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Las quejas de los astrónomos contra el Proyecto Starlink de Elon Musk

Las quejas de los astrónomos contra el Proyecto Starlink de Elon Musk

Días después de que la compañía de ingeniería espacial SpaceX, propiedad del empresario tecnológico, Elon Musk lanzara 60 satélites en mayo como parte de su plan por brindar un servicio de internet satelital con alcance global, algunos astrónomos notaron algo diferente.

Cuando algunos de los satélites pasaron rápidamente por el Observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona, los telescopios entrenados en el cielo nocturno capturaron rayos de luz solar, impactando su visión de un sistema estelar lejano. La preocupación de los especialistas es que la gran cantidad de satélites de comunicaciones planeados brillen con tanta intensidad que interfieran en investigaciones que depende de las delicadas observaciones visuales de galaxias lejanas y asteroides cercanos.

"Nos ocurrió que apuntábamos en la dirección correcta, y Starlink voló a través de ella" el 25 de mayo, dos días después del lanzamiento, dijo Jeffrey Hall, director del Observatorio Lowell, a Bloomberg. Para Hall, la aparición inesperada de los satélites muestra que "esto es potencialmente un problema".

Aunque SpaceX no es la única con el ambicioso plan de ofrecer un internet satelital de alta velocidad, la flota de Starlink contempla cerca de 12.000 naves. Estos satélites volarán más bajo que muchas de las naves tradicionales y llegarán en números sin precedentes.  Se aproxima que unos 5.000 satélites están rodeando la Tierra ahora.

Musk's Space Exploration Technologies tiene autorización para lanzar 11.943 satélites para su flota Starlink, lo que la convierte en el líder en un total de casi 13.000 satélites en órbita terrestre aprobados actualmente por la Comisión Federal de Comunicaciones, que coordina las trayectorias y el uso de radiofrecuencias. La semana pasada, Jeff Bezos, CEO de Amazon, presentó 3236 satélites de transmisión por Internet en órbita terrestre baja.

Satélites de vuelo bajo

Las embarcaciones más antiguas están estacionadas a 36.000 kilómetros sobre la Tierra, una altitud que les permite parecer que flotan en un lugar. La razón para elegir una órbita baja (altitudes de 180 a 1,900 kilómetros), es que los satélites de comunicaciones necesitan trayectorias más cortas para disminuir el tiempo de transmisión de la información de los usuarios.

El objetivo es recorrer alrededor del mundo, completando la órbita en tan solo 90 minutos. Esas trayectorias inferiores ofrecen un tiempo de demora más bajo, mientras que los datos rebotan entre el suelo y la nave espacial, que supera el letargo de señal que limitan a los esquemas de Internet desde el espacio que ya existen, pero que dependen de los satélites de comunicaciones tradicionales.

Sin embargo, si el objetivo, como lo han dicho estas empresas, es una cobertura continua y generalizada, se necesita una gran cantidad de naves rotando continuamente. 

Según datos de la agencia espacial de los Estados Unidos, NASA, en su último recuento contabilizó 4.972 satélites de cargas útiles que están activos y difuntos.

¿Más satélites, menos estrellas?

La preocupación sin embargo parte de que la cantidad de estrellas visibles para el ojo humano sin ayuda no es mucho más que 1.628, el número de estrellas registradas en la 'escala de brillo de la quinta magnitud', que según el astrónomo de la Universidad de Yale Robert Zinn es utilizada por los científicos. Bajo condiciones atípicas y  favorables, como una vista excepcional, oscuridad total sin contaminación lumínica y sin luz de luna, podrían verse más cuerpos celestes.

Aunque los planes para las flotas de satélites de bajo vuelo han existido durante años, el temor de los observadores científicos es un ángulo nuevo. Existe un video, con más de 1.3 millones de vistas, en el que se ve un tren de satélites cruzando en el cielo.

SpaceX Starlink objects train 24 May 2019 from Marco Langbroek on Vimeo.

Las respuestas de Musk

Las respuestas del millonario empresario han variado. El 25 de mayo, a través de su cuenta de Twitter, respondió a un investigador astronómico asegurando que "los satélites estarán en la oscuridad cuando las estrellas sean visibles".

Dos días después, Musk tuiteó que "Starlink no será visto por nadie a menos que lo vea con mucho cuidado y tendrá un impacto del 0% en los avances en astronomía".

En otra respuesta, el empresario dijo "ayudar a miles de millones de personas económicamente desfavorecidas es el mayor bien. Dicho esto, nos aseguraremos de que Starlink no tenga ningún efecto material en los descubrimientos en astronomía. Nos importa mucho la ciencia".

A pesar de las respuestas, algunos especialistas están estudiando la magnitud del problema. Así lo dijo Pat Seitzer, ex presidente del Comité sobre Contaminación Ligera, Interferencias de Radio y Desechos Espaciales en la Sociedad Astronómica Americana, que representa a astrónomos profesionales en América del Norte.

"Nuestra preocupación es cuán brillantes pueden ser", dijo Seitzer, explicando que los satélites pueden ser menos brillantes una vez que se mueven a las órbitas más altas, y su visibilidad puede variar con las estaciones.*
*Con Bloomberg