Nacional

La meta a 2030 de sanear el 100% de las aguas del Río Medellín

La meta a 2030 de sanear el 100% de las aguas del Río Medellín

Ver un río Medellín cristalino y navegable es un imaginario que por años se ha debatido en la región y que parece más un sueño que una realidad.

En esta visión, ha sido común confundir el trabajo que hacen las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) pensando, erróneamente, que estas limpian el agua del río Medellín.

León Arturo Yepes, gerente de Aguas Residuales de EPM, aclaró que la función de estos espacios es evitar que las aguas residuales de los negocios y hogares del valle de Aburrá caigan en las quebradas o en el principal afluente de la región.

“Realmente nosotros no tratamos el río Medellín. Nosotros lo que hacemos en nuestro programa de saneamiento es recoger las aguas residuales, evitando que lleguen a las quebradas o al río y transportarlas a la PTAR, hacer una remoción de carga orgánica y entregar esa agua al afluente en unas mejores condiciones ambientales, como lo establece la normatividad”, explicó el directivo.

Una labor de saneamiento que se gestó entre los años 60 y 70, pero que fue hasta el año 2000, con la puesta en operación de la PTAR de San Fernando, que marcó el inicio de una serie de acciones en cuanto a tratamiento de las aguas residuales, lo que se convirtió en un reto para la entidad debido al crecimiento de la población en el valle de Aburrá, que actualmente genera, en promedio, 50 millones de litros de aguas residuales por día según cifras del Área Metropolitana.

Realmente nosotros no tratamos el río Medellín. Nosotros lo que hacemos en nuestro programa de saneamiento es recoger las aguas residuales, evitando que lleguen a las quebradas o al río

Hace 20 años, esta PTAR innovó con la implementación de un sistema de tratamiento que consistía en microorganismos que se alimentaban de los contaminantes del agua residual, para devolver el agua al río en mejores condiciones.

“Durante dos décadas nuestra PTAR planta nos ha permitido tratar las aguas residuales provenientes de los hogares, comercio e industrias de los municipios del sur del Valle de Aburrá: Envigado, Itagüí, La Estrella, Sabaneta y una pequeña parte de Medellín, evitando así que toneladas de contaminantes sigan asfixiando esta cuenca hidrográfica”, indicó Álvaro Guillermo Rendón, gerente de EPM.

Esta PTAR fue concebida para recibir un caudal de 1,8 metros cúbicos por segundo, pero desde su primera etapa se contempló que la mitad del agua, unos 900 litros por segundo, tendrían el proceso completo, es decir, tratamiento preliminar, tratamiento primario y tratamiento secundario (ver gráfico). La otra mitad del caudal solo tendría tratamiento preliminar y primario.

Sin embargo, para mejorar la calidad del vertimiento que se hace al río, comenzaron hace varios años la construcción tecnológica para hacer el tratamiento secundario al caudal que hacía falta.“Actualmente, del 100 por ciento de la carga orgánica que llega de las aguas residuales, estamos removiendo más o menos el 90 por ciento de esa carga orgánica, cumpliendo la normatividad ambiental al río”, explicó el ingeniero Yepes.

La meta para el 2030

Si bien EPM trabaja en 7 proyectos para mejorar la recolección y transporte de aguas residuales, uno de los más relevantes en los que hoy se trabaja tiene que ver con el Interceptor Sur, que busca aplicar este servicio en Caldas, que no está conectado a las redes de tratamiento y donde se hacen las descargas al río.

“Este interceptor, el cual se tiene proyectado terminarlo en 2 años, evitará que esto pase y transportará estas aguas a la PTAR San Fernando. Esto nos ayudará muchísimo en el saneamiento del río Medellín”, manifestó Yepes.

Agregó el gerente de Aguas Residuales, que para este segundo quinquenio de esta década, esperan avanzar en la construcción de unas Plantas en Barbosa, Copacabana y Girardota para así completar el saneamiento del valle de Aburrá.Esperamos para 2021 ya tener la prefactibilidad terminada, para que así, entre 2025 y 2030 comience la entrada en operación de estos espacios.

Este interceptor, el cual se tiene proyectado terminarlo en 2 años, evitará que esto pase y transportará estas aguas a la PTAR San Fernando

En términos de redes, EPM cuenta con 4.600 kilómetros construidos para recolección y transporte, lo que equivale a una cobertura en recolección cercana al 96 por ciento.

Con miras al 2030, EPM espera estar cerca al tratamiento del 100 por ciento de las aguas residuales del Aburrá, aunque el ingeniero Yepes aclaró que este sistema es dinámico y se debe tener en cuenta el control a las construcciones irregulares en zonas de invasión, que pueden afectar este servicio.

Y aunque si bien es muy importante lograr un tratamiento casi universal de estos desechos, los beneficios no se van a ver en un río Medellín cristalino.

Es importante resaltar que la condición del río cambiará con el saneamiento del mismo, porque habrá mayor oxígeno en el agua, lo que desde el punto de vista visual y olfativo será mucho mejor

“Lo principal en este caso es tener un río que cumple con el aporte ambiental con las aguas residuales en su recorrido. Pero hay que darles claridad a los usuarios para que entiendan que no son solo las aguas residuales las que deterioran la calidad del río. Hay temas de vertimientos, descargas de basuras y de otros elementos no autorizados. También las arenas, en épocas del invierno, afectan al río y no permiten esa condición de transparencia. No obstante, es importante resaltar que la condición del río cambiará con el saneamiento del mismo, porque habrá mayor oxígeno en el agua, lo que desde el punto de vista visual y olfativo será mucho mejor”, concluyó el experto.

DAVID ALEJANDRO MERCADO
Corresponsal de
@AlejoMercado10