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En rebeldía, comerciantes de Playa Blanca abren balneario en pandemia

En rebeldía, comerciantes de Playa Blanca abren balneario en pandemia

Los comerciantes de Playa Blanca, en zona insular de Cartagena, entraron en rebeldía contra las autoridades y abrieron .

Pese a que no están autorizados por el Distrito de Cartagena, se preparan para abrir durante el próximo puente festivo contra las órdenes del alcalde Dau.

“Cómo no es la familia del alcalde ni los secretarios de gobierno, ni concejales las que están pasando hambre, por eso es que se dan el lujo de dejar por fuera de la reactivación económica de la ciudad a Playa Blanca sin proponer soluciones”, relata Wilson Camargo, líder de las comunidades raizales de playa blanca que piden luz verde y acompañamiento del Distrito para trabajar.

De hecho, el fin de semana una docena de carros repletos de turistas atravesó el puente sobre el Cabal del Dique y llegó hasta el balneario bajo el silencio de las autoridades.

En videos difundidos por redes sociales se ve a como los bañistas no tuvieron ningún problema en usar playas y consumir alimentos y bebidas en comercios.

Pese a que la playa debería estar cerrada por orden del alcalde William Dau, debido a las invasiones de terrenos de bajamar por parte de estos hostales, bares y restaurantes a lo largo de 4 kilómetros de playas, el balneario ha operado.Además de que invaden la playa, todos operan en la ilegalidad en una zona que pertenece a Parques Nacionales Naturales y está protegida.

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Además, Playa Blanca no tiene ningún servicio público.

“Nosotros nos organizamos y en la entrada presentamos una lista unificada de precios de alimentos, bebidas y servicios para todos los negocios, de esa forma el turista no va a ser estafado”, añade Camargo, quien amenaza que durante el próximo puente festivo abrirán el balneario contra viento y marea, incluso contra las decisiones del alcalde William Dau.

El mandatario ha dicho en reiteradas oportunidades que el paradisiaco balneario, en la isla de Barú, no podrán operar en la apertura de playas piloto para bañistas, prevista durante lo que resta del año.

Dau había garantizado que el comercio ilegal que opera con cientos de bares, hostales y restaurantes ilegales, que invaden la playa, sería puesto en cintura por el Distrito, la Dimar, la Superintendencia de Industria y Comercio, Parques Nacionales y la misma policía nacional.

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Mientras las administraciones pasadas hablaban de aun capacidad de carga para esta playa superior a las 3 mil personas; esta alcaldía ya habla de máximo 1.360 personas, pero podría bajar.

Medida promete cerrarle puertas al turismo depredador que desborda el balneario todos los fines de semana y que convierte en basurero el mar y la arena, causando un daño ambiental irreversible.

Sin embargo, como lo evidencian videos, los turistas están ingresando al balneario frente a las autoridades.

“No podemos volver al caos que había en Playa Blanca antes de la pandemia: demasiada degradación ambiental, demasiada sobrecarga en la playa. El aforo real y la capacidad de carga de esa playa es apenas una pequeña porción de la gente que llegaba. Quioscos, casas y negocios pegados a la línea de bajamar por donde no se puede caminar. Todo eso hay que cambiarlo”, había señalado el alcalde Dau.

La medida, que hoy es un saludo a la bandera prometía, además, cerrarle puertas al turismo depredador que desborda el balneario todos los fines de semana y que convierte en basurero el mar y la arena, causando un daño ambiental irreversible.

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Con la llegada masiva de turismo también llegó el comercio sin control y la entrada de negociantes inescrupuloso del interior del país y extranjeros que se unieron a raizales para devastar amplias zonas de manglar y bosque seco tropical y construir allí h

Con la llegada masiva de turismo llegó el comercio sin control y la entrada de negociantes inescrupuloso del interior del país y extranjeros que se unieron a raizales para devastar zonas de manglar

“La idea es que tenemos que mejorar todo esto, eventualmente va a haber cobro y control del aforo de la cantidad de bañistas. Los locales sí podrán entrar sin ningún problema”, prometido el alcalde, quien señala que Playa Blanca no hace parte de las playas bioseguras autorizadas para la reapertura, de las cuales ya hay cuatro abiertas: Playa Azul (en La Boquilla) y (tres en Bocagrande). Así como algunas en la zona insular.

“Vamos a quitar todos esos negocios informales que están en línea de bajamar y así liberar la playa para que los locales organizados puedan hacer su sustento organizados”, promete Dau.

Con la apertura del Puente de Barú, sobre el Canal del Dique, en abril del 2014, que unió a Cartagena con la isla, se le dio paso a la llegada masiva de turismo depredador que ha destruido Playa Blanca.

El desorden, la informalidad y la falta de autoridad que hoy reina en Playa Blanca hacen inviable ejecutar allí un piloto con turistas en medio de la pandemia, pues se requieren amplias franjas de espacio para la venta de bebidas y alimentos, otra para el descanso, una más para deportes de arena y finalmente el espacio para bañistas.

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John Montaño
Redactor de
Cartagena