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'Más que pedir, queremos es que nos dejen hacer': Peñalosa

'Más que pedir, queremos es que nos dejen hacer': Peñalosa

En un conversatorio que pareció más una rendición de cuentas y su despedida anticipada, el alcalde, Enrique Peñalosa, respondió a las preguntas del director de , Roberto Pombo, en el marco del lanzamiento del libro de Asocapitales –que dirige Luz María Zapata– Descentralización y régimen de las ciudades capitales en la organización del Estado colombiano.

Habló sin matices sobre la difícil relación que hay entre la nación y el distrito en ciertas decisiones amarradas a entidades nacionales; dijo que si bien es clave la fusión de los municipios aledaños, no está claro cómo será el manejo fiscal, y además anunció que, una vez salga de la Alcaldía, va a estar pendiente, entre otras cosas, de que el país no se descarrile y caiga en gobiernos como el de los vecinos.

Como la noticia del día era el tema de la adjudicación del metro, Pombo comenzó por preguntar sobre el grado de autonomía o de dependencia para llegar a concretar este tipo de decisiones. Peñalosa agradeció el apoyo de los presidentes Santos y Duque por jugársela por el metro. Sin embargo, aprovechó para decir que Bogotá suele ser “la vaca de ordeño para el país, lo que no está mal en una democracia, pero a veces parece que cuando se pasa el límite de Bogotá es como si se entrara a otro país”, contestó.(Le puede interesar: 'Todavía no me la creo: Bogotá tiene Metro': Enrique Peñalosa)

En este sentido, explicó que, por ejemplo, se instalan peajes en los alrededores de la ciudad y que ni un solo peso de esos se invierten ni en un centímetro hacia adentro.

A lo largo de la conversación, que se llevó a cabo en el en el auditorio Jockey de la Universidad del Rosario como parte de la alianza Ruta País, Peñalosa dejó en claro que, más que de un gobierno en particular, se trata de un tema institucional. No tuvo reparos en criticar el momento en que “se cometió el absurdo erro de separar a Bogotá de Cundinamarca” y de señalar a Colombia como un país municipalista a nivel internacional.

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El mandatario aludió a las propuestas que se vienen haciendo para la creación de un área metropolitana con municipios vecinos. Pero señaló que, si bien puede funcionar para algunas cosas, el problema grave será el manejo fiscal.

Aquí se cometió el absurdo error de separar a Bogotá de Cundinamarca

Este fue el telón de fondo para plantear que, por ejemplo, a municipios como Sopó o Cota llegan más y más personas con ingresos altos y necesidades de gasto bajas, mientras que al otro extremo, en Soacha, arriban más personas pobres de bajos ingresos “y con necesidades de inversión gigantescas, y no hay de dónde compensar, y con un desequilibrio que se agrava día a día”, explicó Peñalosa.

Su propuesta es que los 15 municipios aledaños se fusionen con Bogotá en una sola megaciudad. “Pero como van a decir que es imperialismo bogotano, entonces, que se fusionen ellos y hagan una ciudad con la capacidad de hacer una urbanización bien hecha... De la manera como hagamos las ciudades va a depender la competitividad y la calidad de vida”.

También dio cifras sobre el peso que tiene la ciudad frente al resto del país: representa el 16,4 % de la población, genera el 25,6 del producto interno bruto (PIB), paga el 37 por ciento de los impuestos que recibe el Gobierno Nacional y que por transferencias a la ciudad le retorna apenas el 7,6 por ciento.

Es por eso que cuando se le pregunta qué tan centralista es Colombia, Peñalosa advierte que va a decir cosas que no son políticamente correctas. Puso sobre la mesa de discusión los elevados impuestos que se pagan, como en el tema del predial que en muchos casos son hasta de tres meses del valor de un arriendo de un inmueble. “Es altísimo y los estratos altos no usan los servicios de la ciudad como salud, educación, y esos recursos se llevan a Usme, a Bosa, y así tiene que ser. Pero eso tiene un costo económico a nivel nacional”.

En otras palabras, lo que Peñalosa afirmó es que cuando esos recursos subsidian a sectores menos competitivos del país, terminan siendo un “lastre para el crecimiento económico de la ciudad”.

“La productividad por persona es mucho más alta en Bogotá que en otros lados, y si le quitamos la plata y esas posibilidades y la llevamos a otro lado, lo que hace es que baje el crecimiento económico como un todo. Es bueno que se sepa que eso tiene un costo”, precisó el alcalde.

Otro de los puntos tratados en el evento fue la relación de los municipios con el Gobierno Nacional. Peñalosa dijo que en el 99 % de los casos no piden nada, sino que los dejen hacer. “Es asombroso que llevamos cinco meses esperando el proyecto de la avenida Longitudinal de Occidente, ALO-sur, que está listo, que se hicieron esfuerzos como quitar los 300 invasores que tenían edificios hasta de tres pisos, y que tengamos que esperar un visto bueno del Consejo de Ministros”.

¿Cómo tumbar esas barreras?, preguntó Pombo. “Creo que hay un problema institucional”, insistió el mandatario. “Una ciudad como Bogotá debería tener más autonomía”.

Finalmente, el alcalde habló de lo que ha sido su gobierno. Reconoció que su imagen no es favorable, pero que más del 70 % de la gente quiere que sus obras sigan. “Casi que las cualidades que se necesitan para salir elegido son un defecto para ser un buen alcalde, entre otras, porque se promete lo que no se puede hacer”.

Espera que su sucesor continúe con varios proyectos por el bien de la ciudad; reveló que hay 1.200 millones de dólares en inversión paralizados por decisiones judiciales y que las cualidades para gobernar incluyen visión, equipo de trabajo y saber que a veces es necesario “tomar decisiones impopulares”.

BOGOTÁ@BogotaET