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El estadio Centenario guarda las 'joyas' del deporte quindiano

El estadio Centenario guarda las 'joyas' del deporte quindiano

El balón Estrusco con el que se jugó el agónico empate entre Colombia y Alemania en el Mundial de fútbol de Italia en 1990 y que durante tres décadas tuvo en custodia el futbolista quindiano Rubén Darío Hernández, es una de las ‘joyas’ que alberga el nuevo Museo del Deporte, ubicado en el estadio Centenario de Armenia.

Allí se instalaron unos 50 objetos que hacen parte de la historia del deporte quindiano y colombiano. Entre las piezas está exhibida una de las camisetas de Jorge Bermúdez en Boca Juniors, también está la camiseta del ‘10’ de la Selección Colombia, Carlos ‘El pibe’ Valderrama cuando jugó su partido número 100 con la tricolor.

Otras de las piezas más destacadas son la bola dorada con la que Clara Juliana Guerrero ganó uno de los campeonatos mundiales de bolos, los dos trofeos de la bicicrosista Silvana Muñoz, las medallas de oro y plata de los pesistas Carlos y Jhony Andica y el silbato del ex árbitro Fifa, Fernando Panesso.

Y así, decenas de objetos donados por deportistas en su mayoría quindianos, que acogieron la solicitud del dirigente deportivo Gustavo Moreno Jaramillo y Panesso, actual gerente del Instituto Departamental del Deporte del Quindío (Indeportes).

Inicialmente, todo surgió del sueño de Moreno, quien durante años ha venido atesorando balones de fútbol. Sin embargo, cuando llamaron a María Cristina Mejía, directora del Museo de Arte Quindiano (Maqui) para encargarle la materialización de este sueño, ella recomendó que no solo se tratara de objetos de fútbol, sino que se incluyeran otros deportes.

“Entre Fernando y Gustavo llamaron a todos los deportistas y ellos desprendiéndose de lo que significan estas piezas, del esfuerzo y la hazaña que lograron al alcanzar estas medallas, trofeos y demás, nos donaron sus piezas más queridas”, contó Mejía, curadora del nuevo museo.

En esa convocatoria se recolectaron más de 70 objetos, pero no todos quedaron exhibidos en esta primera fase. Algunos quedaron en fila a la espera de la segunda etapa de este sitio que se perfila como un lugar visita obligada para los fanáticos del deporte y la historia.

Tras la recolección de todas estas piezas, Mejía inició un estudio e investigación de cada una con el objetivo de que el museo contara una historia. “A cada deportista se le puso una historia debajo del objeto donado. Por ejemplo, la atleta quindiana Marta Gómez siempre le ganaba en las carreras a todos los niños, y así fuimos contando las historias de los deportistas y de los objetos”.

También hay una pared dedicada a la historia de la camiseta de la Selección Colombia. “Contamos la historia de la camiseta amarilla desde 1932, su primera salida, sus cambios de colores, telas, texturas, su evolución, en fin”, expresó la curadora.

Mejía contó que el sueño es que esté a la altura de los principales museos deportivos del mundo “creemos que tiene potencial, va a crecer y se le podría poner tecnología como una máquina que le permita a los visitantes interactuar con los deportistas, por ejemplo que puedan competir en pesas con los Andica. Sería un gran atractivo turístico”.

​LAURA SEPÚLVEDA
PARA - ARMENIA