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Las implicaciones de poner cuotas a las aletas de tiburón / Opinión

Las implicaciones de poner cuotas a las aletas de tiburón / Opinión

Gran revuelo ha generado la resolución 350 de 2019 del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Y no es para menos, pues se incluye por primera vez en Colombia una cuota de más de 15 toneladas de aletas de tiburón, es decir, las aletas de cerca de 8.000 de estos animales.

Por un lado, en las redes sociales se ha asociado esta medida con dar pie a la desastrosa práctica del aleteo, donde los tiburones son capturados solamente por sus aletas y luego son devueltos moribundos al mar.

Las aletas de tiburón son muy apetecidas en Asia, donde una sola aleta puede costar alrededor de 150 dólares.

Se estima que se sacrifican más de 20 millones de tiburones al año para este fin. Esta demanda ha generado una crisis sin precedentes en la conservación de los tiburones, llevando a muchas especies al borde de su extinción.

Por otra parte, algunas ONG han hecho un llamado a bajarle la temperatura a la discusión y a no interpretar la norma mas allá de simplemente controlar las capturas incidentales.

Incluso, lo han visto como un paso necesario hacia un verdadero control de la pesca de tiburones.

Pero, aunque la resolución es explícita en que la cuota global de capturas de tiburón es para la pesca artesanal, la pesca industrial también captura tiburones de forma incidental, y esto se presta para interpretaciones.

Una inquietud obvia es que, al estar debidamente regulada y controlada la cuota de aletas de tiburón, se abre la posibilidad de un trámite legal para su comercialización y exportación, incluso con todas las restricciones de las especies listadas en el apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites).

Según las opiniones expertas, la mayor debilidad de esta normativa, y en general del sector pesquero, es la carencia de estudios y medios de control con trazabilidad de las capturas.

Por ejemplo, mientras en Brazil para los peces ornamentales se escanea cada bolsa, en Colombia se hace mediante un censo de buena fe a los comercializadores.

Similares debilidades se reportan para los lugares de acopio de la pesca industrial y artesanal.

Por lo tanto, estas cuotas globales de pesca se pueden interpretar más como una meta que como una medida real de control. Esta controversia se puede convertir en el momento ideal para un fortalecimiento institucional, pero antes se debe retroceder y corregir el rumbo del sector pesquero.

JUAN ARMANDO SÁNCHEZ
Profesor titular, Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia.