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Migrantes realizan largas filas en busca del permiso de permanencia

Migrantes realizan largas filas en busca del permiso de permanencia

Luego de que el gobierno de Nicolás Maduro decidió habilitar el sábado de la semana pasada el paso peatonal por la frontera con Colombia, y a pesar de los contenedores que se ha resistido a remover de los puentes internacionales de Norte de Santander, una marea humana se amontona diariamente por estos corredores.

Según Migración Colombia, desde entonces, cerca de 30.000 personas cruzan a diario la frontera desde Venezuela para comprar alimentos, productos de primera necesidad y poder recibir atención médica.

La entidad informó que hasta el viernes habían ingresado cerca de 204.000 venezolanos sin necesidad de un pasaporte, gracias al permiso especial de permanencia (PEP), por los puentes Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y La Unión, que se levantan entre el área metropolitana de Cúcuta y el estado Táchira, en Venezuela.

De acuerdo con las autoridades locales, el flujo migratorio está empezando a arrojar los mismos indicadores de antes del cierre limítrofe del pasado 23 de febrero, cuando 35.000 personas se desplazaban a diario por los pasos fronterizos.

Este éxodo de venezolanos se sigue presentando con un agravante: unos 5.000 extranjeros se estarían quedando diariamente en el territorio nacional, y una parte de ellos se apresuran a solicitar un permiso de tránsito provisional para llegar a los países del sur del continente.

Ahora, lo que nos preocupa es el alto número de personas que se siguen quedando en el territorio nacional,

“Ahora, lo que nos preocupa es el alto número de personas que se siguen quedando en el territorio nacional, y que hasta el momento no tenemos un diagnóstico exacto de cuánta población es. Sabemos que unos se dirigen hacia el centro y el sur del país, pero otros prefieren asentarse en el departamento”, manifestó Juan Carlos Cortés, secretario de Fronteras y Cooperación Internacional de Norte de Santander.

El funcionario recalcó que esta concentración de migrantes en zonas como el Catatumbo y el área metropolitana de Cúcuta supone nuevos retos en la atención de esta población y abre el camino para repensar los esquemas y las estrategias impartidas por el Gobierno Nacional.

De hecho, el represamiento en los pasos fronterizos ahora se trasladó al Centro Nacional Fronterizo (Cenaf) del municipio colombiano de Villa del Rosario, donde los venezolanos se aglomeran a las afueras de la entidad y duran de pie hasta 10 horas, esperando realizar su trámite de sellado de pasaporte o de solicitud del permiso temporal de permanencia (PEP), necesarios para regularizar el ingreso al territorio colombiano.

“La fila es enorme. Hemos estado desde las 6 de la mañana tramitando esta documentación, y esto ya se volvió un calvario. Estamos agradecidos de que Colombia nos acoja, pero deberían agilizar estos procedimientos porque la espera se vuelve inhumana”, indicó un venezolano de 52 años, proveniente del estado de Valencia.

Los supermercados del centro de Cúcuta y del sector de La Parada, de Villa del Rosario, atendieron diariamente esta semana cerca de 2.000 extranjeros más de los que solían recibir en sus negocios antes de la reapertura. Básicamente, estos compradores buscaban aceite, arroz, harina y elementos de aseo personal.

En cambio, el consumo de carne, pollo y productos de charcutería escasamente se mantuvo, incluso disminuyó, por presunto contrabando, dijo la Asociación de Supermercados Independientes de Cúcuta (Asicuc).

El alcalde de Cúcuta, César Rojas, aseguró que la economía local se viene dinamizando después de la reapertura de la frontera: “Aplaudimos la determinación del presidente Maduro, porque esta restricción tenía asfixiado al pueblo venezolano, con una gran repercusión en la economía de los cucuteños. Ya vemos un dinamismo muy positivo y esperamos que con el paso de los días vuelva al crecimiento de noviembre del año pasado, cuando el consumo estaba en su mayor auge”, manifestó.GUSTAVO A. CASTILLO
Corresponsal
Cúcuta @litumaescritor