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Entrevista con Pablo Aguado, el torero que enamoró a Sevilla

Entrevista con Pablo Aguado, el torero que enamoró a Sevilla
La Feria de Abril de Sevilla dejó la incontestable irrupción de Pablo Aguado como gran triunfador del ciclo. El Juli y Roca Rey volvieron a brillar. Quiere estar en Manizales. A fondo.

David Jaramillo

Madrid (España)

Que Pablo Aguado, nacido en Sevilla (España) el 3 de enero de 1991, era el dueño de un toreo caro, de clásico concepto y máxima pureza en sus formas era algo que ya venía demostrando en sus escasos tres años de alternativa. Pero lo que no se esperaba nadie era que, en la cuna del toreo de arte, como lo es La Real Maestranza de Caballería de Sevilla, y delante del máximo representante del mismo, Morante de la Puebla, y con Roca Rey por testigo, Pablo removiera los cimientos de la plaza con la contundencia que lo hizo el pasado viernes 10 de mayo. Sevilla se rindió a su toreó y lo encumbró triunfador.

“Uno sueña con torear con las figuras en Sevilla, abrir la Puerta del Príncipe… pero cortar cuatro orejas una misma tarde y, más allá de las orejas, sentir la pasión de los aficionados, ver llorar a los amigos y a toda esa gente que ha estado conmigo desde el principio es algo que está por encima de cualquier éxito en sí —analiza Pablo para , apenas unos días después—. Creo que todavía no puedo medir el alcance de lo que pasó ese día”.

Si la prensa de otros países te está buscando, por algo será.

[Risas] Bueno, es verdad que un triunfo tan contundente en una plaza de esa importancia tiene esto, una repercusión que supera muchas barreras. Es bonito saber que has hecho algo que conmueve a tantas personas y desde tan lejos. Lo importante ahora es no perder el norte, saber que no he conseguido nada aún y que tengo que seguir mejorando todos los días. No creer que por eso ya estoy arriba, al contrario, esto sólo me motiva a seguir trabajando más duro para poder seguir dando tardes así.

Apenas dos días después, en Valladolid, repetiste. Otra vez con figuras y en una plaza importante.

No me lo esperaba. Sustituir a Roca Rey, con todo lo que se está generando a su alrededor, era un reto muy importante, pero estas oportunidades hay que aprovecharlas. Afortunadamente, los toros me embistieron y pude volver a decir cosas con mi espada y mi muleta.

¿Qué ha sido lo más importante de un triunfo como este?

Imagínate, ¡todo! Para un torero como yo, que apenas estoy comenzando mi camino, tener un respaldo tan fuerte como el de Sevilla, ganarme el favor del público y generar la expectación que ahora se está generando es lo mejor que me puede pasar. Así podré entrar en todas las ferias y torear, que es lo que, al fin y al cabo, necesito para poder seguir madurando mi concepto. Pero, sobre todo, lo más importante, ha sido el haber emocionado con una tauromaquia que cada vez más parece en desuso. Demostrar que puede haber hondura en el toreo a media altura, que la profundidad no tiene nada que ver con la longitud y que los muletazos no son más largos porque el toro recorra más distancia, sino porque duran más. El toreo siempre fue más emoción, más de sentir que técnica

¿Y dónde dejas la naturalidad? Porque es algo que te sale por los poros…

Realmente, hago lo que siento. No busco que salga de una manera u otra, ni que se vea natural. Sólo pretendo hacerles a los toros las cosas de la manera más sencilla y, si sale natural, pues bendito sea.

Cuando esta entrevista salga ya habrás toreado en Madrid, pero supongo que la temporada se abre de una forma nueva para ti.

Sí, por supuesto, aunque, de momento, sólo tengo cabeza para Madrid. Pensar en que algo como lo de Sevilla se pueda repetir en Las Ventas es improbable. Lo hizo Roca Rey hace cuatro años, pero es algo que está al alcance de muy pocos. ¡Ojalá! claro que me gustaría y pondré todo lo que esté en mi mano para conseguirlo, pero, como te digo, sin forzar nada, que sea como tenga que ser. En cuanto a la temporada, eso lo sabe mi apoderado. Entiendo que, lo normal, sea que pueda meter la cabeza en más ferias y en esos carteles que siempre queremos, pero ya se verá. Lo mío es seguir toreando como lo siento, como sé y confiar en que los resultados sean siempre los mejores.

¿Te han hablado de América? Tu apoderado, Fran Vázquez, he estado en Manizales los últimos dos años, ¿te ha dicho algo?

Todavía es pronto para saberlo, pero no me hace falta hablar con Fran para decirte que me encantaría estar en Manizales. Me han dicho que es como la “Sevilla” de Colombia, así que creo que podría entenderme muy bien con la afición de allí. Quisiera estar en las ferias colombianas y en las mexicanas y en Acho… lo importante es ganarme ese derecho. Lo de Sevilla ha sido muy bonito, pero ahora hay que dar más motivos.