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Muerte de Juliana Giraldo: dos familias sumidas en el dolor y perdón

Muerte de Juliana Giraldo: dos familias sumidas en el dolor y perdón

El pasado jueves 24 de septiembre, la vida les cambió a dos familias en el sur del país. En un retén en la vía hacia la vereda Guatemala, en Miranda (Cauca) un disparo efectuado con una de las armas de dotación de un soldado del Ejército Nacional, terminó en la cabeza de Juliana Giraldo, que murió al instante en el lugar.

Juliana Giraldo, mujer trans de 36 años, era una estilista. Vivía en Miranda desde hace dos años con su novio, Francisco Larrañaga.

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La pareja viajó la mañana del jueves al vecino municipio de Corinto, a solo 15 minutos, en compañía de dos personas más para realizar algunas compras.

Larrañaga contó que manejaba por la vereda Guatemala cuando vio a unos miembros del Ejército y notó que había olvidado los papeles de su vehículo, un mazda 626 color blanco, por lo que prefirió girar hacia la casa para evitarlos.

Justo cuando hacía la maniobra, dos soldados aparecieron del monte, uno de ellos disparó contra el carro blanco en el cual viajaban. “Cuando miré a mi pareja, que iba en el asiento del copiloto, estaba con la cabeza caída y sus sesos habían volado por todo lado”, lamentó.

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La escena siguiente fue dolorosa. Larrañaga corría de un lado al otro mientras Juliana estaba desgonzada en el asiento de copiloto del vehículo. “Mataron a Juliana, ese man (un militar) le pegó un tiro en la cabeza. Ayúdenme, por favor”, decía mientras grababa el hecho en video.

Esta muerte, cuya responsabilidad asumió el Ejército, fue condenada por el presidente Iván Duque, quien ordenó celeridad en la investigación de los hechos. Además de la pérdida de Juliana, la cual la familia considera inexplicable, varios asuntos sobre el procedimiento fueron puestos en conocimiento de la Fiscalía.

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‘Salieron a disparar’

Larrañaga señaló que en la zona no había señalizaciones por parte del Ejército para identificar el supuesto puesto control. El caso pone sobre la mesa, nuevamente, los criticados excesos de la fuerza pública en algunos de sus procedimientos.

“Nosotros no tenemos armas, no tenemos drogas ni antecedentes, trabajamos con alimentos. No es un vehículo que tenga algún problema, tampoco las personas que íbamos adentro de él. Nuestro delito fue dar el giro en plena vía pública para que salieran del monte a dispararnos”, manifestó Larrañaga.

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De hecho, fuentes del Ejército y oficiales en retiro de esa institución le dijeron a que cuando se realizan estos procedimientos, el puesto de control siempre debe estar señalizado con vallas, con al menos 10 hombres al frente y una persona al mando. Además, el primer paso es identificarse y por “ningún motivo disparar”.

La investigación sobre la muerte de Juliana está en manos de un grupo de la Fiscalía capacitado en temas de género. También es seguido por la Procuraduría, la inspección del Ejército y por la Justicia Penal Militar.

Por lo pronto, uno de los aspectos que evalúa la Fiscalía es la versión del soldado involucrado en el homicidio, quien señaló que disparó a las llantas del vehículo tras ver que no se quisieron detener.

“El soldado dice que disparó a las llantas para detener el vehículo y al parecer un proyectil cae en el pavimento, cambia la trayectoria e impacta contra Juliana”, dijo el general Marco Mayorga, del Ejército Nacional.

Al mismo lugar donde Juliana Giraldo murió, llegaron, un día después, su hermana Aura María Díaz y el novio de Juliana. En esa carretera los esperaba la madre del soldado que accionó el arma.

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Dolor, no odio

Aunque nunca antes se habían visto a la cara, a estas dos familias las unía una dolorosa situación donde el perdón y la reconciliación fueron protagonistas.

Entre lágrimas, las mujeres, abatidas por la tragedia, se fundieron en un abrazo de lamento y perdón por la muerte de Juliana.

“Tenemos dolor, no tenemos odio. A mi hermana nadie nos la va a devolver”, le dijo Aura a la madre del joven soldado, a quien le faltaba un mes para acabar el servicio militar en el Batallón de Alta Montaña José María Vezga.

Aura insiste en que no haya actos violentos por este hecho y que su hermana sea recordada con cariño.

La familia del soldado señalado del homicidio, un joven de 20 años, manifestó sus condolencias a la de Juliana y señaló que también entrarán a una etapa trágica por el proceso penal que debe enfrentar su ser querido.

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“Estamos pasando por una situación muy difícil, lamentamos lo sucedido. Lo que viene es duro para nosotros. Mis condolencias para ustedes. Disculpas a nombre de mi hermano por lo ocurrido”, dijo uno de los familiares del uniformado.

Esta familia caucana, de origen campesino también contó que el joven trató de quitarse la vida tras ver el cadáver de la mujer el jueves pasado.

La madre de Juliana recibió la noticia de la muerte de su hija desde España, desde donde viaja para darle el último adiós.

El sepelio de Juliana se efectuará en la funeraria El Milagroso de su natal Jamundí (Valle). Allí esperan la llegada de su mamá, Gloria Díaz, para el entierro que se realizaría este domingo. 

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