Política

Hasta evidencia de ratones halló la Contraloría en hospital de Quibdó

Hasta evidencia de ratones halló la Contraloría en hospital de Quibdó

El hospital San Francisco de Asis, de Quibdó, registra un abandono en su infraestructura, lo que representa un riesgo para los pacientes que llegan a sus instalaciones, según se desprende de un reporte de la Contraloría General de la República (CGR)

Para el ente de control, el mal estado de algunas estructuras y el hecho de que el sanatorio esté justo al lado del río Atrato, lejos de favorecer el ecosistema de la salud, se ha convertido en un factor de creciente riesgo para la proliferación de enfermedades infecciosas y contagiosas.

La evidencia quedó constatada luego de que una comisión de la Contraloría General comprobó que ratones y algunos otros animales ingresan con total tranquilidad a las instalaciones, incluso hasta la sala de urgencias

Esta situación se presenta básicamente porque en la edificación faltan algunas puertas y unos vidrios.

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De acuerdo con la Contraloría, en Quibdó, el río Atrato presenta altas niveles de contaminación y se convierte en el primer factor de riesgo hallado por el equipo del ente de control que estuvo en el sanatorio con la tarea de verificar las acciones o planes dispuestos para mitigar el impacto que está causando allí el dengue o malaria.

“Con preocupación y asombro constataron que, ante la ausencia de medidas de protección más eficaces, algunos funcionarios de la institución de salud han optado por usar como señuelos contra los roedores platos de comida posiblemente envenenada”, reportó el ente de control.

Para la Contraloría, las explicaciones que entregaron los directivos de la institución médica “resultaron débiles” ante la evidencia que hallaron los funcionarios desplazados hasta Quibdó.

Millonaria deuda

Pero los problemas no son solamente las deficiencias que muestra la estructura, sino que el hospital también registra algunos problemas financieros. Tiene unas cifras en rojo, que se deben en buena medida, a que las EPS le deben $14.000 millones.

El lío, a juicio de la Contraloría, es que no se advierte ni interés real por el cobro ni intención de pago.

Mientras tanto, pacientes y moradores de Quibdó le aseguraron la comisión de la CGR que el hospital requiere de una acción urgente del Estado para evitar un nuevo cierre, pues en últimas es el centro de atención médica más importante de esa zona del Pacífico.

También se les quejaron por la demora de las autoridades del sector salud en adoptar los planes de contingencia necesarios