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Les dan la espalda a las redes sociales

Les dan la espalda a las redes sociales
Buscan tranquilidad y evitar la ansiedad. Estudios hablan de depresión y adicciones.

Mateo Ortiz Giraldo

MANIZALES

Facebook tiene alrededor de 2 mil millones de usuario activos por mes, según esta red social. Esto representa una tercera parte de la población mundial. La proyecciones apuntan que para el 2025 esa cifra se duplique, comportamiento que seguirán las demás redes: Twitter, Instagram, Snapchat, entre otras.

A pesar de este aumento constante, hay algunos jóvenes que se están alejando de las redes sociales. Un estudio realizado por la compañía estadounidense Hill Holliday, expuso esta tendencia. Los resultados revelaron que el 50% de los encuestados que hacen parte de la Generación Z (personas nacidas a partir de 1995, conocidas como “Centennials”) han abandonado o están considerando la posibilidad de borrarse de al menos una red social.

Razones

En una entrevista al medio RT de España, Lesley Bielby, trabajadora de la empresa que realizó la encuesta, aseguró que están empezando a aparecer grietas en el uso de las rede sociales. Para ella, este comportamiento tiende a aumentar, debido a que los jóvenes "se sienten abrumados por la responsabilidad de mantener sus redes sociales, pues constantemente buscan la aprobación a través de la cantidad de “me gusta” que reciben por cualquier publicación", explicó Bielby.

Otro motivo por el que los nativos digitales dan la espalda al mundo virtual es el deseo de construir amistades de carne y hueso, aclaró la investigadora. También señaló que muchos de ellos optan por dejarlo de lado temporalmente porque, según un tercio de los encuestados, interfiere negativamente en sus estudios o trabajo.

Redes de ansiedad

Desde la Psicológía, las redes sociales exponen a sus usuarios a la ansiedad, la adicción y depresión. Así lo afirma el informe titulado #Status Of Mind, examining the positive and negative effects of social media on young people’s health (Estado de la Mente, examinando los efectos positivos y negativos de los medios sociales sobre la salud de los adolescentes), publicado por la Royal Society for Public Health y el Movimiento por la salud de los jóvenes o Young Health Movement.

Según este estudio, las redes sociales tienen la capacidad de exponer a sus usuarios a riesgos que “deben ser revisados y sopesados para determinar si el beneficio es superior a las consecuencias”, afirmó.

En esta indagación, el 91% de los jóvenes, de 16 a 24 años, usan internet para acceder a las redes sociales. De este porcentaje, el 5% está expuesto a generar una adicción superior a la que podrían tener con los cigarrillos y el alcohol.

También el estudio aseguró que en los últimos 25 años las tasas de ansiedad y depresión en jóvenes ha aumentado un 70%. Esto porque las redes sociales “lleva a que las personas se vean en la obligación de exponer su imagen e intimidad con el fin de hacerlas públicas y someterlas al escrutinio público del me gusta”, aclaró Margarita López, psicóloga interesada en los efectos de las redes sociales en la vida de las personas.

Ella propuso que si bien las redes nos permiten estar conectados, también nos lleva a tener problemas como la pérdida de sueño, dependencia al uso del celular o nomofobia y los efectos que menciona la investigación.

“La autoimagen se afecta en muchos porque trata de responder a un canon que las redes suelen avalar”, señaló López. Ella aseguró que conductas como el ciberbullying o acoso cibernético, que según el estudio 7 de cada 10 jóvenes afirman haberlo experimentado, llevan a que sea necesario revisar el uso que le damos a las redes sociales y las “herramientas sociológicas que tenemos para afrontar este tipo de situaciones”.

Dejarlas 

Sofía Sánchez tiene 19 años, es estudiante de sociología y desde hace más de seis meses empezó un proceso de “desintoxicación”, como ella lo llama. En ese proceso cerró sus perfiles de Facebook, Twitter e Instagram. “Desde los trece años mi vida está volcada al internet, sobre todo las redes sociales”, relató.

Desde su temprana adolescencia Sánchez tuvo celular y acceso a internet sin ningún control. “Mis papás eran muy permisivos, incluso cenaba mirando el celular, por lo que le celular estaba siempre en mi vida”, señaló.

Sánchez aseguró que las redes sociales empezaron a causarle preocupación:  “Pasaba más de siete horas al día actualizando, mirando Twitter o Instagram, solo deslizaba el dedo hacia arriba y abajo y me perdía de muchas cosas a mi alrededor”.

Esa ansiedad se la comunicó a su terapeuta y ella le recomendó empezar a disminuir el uso de esas aplicaciones. “Ese día salí de la cita y eliminé todos mis perfiles, de una sola vez”, narró.

Desde esa decisión, ha notado cambios en su vida: “Dejé de usar el celular. Me cambié a uno que solo uso para llamadas y siento que es más leve mi vida. Ya hablo con mi familia, escucho sus conversaciones en la comida y me intereso por interactuar más con el mundo”.

Sánchez dijo que fue una decisión beneficiosa e invita a las personas a que hagan un proceso como el suyo. “Considero que es importante que nos demos cuenta que por ser nativos digitales no estamos condenados a usar el mundo virtual todo el tiempo. Debemos empezar algún proceso de purga tecnológica”, puntualizó.

Señales de riego en las redes sociales

* Nerviosismo e inquietud cuando no se tiene acceso a Internet o la plataforma de la red social no funciona o es más lenta de lo habitual.

* Que lo primero y lo último que se haga en el día sea consultar las redes sociales.

* Caminar mientras se utilizan las redes sociales.

* Sentirse deprimido si los demás no interactúan contigo en la red con comentarios, 'me gustas', retuits o de algún otro modo.

Para bajarle al  uso 

La psicóloga Margarita López propone algunas actividades que le pueden ayudar en caso que sienta que las redes sociales son una adicción o quiere regular su uso:

* Establecer un horario fijo para dedicar a las redes sociales.

* Reducir los 'amigos' o personas a las que seguimos en las redes para centrarnos sólo en aquellos que realmente nos interesen.

* Restringir el uso de juegos y aplicaciones de las redes sociales, ya que estas también pueden ser fuente de la adicción.