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El dragón amarillo arrasó con los cultivos de limón en el Atlántico

El dragón amarillo arrasó con los cultivos de limón en el Atlántico

Tal como están las cosas en varios pueblos del Caribe, tomarse un vaso de agua de panela con limón será cosa del pasado.

La advertencia es de Ramiro Manjarrez, presidente de Asocítrico, agremiación que une a 1.993 cultivadores en el Atlántico, uno de los departamentos del país más golpeados por la plaga llamada dragón amarrillo, la cual está acabando con el limón criollo en estas tierras.

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“Nuestros nietos no alcanzarán a conocerlo, distinto a lo televisivo y fotos”, señala el hombre que lleva años alertando sobre la crítica situación del sector.

Esta enfermedad, conocida como la HLD o dragón amarillo, ataca a los árboles de limón y naranja hasta secarlos. La plaga entró a los pueblos del Caribe colombiano en el 2016, por el municipio de Distracción, La Guajira, y en los dos últimos años ha devorado unas 1.200 hectáreas de limón en el norte del país.

En el país, de los 40 municipios que reporta el ICA afectados por esta plaga, 22 están en el Atlántico, es decir, todo el departamento salvo Barranquilla.

De acuerdo con el censo del ICA, en el Atlántico están registradas unas 1.783 hectáreas de cultivos de cítricos. De estas, asegura el representante de Asocítrico, el 85 por ciento ha sido arrasado por el HLD, que lentamente está secando los árboles de limón pajarito, fruto que se produce en toda la zona oriental.

Dragón Amarillo

En el Atlántico son cientos de hectáreas las que se han perdido por esta plaga.

Solo en los municipios de Santo Tomás y Palmar de Varela ya dan cuenta de que los cultivos de cítricos están enfermos y que toca traer del interior del país limón y naranja, que antes brotaban hasta en los patios de las casas.

En Santo Tomás, que es el mayor cultivador de cítrico en el Atlántico y el tercer municipio en el país, las 405 hectáreas que tienen sembradas están invadidas por el dragón amarillo y los limones pareciera que se esfumaron.
 
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“El limón que cogía en los palos del patio de la casa se secó y ahora en la tienda ni se consigue. En el mercado está muy caro. Echarle limón a la sopa ya es cosa del pasado”, asegura Jaime, un tomasino que ya siente el golpe del dragón amarillo en su casa y que recuerda que hasta hace poco por 1.000 pesos le daban 20 limones.

En este municipio, localizado a 30 minutos de Barranquilla, hay fincas tecnificadas que llegaron a producir al año 40 toneladas de limón por hectárea y hoy no producen nada.

Incluso, el limón que se consume ahora en Barranquilla no es el que se traía de Santo Tomás o Palmar de Varela; ahora viene del interior del país, en especial de exportadores que tienen una sobreoferta porque no han podido sacar sus producciones al comercio internacional.

Durante julio y agosto han salido a través del puerto de Barranquilla 874 toneladas de limón Tahití, provenientes de Santander, Tolima, Valle y Armenia con destino a Miami, en Estados Unidos.

Es un negocio rentable

“En época buena se consumía el limón a 30.000 pesos el saco de 60 kilos, hoy está a 200.000 pesos. Pero viene de afuera”, asegura Manjarrez.

La producción de cítricos en el Atlántico ha sido un buen negocio para los cultivadores del departamento. Según Manjarrez, una hectárea está en condiciones de producir entre 18 y 22 millones de pesos al año.

Normalmente una hectárea produce en los primeros 3 años 20 toneladas de limón. Después del cuarto año pasa a 30 toneladas y es capaz de producir hasta fin de año. Hoy, la tonelada está en 330.000 pesos en el mercado.

En el Atlántico se produce en un 90 por ciento limón criollo o pajarito. En los municipios de Repelón y Luruaco hay cultivos de pomelo, toronja y naranja.

“Del Ministerio de Agricultura vinieron dos veces aquí, nos hicieron unas grandes promesas, pero no las cumplieron”, dice el líder gremial. Asegura que conoce experiencias en Estados Unidos, México y Chile donde pudieron controlar la plaga.

La gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, y el ministro de Agricultura, Rodolfo Zea, firmaron la semana pasada un convenio por 5.000 millones de pesos para la reactivación del agro y la ganadería en el departamento.

Gallinas

La gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, inició la socialización del programa que busca mitigar el impacto económico del dragón amarillo.

En el acuerdo se incluyeron ayudas para mitigar el impacto económico de la plaga del dragón amarillo, pero no cayó bien en el gremio de los citricultores, que ven este camino como la sepultura de un negocio que lleva varias generaciones.

Además de la erradicación de cultivos para evitar la propagación de la plaga, se planteó la sustitución de los cultivos por un proyecto avícola para que nuestros productores

Según Noguera, se busca beneficiar 700 afectados por esta plaga en los municipios de Santo Tomás, Ponedera, Sabanagrande, Palmar de Varela, Luruaco y Polonuevo. El departamento les entregará 40 gallinas ponedoras, implementos y asistencia técnica por cuatro meses, para que con la venta de estos huevos generen ingresos adicionales por valor de 600.000 pesos mensuales.

"Además de la erradicación de cultivos para evitar la propagación de la plaga, se planteó la sustitución de los cultivos por un proyecto avícola para que nuestros productores pudieran recuperar los ingresos perdidos",  subrayó Noguera.

Pero Manjarrez insiste en que esta no es la solución para enfrentar la crisis. “No necesitamos ni gallinas ni vacas, lo que necesitamos es que erradiquen el HLD y si no lo pueden erradicar inmediatamente, que se haga un programa a mediano y largo plazo que garantice el nuevo ingreso”.

Aclara que el problema de los citricultores es fitosanitario, no es de asistencialismo y por eso insiste en pedir al Estado que cubra lo que es la protección contra el HLD. Enfatiza que los citricultores del Atlántico están en condiciones de volver a poner a producir su actividad como la tenían antes y con sus propios recursos.

“Nuestros hijos no van a saber lo que es un limón, porque atendiendo y resolviendo con gallinas nos van a eliminar la posibilidad de que volvamos a producirlo”, puntualiza Manjarrez.

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LEONARDO HERRERA DELGANS
Corresponsal de Barranquilla
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