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La viuda que ganó la alcaldía por la que asesinaron a su esposo

La viuda que ganó la alcaldía por la que asesinaron a su esposo

Bernardo Betancurt caminaba cerca de un muelle improvisado desde el cual se embarcaría para cruzar el río Catatumbo. Era en la vereda El Silencio, en el corregimiento La Gabarra, de Tibú, cuando ya se disponía a dar un paso que lo acercaba a la canoa. Y luego ocurrió todo.

Betancurt había salido de su casa en Tibú a cumplir un día de trabajo normal. Lo acompañaba su esposa, Corina Durán, su escudera en la campaña por la alcaldía del municipio nortesantandereano, y un grupo de personas cercanas que lo apoyaban en su deseo de volver al cargo, en el cual había estado entre el 2004 y 2007.

Ahí, muy cerca de aquel muelle, al hombre, de 49 años, lo empujó un desconocido y le propinó un tiro en la cabeza. Betancurt cayó fulminado. Durán y su equipo de campaña se derrumbaron para llorarlo. El asesino huyó, al parecer, en una moto con su cómplice

El candidato del partido Conservador falleció ese domingo 15 de septiembre y su esposa, diez días después, fue rodeada por sus allegados para tomar la bandera que dejó Betancurt, a quien señala como un hombre que siempre trabajó por las comunidades, razón por la cual fue concejal, alcalde en un periodo, y por tercera vez consecutiva se lanzaba para volver a tomar el mando de este municipio del Catatumbo, una región permeada por la violencia y el narcotráfico.El pasado domingo, Corina Durán salió a votar, con nerviosismo, reconoce. A ella, tal cual como a su esposo, le empezaron a llegar rumores de que la querían muerta y que no pasaría del día de los comicios. La mujer se acogió a la ley 1475 del 2011, la cual permite que en caso de muerte se pueda inscribir otro candidato, asumiendo la posición de su asesinado esposo como aspirante a la alcaldía.

“No fue fácil. Hubo obstáculos, como amenazas y rumores, uno incluso piensa en echar un pie hacia atrás, pero aún así tomamos fortaleza. El municipio ya está cansado de los violentos, estamos cansados de que nos digan por quién debemos votar y eso se notó en Tibú”, dice Durán.

Bernarndo Betancurt

En julio pasado, Bernardo Betancurt inscribió su candidatura.

En el tarjetón para la elección de la alcaldía aparecía el rostro y nombre de Bernardo, por lo que considera que Tibú votó fue por su memoria. El domingo, la imagen del político asesinado, avalado por el partido Conservador, logró una votación histórica en el municipio, alcanzando 8.475 votos; es decir, el 46,03 por ciento del total, la mayor que se haya registrado.

Detrás de él estuvo la candidata Ana María Pérez, de la coalición Pasión por nuestra tierra, con 7.065.

“Se hizo justicia en las urnas, la mayoría de estas muertes quedan impunes, casi nunca se sabe quién está detrás del asesinato de la persona. El pueblo se unió y decidió votar por Bernardo”, reflexiona la mujer

Se hizo justicia en las urnas, la mayoría de estas muertes quedan impunes, casi nunca se sabe quién está detrás del asesinato de la persona. El pueblo se unió y decidió votar por Bernardo

La viuda que desde el primero de enero del 2020 gobernará a Tibú recuerda a Bernardo como un excelente líder político y que soñaba que se acabara el infierno que se vive por la violencia en el Catatumbo.

Una de sus misiones, cuenta, es que por fin el municipio tenga una vía de acceso decente, teniendo en cuenta que la vía Astilleros-Tibú, la cual es la conexión con Cúcuta, capital del Norte de Santander, está en un deteriorado estado.

Sin pistas sobre su muerte

Corina manifiesta que su esposo no tenía amenazas directas, solo se había escuchado el rumor de que lo querían asesinar, pero a estas intenciones Bernardo no prestó atención y seguía haciendo campaña por las distintas zonas del municipio.

Reconoce que en el Catatumbo parece vetado hablar del narcotráfico y no sabe si quizá alguno de los grupos al margen de la ley, disidencias, Pelusos u otro, está detrás del crimen.

Sin embargo, para Durán, su muerte sería un asunto netamente político. Sobre las investigaciones, las autoridades le han señalado a la alcaldesa electa que están avanzando a buen término; sin embargo, no le han informado sobre algún indicio para esclarecer hechos. Tampoco hay capturados.

En una reciente reunión con la ministra del Interior, Nancy Gutiérrez, Durán le manifestó a la funcionaria que no entendía qué pudo haber pasado, pues en los últimos comicios en los que participó, en el 2015, aunque perdió, no ocurrió nada en la región.

Sin embargo, la alcaldesa electa reconoce ciertas sombras que rodearon el pasado de su esposo.

Imagen de campaña de candidato asesinado

Esta era la imagen de la campaña de Bernardo Betancurt Orozco a la alcaldía de Tibú


En el 2011, cuando se lanzó a la alcaldía y tenía chances de ganar, fue capturado un par de semanas antes de las elecciones, señalado de nexos con los paramilitares. Según Durán, a su esposo lo acusaron de concierto para delinquir, narcotráfico y asesinato, delitos por los que fue investigado y por dos años estuvo en prisión; sin embargo, fue absuelto al no hallarse evidencias sobre su responsabilidad en los hechos.

La alcaldesa electa dice que estos señalamientos los hicieron hombres en prisión, quienes supuestamente indicaron que Bernardo ordenó asesinar a una persona y trabajaba con droga, acusaciones de las que no se encontraron pruebas y lo dejaron sin cargos, por lo que intentó ser alcalde en el 2015 y en el 2019.

Ahora, Corina, con 31 años, quien debuta en un cargo público, se prepara para enfrentar las dificultades de Tibú, lidiar con la violencia y uno de sus grandes proyectos es seguir apostando por la palma; además de exigir inversiones en un municipio donde brota petróleo.

Para su alcaldía, dice, será asesorado por el equipo de concejales y conocedores de la situación tibuyana que se la jugaba las elecciones con su esposo, cuyos sueños, cuenta, los conocía al dedillo.CRISTIAN ÁVILA JÍMENEZ
REDACTOR NACIÓN