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En el 2018 se redujo un 10 % la deforestación en Colombia

En el 2018 se redujo un 10 % la deforestación en Colombia

Después de varios años de malas noticias en materia de deforestación, este miércoles, el Instituto de Hidrología Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) junto con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible le dieron al país un alivio momentáneo: en el 2018, Colombia redujo un 10 por ciento la deforestación en comparación con el 2017. Aunque se arrasó con 197.159 hectáreas de bosque natural, el análisis de casi 2.000 imágenes satelitales deja ver una disminución de 22.814 hectáreas.

La Amazonia, cuya deforestación se había duplicado en el último boletín (pasó de 70.074 hectáreas en el 2016 a 144.147 en el 2017), esta vez presentó una leve disminución. El año pasado, esta extensa selva perdió 138.176 hectáreas, concentrando el 70 por ciento de la deforestación nacional.

No obstante los resultados positivos que arrojan los programas implementados en el territorio –como Visión Amazonía, GEF Corazón de la Amazonía y operativos militares contra delitos ambientales–, la situación de esta región sigue siendo preocupante. Allí se cocina a fuego alto un caldero de problemas difíciles de atajar; por eso, casi la mitad de la deforestación en Colombia (el 49 por ciento) se concentró en siete municipios amazónicos. San Vicente del Caguán (1 de cada 10 hectáreas se deforestan aquí), La Macarena (presentó el mayor incremento), Cartagena del Chairá, San José del Guaviare, Calamar, El Retorno y Puerto Guzmán son los más críticos.

“La deforestación es nuestra prioridad. De nuestros indicadores, este es el más importante, en el que el Gobierno se concentrará para que de manera definitiva podamos combatirlo y llevarlo a cero. Para ello necesitábamos políticas más integrales, estratégicas y efectivas frente a lo que está pasando en los territorios”, asegura el ministro de Ambiente, Ricardo Lozano.

Esas “realidades” que existen en la complejidad y diversidad de nuestro país, según Lozano, muestran una tendencia creciente del más del 23 por ciento en la deforestación. De no haberse tomado las medidas necesarias y a tiempo, dice, hoy la historia sería otra; una cifra que rondaría entre 240.000 y 260.000 hectáreas. “Incluso, para el 2020, la proyección es de casi 300.000 hectáreas (...), pero frente a esa tendencia creciente decidimos quebrarle el cuello”, señala.

Las amenazas siguen siendo las mismas: la praderización orientada a la usurpación y el acaparamiento de tierras, la siembra de cultivos de coca, las malas prácticas de ganadería extensiva, la extracción ilícita de minerales y madera, la construcción de vías, ampliación de la frontera agrícola en áreas no permitidas y quemas e incendios provocados.

El Ideam identificó nueve núcleos de deforestación en el 2018: las sabanas del Yarí y bajo Caguán (Caquetá), el norte del departamento del Guaviare, el sur del Meta, Putumayo, Mapiripán (Meta), la serranía de San Lucas (nororiente de Antioquia y sur de Bolívar), Catatumbo, las selvas del Sarare (Arauca) y el norte del Pacífico en frontera con Panamá.

Deforestación, infografía

En el 2018 se redujo un 10 % la deforestación en Colombia.

“En total, 20 municipios de Colombia no registran superficie de bosque natural y 644 registraron al menos una hectárea deforestada en el 2018”, se lee en el informe. “El 76 por ciento de la deforestación nacional ocurrió cerca de una carretera y el 24 por ciento, cerca de un río principal”.

Preocupa la vulnerabilidad de los parques nacionales naturales (PNN). Según el monitoreo, para el 2018, la deforestación en áreas del sistema representó el 10,7 por ciento del total nacional, con 21.046 hectáreas. Al comparar las cifras del boletín anterior con este, llama la atención el caso de Tinigua. En el 2016 había perdido 1.410 hectáreas; en el 2017, 3.285, pero en 2018, la cifra se elevó hasta 10.471, el más afectado de los 59 PNN.

Tinigua es el caso más preocupante. Es un signo de alarma sobre lo que ocurre dentro del parque y las presiones alrededor de él. También, sobre el acompañamiento que debemos darle a la autoridad ambiental para frenar ese proceso de deterioro de las áreas de bosque natural”, le dice a Edersson Cabrera, coordinador del Sistema de Monitoreo de Bosque del Ideam. “Lo que estamos viendo ahí es la ampliación de la frontera agropecuaria: la praderización dentro del área protegida”, sentencia.

Precisamente, hace pocas semanas, la directora de Parques, Julia Miranda, le dijo a este diario que está necesitando “tres veces más el presupuesto actual que tiene y, por lo menos, el doble de los funcionarios” para hacerles frente a las actividades ilícitas que acorralan estas zonas. “En promedio, cada funcionario tiene una responsabilidad de 34.000 hectáreas”, recalcó. Como si no fuera suficiente con las limitaciones económicas y de personal, en la última década han sido asesinados 11 guardaparques.
Por otro lado, el 9,3 % de la deforestación del país se presentó en jurisdicción de resguardos indígenas (18.322 ha), pese a que estos concentran cerca del 39 % del bosque, de los 60 millones de hectáreas de bosque con que todavía cuenta Colombia.

TATIANA PARDO IBARRA
Twitter: @Tatipardo2
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