gonzales, quien lleva 50 años embolando a los neiranos. Destaca de la localidad la cordialidad con el visitante.

Repican de nuevo las campanas y en la esquina del café Wilson asoma el alcalde, Luis Gonzaga Correa. La gente se le arrima, lo saludan y le piden favores.

Neira es parte de los 47 municipios que conforman el Paisaje Cultural Cafetero (PCC), por lo que algunas casas del casco urbano, conservan el estilo de la colonización antioqueña. Algunas han sido remodeladas en sus fachadas. En la Calle Real se pueden observar algunas edificaciones recién pintadas, con balcones enchambranados de madera.

El museo dedicado al maestro David Manzur quedó para el recuerdo, se convirtió en un Centro de Desarrollo Infantil (CDI).

El corcho es el producto insignia.

José Eliécer Castrillón: La gente acá es muy familiar y servicial.

Rubiel Marulanda: El comercio es dinámico, atienden bien.

Gloria Clemencia Cárdenas; En semana el pueblo es solo, pero la gente se esmera por servir.

Marleny Betancurt: Somos cordiales y atentos con los forasteros.

José Luis Gonzales lleva 50 años como embolador. Dice que en este pueblo se respira tranquilidad.