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El urgente llamado para salvar el Jardín Botánico del Quindío

El urgente llamado para salvar el Jardín Botánico del Quindío

Ubicado sobre un terreno de 15 hectáreas en el municipio de Calarcá, el Jardín Botánico del Quindío es uno de los principales bastiones de la conservación ambiental de ese departamento. Con sus 600 especies de plantas silvestres (la mitad de las que puede haber en un país como Inglaterra), sus 176 especies de aves, 185 de mariposas y su colección de más de 200 palmas nativas, el jardín es reconocido, además, como uno de los más importantes de Colombia.

Pero, a causa de la cuarentena nacional establecida para frenar el embate del nuevo coronavirus, el Jardín Botánico del Quindío afronta su mayor crisis desde que fue fundado, en 1979. Una crisis que, según su fundador y presidente actual, el abogado quindiano Alberto Gómez Mejía, tiene al jardín a punto de desaparecer. (Le puede interesar: Los koalas podrían extinguirse en el oriente de Australia para el 2050)

De acuerdo con Gómez, antes del inicio de la pandemia, el Jardín Botánico recibía un promedio de 5.000 visitantes cada mes, el 20 por ciento de ellos extranjeros. Ahora, este número, así como los ingresos del jardín, se ha reducido a cero. Gómez, quien también es el presidente de la Red Nacional de Jardines Botánicos, asegura que, a pesar de las dificultades, está empeñado en salvar el Jardín Botánico y seguir mostrándole al mundo la biodiversidad del Quindío. Un objetivo para el cual ya ha presentado propuestas concretas al Gobierno Nacional.

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¿Cómo se desata la crisis?

Nosotros teníamos ingresos operacionales superiores a los gastos, gracias a las contribuciones de los visitantes. Alcanzamos a tener una nómina de 31 personas, incluidos científicos como biólogos y ecólogos. Sin embargo, cuando se inició la cuarentena el turismo se acabó de tajo, así que nos tocó recurrir a los bancos para que nos prestaran dinero. Después de más de tres meses, ellos siguen estudiando si nos autorizan estos créditos, porque no tenemos flujo de caja. En abril, para no despedir a nadie, nos tocó recurrir al crédito extrabancario de Calarcá. También nos pusimos a sembrar árboles para después venderlos.

¿Cuál es su llamado al Gobierno Nacional?

Nosotros sabemos que el Ministerio de Ambiente solo puede fijar políticas, pero no ejecuta presupuestos; en consecuencia, no puede comprarnos árboles. Pero nuestra principal petición es que nos ayuden a gestionar la venta de los árboles que estamos sembrando. El presidente Duque se comprometió, durante la última Cumbre del Clima en Davos (Suiza), a sembrar 180 millones de árboles, y nosotros le estamos ofreciendo los nuestros. En nuestro jardín tenemos 70.000 árboles de 37 especies nativas listos para la venta. La Gobernación del Quindío tiene que sembrar 500.000 árboles, pero están tratando de resolver las trabas jurídicas. La CAR de Quindío dijo que nos comprará 20.000, y esa será una gran ayuda.

Ustedes también han hecho propuestas al Ministerio de Educación...

Sí. Les planteamos un proyecto educativo para que en los colegios públicos y privados del departamento se empiece a dictar una clase sobre las plantas, aves, mariposas y otros seres vivos silvestres que hay en el Quindío; además, sobre ecología local. Buscamos que nos dejen producir videos muy cortos para que los estudiantes se familiaricen con la biología y la ecología de su región. El nombre propuesto para esta clase es Socioecología del Quindío. En seis meses lo tendríamos listo, y podríamos arrancar el próximo año con videos que podrían servir tanto para las clases presenciales como para las virtuales.

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¿Cuánto tiempo más creen que pueden aguantar?

Yo soy optimista y creo que no vamos a sucumbir, que nos van a ayudar. Estamos tratando de que el jardín pueda llegar a operar al ciento por ciento de su capacidad sin turistas. El turismo se va a establecer, pero, así abramos con protocolos de bioseguridad, el número de visitantes será muy inferior al que hemos tenido históricamente.

Como presidente de la Red Colombiana de Jardines Botánicos, ¿cómo ve la situación de los otros centros similares?

Los jardines botánicos sin ánimo de lucro, que son los de Bahía Solano, Cartagena, la Universidad Tecnológica de Pereira y el nuestro, estamos en condiciones fatales; mientras que los que dependen de universidades o del Distrito, como es el caso del de Bogotá, tienen su presupuesto y recursos. Nosotros hemos propuesto al Ministerio de Ambiente que nos apoye para sacar adelante proyectos para la conservación de las especies de plantas que están en peligro en el país, que son unas 10.000. Podríamos empezar con las 79 especies nativas amenazadas que tenemos en el Jardín. También les hemos propuesto hacer una colección nacional de plantas medicinales. Esto sería de gran ayuda, pero nos toca seguir reinventándonos y hacer lo que sea.
Ahora planeamos vender miel de las 200.000 abejas que tenemos en cuatro colmenas en el jardín. Toda la gente del jardín está trabajando con emoción y pasión para que salgamos adelante, pero necesitamos que nos ayuden.

¿Qué pueden hacer las personas que quieran ayudar?

Pueden entrar a www.jardinbotanicoquindio.org. Ahí encontrarán dos botones, uno para donar y el otro para sembrar. Estamos vendiendo árboles con precios que van desde los 5.000 hasta los 200.000 pesos, dependiendo de la especie y el tamaño. Gracias a esto, hasta el momento no hemos despedido a ningún empleado.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
Redactor de ciencia​@ScienceNico