Vida

"El cine te relaciona de manera honesta con la vida": Catalina Arroyave, directora de la película Los días de la ballena

Se estrena hoy en el país. Cinespiral la presentará en Manizales. Grafitis.

ANDRÉS RODELO

MANIZALES

Un hombre de nacionalidad colombiana buscó a Catalina Arroyave durante el Festival de Cine Colombiano de Nueva York, celebrado en marzo de este año. “Ahora siento que entiendo a mi hija”, le confesó tras ver Los días de la ballena, ópera prima de la cineasta antioqueña que se presentó en el evento.

Este padre que reside en Estados Unidos se lo dijo en referencia a Cristina, uno de los dos protagonistas; joven grafitera de Medellín que en compañía de Simón emprende la elaboración del mural de una ballena, a pesar de que la iniciativa es mal vista por una banda criminal del sector.

La película, que Cinespiral exhibirá desde hoy en Manizales, le ha dado muchas gratificaciones, como ese comentario y otros. “Estuvimos en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI). Una chica me dijo que la película representaba su vida, aun cuando ella era de una cultura y un país diferentes”.

Arroyave sostiene que la identificación y la capacidad del cine para emparentar a individuos es un componente valioso del llamado séptimo arte: “Crea lazos en el tiempo, genera un diálogo en el que la humanidad y la honestidad están en primer término, algo que no es usual en esta época”.

catalina

La directora Catalina Arroyave.

- ¿Cuál fue su aproximación al representar la violencia de Medellín?

El control territorial y la restricción de las libertades a manos de estructuras criminales fueron razones para escribir el guion. Sin embargo, no son el corazón de Los días de la ballena. Quise contar la relación de un par de personas en un momento de sus vidas, por eso la violencia aparece como una sombra, no en el centro. Mi intención no fue hacer una obra sobre la violencia en Medellín, sino retratar a dos jóvenes que resisten y le hacen frente desde lo que hacen.

- ¿Cómo ve la movida actual de cine hecho por jóvenes en Medellín? Hablo de tres largometrajes en años recientes: Los nadie (2016), Matar a Jesús (2017) y el suyo.

Es algo que trasciende a esas tres obras, catalogadas como una trilogía sobre la juventud de la ciudad. Otros colectivos como Pasolini, Ruido, Máquina Espía y Crisálida también producen cine. Varios llaman a este movimiento Cine con Amigos, pues establecimos una red de personas que van juntas, que caminamos en paralelo con nuestras creaciones. Por eso se ha fortalecido, entendimos que sacar nuestros proyectos adelante pasa por unir fuerzas.

- ¿El arte es una manera de resistir?

Sí, también es una trinchera contra el desarraigo y la soledad. Importante entender que hay fenómenos complejos en Medellín. Por ejemplo, jóvenes artistas que pertenecen a movimientos culturales y que terminan conformando bandas criminales por presiones o problemas estructurales de la ciudad. Se podría creer que el arte es una salvación, pero no solucionará cuestiones como la desigualdad, aunque sea un camino luminoso para escapar a ciertas situaciones. Hay que tener cuidado, pues podemos ignorar lo que debemos hacer en realidad, es decir, intentar solucionar los flagelos sociales que desencadenan la violencia.

- ¿Qué debería hacer alguien de Caldas que desee producir cine?

Tener claro si quiere dedicarse a esto. Hay que prepararse para recorrer un camino largo, nada fácil ni sencillo, pero que hoy es posible. Clave encontrar un equipo, pues esto es un arte colectivo. Prepararse para ser fuerte y resistir los obstáculos, saber que es un oficio hermoso y gratificante que te relaciona de manera honesta con la vida y con el mundo.

Producción

Catalina Arroyave escribió Los días de la ballena hace cuatro años, gracias a un premio de la Secretaría de Cultura de Medellín y a una beca que obtuvo para participar en un laboratorio de guion de la Alcaldía de esta ciudad. El proyecto ganó un estímulo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC) en el 2016 que permitió financiar la película.

Festivales

La ópera prima de Catalina Arroyave se exhibió en festivales como el South by Southwest Film Festival (SXSW) de Estados Unidos y el Festival de Cine de Cartagena de Indias (FICCI).