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¿Alguien sabe si a Venezuela ya llegó el coronavirus?

¿Alguien sabe si a Venezuela ya llegó el coronavirus?

Hace un mes el presidente Iván Duque le dijo a la BBC de Londres que a él lo inquietaba mucho la fragilidad del sistema de salud de Venezuela porque –debido a la ola migratoria- sus ciudadanos podrían contagiar a ciudadanos de otros países, en especial a los colombianos.

Duque, incluso, fue más allá y dijo que tenía información que daba cuenta que en el lapso de un mes en Venezuela se iban a acabar las vacunas.

De allá a acá un nuevo fantasma recorre al mundo: el coronavirus. Y poco se sabe de los sistemas de protección sanitario en ese país.

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Las noticias en este sentido llegan a cuentagotas. El ministro de Salud de Venezuela, Carlos Alvarado, informó hace unos días que en su país no existen casos confirmados del nuevo coronavirus 2019-nCoV, el cual ha dejado más de 250 muertos en China y más de 11 mil infectados.

En un contacto telefónico con la oficialista VTV, el funcionario reiteró que no hay ningún caso confirmado: “En Venezuela estamos tomando las medidas correspondientes por la declaratoria de emergencia de interés en salud pública de importancia de la OMS, entre los que recalca la activación del Comité Nacional de Reparación y Respuestas y de la Oficina Sanitaria Internacional”. ¿Será cierto? Difícil saberlo en un régimen en donde la verdad se acomoda a los intereses de la política.

En Venezuela estamos tomando las medidas correspondientes por la declaratoria de emergencia de interés en salud pública de importancia de la OMS

La preocupación coincide con dos reportes oficiales de la ONU. El primero alerta sobre las dificultades para enfrentar esta enfermedad.

“El mundo no está listo para responder al coronavirus”. Fue la advertencia que lanzó hace un par de días el jefe de la misión de expertos internacionales a China, que asegura que el resto del mundo tiene que copiar las estrategias que han funcionado en el país asiático.

(Vea el mapa interactivo de la propagación del Coronavirus por el mundo)

El doctor Bruce Aylward dijo que China ha demostrado que se puede cambiar el rumbo de la enfermedad, pero hace falta un “programa muy agresivo y duro”. El responsable de la misión al país asegura que presenciar la respuesta fue algo “muy llamativo” que no había visto en sus 30 años de experiencia.

Para el epidemiólogo, la principal conclusión es que en el resto del mundo se produzca un cambio de mentalidad. Ya no sirve que los países se preparen ante una eventual llegada del coronavirus, sino que tienen que estar listos y concienciar a la población de las medidas que hay que tomar porque va a llegar rápido. ¿Tiene Venezuela la infraestructura para hacerle frente a este problema?

“La segunda gran conclusión para el mundo, es que simplemente no está listo. Pero pueden estar listos rápidamente si hay un cambio de mentalidad sobre cómo vamos a manejar la enfermedad”.

Según Aylward, los países tienen que dejar de debatir si esto será una pandemia o no, y pasar a planes concretos para tener listas camas de hospital, ventiladores, suministro de oxígeno y capacidad de laboratorio. ¿Un país con su sistema de salud en tan lamentable estado cómo puede actuar?

La situación es caótica por donde se aborde. La misma ONU pone en su página de internet que según una encuesta del Programa Mundial de Alimentos en el país, el 7,9 % de la población en Venezuela, 2,3 millones de personas, sufre una grave falta de alimentos. Otro 24,4 % adicional, alrededor de siete millones, moderada.

La hiperinflación ha hecho que casi el 60 % de los hogares no tenga ingresos suficientes para comprar comida y el 65 % no sea capaz de comprar artículos esenciales de higiene, ropa y calzado.

Ante esa situación un 60 % de las familias ha tenido que gastar ahorros para poder comer, un 33 % ha aceptado trabajar a cambio de alimentos, y un 20 % ha tenido que vender bienes.

“Mientras las familias van agotando las estrategias de sobrevivencia que han utilizado para mantener un consumo básico de alimentos, es posible que no puedan cubrir sus necesidades nutricionales en el corto plazo. Esto afectará a los más vulnerables, incluyendo niños, mujeres embarazadas y lactantes, y adultos mayores”, dice el estudio publicado por la ONU.

En el momento de la encuesta, cuatro de cada diez hogares tenían interrupciones diarias en el servicio de electricidad y el 72% tenía un suministro irregular de gas. El 25% de los hogares no tenía acceso estable al agua potable.

En estas condiciones, ¿cómo hacer para enfrentar un desafío tan enorme como es el del coronavirus?

Además, Venezuela tiene un factor que no es marginal: ante las dificultades económicas el régimen de Nicolás Maduro ha buscado fortalecer el comercio bilateral con China.

De hecho, la Oficina Económica y Cultural de Taipei en Venezuela, según recogen varios medios, dijo que en 2000 había 60.000 ciudadanos chinos en el país. Hace cuatro años, sin embargo, el embajador de Beijing en Caracas aumentó la cifra a 200.000. Hoy pueden ser más.

La mayoría llegó a Venezuela en oleadas migratorias en los siglos XIX y XX, principalmente de Cantón, la provincia más poblada de China, según investigaciones del historiador Jesús Camejo Yánez.

Fijaron su residencia y tuvieron descendencia en ciudades principales de Venezuela, como Caracas, Valencia, Barquisimeto y Maracaibo, dedicados al comercio, la industria y la agricultura, dicen los medios internacionales.

La alianza China-Venezuela hace que se produzcan noticias sorprendentes que serían simpáticas en otro contexto pero no ahora cuando el mundo realmente está preocupado por los devastadores efectos del coronavirus.

En efecto, Ernesto Villegas, ministro de Cultura de Maduro, denunció que todo esto obedece una guerra comercial, política y psicológica contra China. “China tiene hoy un papel importantísimo que cumplir en el mundo, y lo tendrá mañana. De modo que es absurdo, engancharse de manera infantil en una campaña contra China, contra la cultura china, contra el hombre y la mujer de ojos rasgados”.

De ahí, que en la frontera de Venezuela con Colombia exista una real preocupación. Se sabe que de allá a acá han pasado para quedarse un millón 700 mil personas. Y a diario pueden atravesar la frontera, por las trochas y en condiciones muy difíciles, unas 50 mil personas..