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¿Por que los paisas reciben diciembre con pólvora?

¿Por que los paisas reciben diciembre con pólvora?

“Volará Medellín en pedazos una vez más, así como voló cuando Escobar y sus secuaces”. Esa frase, de la novela El cielo a tiros del escritor antioqueño Jorge Franco, resume lo que pasa en la capital de Antioquia cada 30 de noviembre. incluso, la novela transcurre en esa fecha.

Y es que en la historia reciente de Medellín solo se recuerda un 30 de noviembre en el cual los paisas no recibieron diciembre con pólvora. Fue en 2016, cuando la ciudad estaba de luto por la tragedia de Chapecoense.

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Ese día los antioqueños decidieron respetar la muerte de 71 personas, la mayoría futbolistas, que murieron después de que su avión se estrellara en el Oriente antioqueño. Habían venido al país a jugar la final de la Copa Sudamericana.

Sin embargo, se ha vuelto una tradición que cada 30 de noviembre desde las 11 de la noche comiencen a escucharse estallidos en el cielo y en las calles, los cuales se van haciendo cada vez más intensos a medida que se aproxima la medianoche.

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Este lunes no fue la excepción, pese a las campañas que se hicieron desde la Alcaldía y a las restricciones por cuenta de la pandemia del covid-19.

Pero, ¿qué hay detrás de esta supuesta tradición que llaman alborada? Lo cierto es que su origen está directamente relacionado con el narcotráfico, que tanto daño le hizo a la capital paisa y al país.

En los años 90, cuando los narcotraficantes ‘coronaban’ un cargamento de droga celebraban en fincas y en barrios tirando pólvora.

No obstante, se volvió una mal llamada tradición la noche del 30 de noviembre del 2003, cuando los paramilitares del Bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) celebraron su victoria en la guerra por controlar Medellín.

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855 integrantes de ese grupo, que habían entregado las armas y vencido a las guerrillas urbanas y a las bandas en los barrios, celebraron con pólvora que se habían quedado con la capital paisa.

Max Yuri Gil, sociólogo y experto en violencia urbana, le dijo hace unos años a que la celebración fue en toda la ciudad, especialmente “en las comunas 8, 13 y 16, así como en los corregimientos de Altavista y San Antonio de Prado demostrando que, a pesar de estar desmovilizados, el poder continuaba”.

Y aunque muchos pensaron que se trataba de una balacera más, pues por esos años en los barrios de la capital de Antioquia era normal escuchar disparos en las noches, en Medellín se volvió normal escuchar pólvora la noche del 30 de noviembre. De hecho, normalmente las personas se reúnen a hacer asados, natilla, buñuelos.

“La gran mayoría de las personas no conocían ni conocen la historia de la alborada, entonces eso facilitó que a la gente le gustara y que quedara como una tradición de bienvenida a diciembre”, contó John Mario Muñoz, doctor en Gobierno e investigador del fenómeno del paramilitarismo a EL TEMPO en 2016, a propósito de lo que se esperaba ese 30 de noviembre

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En la capital paisa, e incluso en otras regiones, se volvió costumbre celebrar con pólvora la llegada de diciembre y son pocos quienes saben el origen de esta jornada. Incluso, en otras regiones del país se ha ido popularizando.

No obstante, cada vez se hace más fuerte el llamado para dejar esta práctica, pues, dejando a un lado su origen narcotraficante y paramilitar, cada diciembre los animales sufren con cada detonación. Además, son cientos de quemados por cuenta de la pólvora.

Pero este año, pese a las advertencias y las campañas, voló Medellín una vez más.

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