Vida

El primer amor nunca se olvida...

El primer amor nunca se olvida...

El primer amor nunca se olvida, ya sea por las vivencias positivas que deja, el grado de fantasía que se experimenta o ese sabor de lo inconcluso que casi siempre encierra.

Esto además de las promesas eternas que se hacen, como ‘te amaré toda la vida’, ‘tú eres mi razón de ser’ o ‘nadie como tú’ y que cobran un significado único y quedan instaladas en el inconsciente.

Haya sido un amor maravilloso, difícil o tormentoso, lo cierto es que el primero deja huellas en cada persona y la provee del repertorio afectivo que se tendrá a lo largo de la vida.

"Ese primer amor, que por lo general sucede en la adolescencia, nos ayuda a crecer y nos va midiendo nuestra forma de vincularnos, así como la seguridad de que somos atractivos para otros, aparte de que nos alimenta la capacidad de establecer una relación y sostenerla”, explica Maribel Rendón, psicóloga y terapeuta de pareja, niños y adolescentes.

Esa primera relación afianza la seguridad personal, fortalece la propia valía o la vulnera si fue una experiencia difícil o traumática. Y si sucede en la adolescencia “lo hace en una etapa en la que el ser humano atraviesa todas las crisis vitales, y una de ellas es la autoestima”, indica Rendón.

Cuando termina esa experiencia amorosa y se vive esa primera pérdida afectiva, es necesario detenerse a reconocer cuál es el aprendizaje que deja.

¿Por qué? “Porque ese primer amor queda grabado en lo físico, en lo emocional y en nuestro inconsciente, y la relación, que fue idealizada y vivida con la promesa de amor eterno, debe aprender a gestionarse, ya que nos da una ruta que seguramente influirá en cómo se configuran los futuros vínculos de pareja”, explica la psicóloga Paulina Góngora H.

Elaborar el duelo de esa primera pérdida resulta clave para cerrar ciclos y no quedarse con la sensación de tener algo pendiente. “De ahí que sea necesario redibujar esos ‘para siempre’ o ‘te amaré toda la vida’ que nos prometimos. Cuando lo hacemos podemos fluir para construir sanamente otras relaciones, y no buscando en ellas ese ideal de amor con que nos quedamos”, añade Góngora.

Otra ganancia de hacer estos cierres es que “nos permite identificar nuestras habilidades emocionales y también nos ofrece una primera radiografía de cómo nos desenvolveremos en diversos ámbitos, no solo el personal sino el social”, precisa Héctor Carrillo, psicólogo.

Así, esta primera experiencia, entendida como un aprendizaje de vida, “permite medir qué tan resiliente puede ser alguien frente a una crisis, cómo enfrenta las dificultades y conflictos y cómo sale vencedor frente a estos”, añade Carrillo.

El primer amor tiene tanto significado emocional que muchas veces en la vida adulta, las personas lo retoman. “Incluso, a edades avanzadas (mayores de 50 años) se reencuentran con su primer amor después de haber tenido una relación estable con otra pareja”, dice Rendón.

¿Por qué sucede? Muchas veces se vuelve a la añoranza y a ese sentimiento intenso y profundo que se tuvo en ese momento de la vida y es único, porque si pasa en la adolescencia, todo es más intenso.

Por eso es fundamental darle un buen lugar a ese amor, “más allá de si la experiencia fue positiva o no, comprender que este sirvió de alguna manera para que cada quien descubra lo que quiere vivir y lo que no en una relación de pareja”, concluye Góngora.

FLOR NADYNE MILLÁN