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El crimen y la muerte merodean en el nuevo 'Bronx'

El crimen y la muerte merodean en el nuevo 'Bronx'

Con la mirada turbia y el paso apurado, un hombre camina por la carrera 54 (Cúcuta) sosteniendo dos botellas de pegante fijadas con fuerza a cada uno de sus orificios nasales. Aspirándolas con ansia, cruza por la calle esquivando un desordenado tumulto de otros habitantes de calle que deambula en todas direcciones.

Mientras unos permanecen sentados, con la mirada clavada en el vacío, otros se reúnen en grupos lamiendo con desespero pequeños pedazos de papel para armar cigarrillos de bazuco. En el suelo, cientos de bolsas resellables, donde una vez hubo cocaína, son arrastradas por el viento y quedan esparcidas por doquier.

Noira Gaviria, propietaria de un inquilinato y quien desde hace más de 18 años vive en el sector, levanta su mano y con la punta del dedo explica cómo el humo del bazuco ha dejado en ella una constante sensación de ardor que se esparce desde su nariz a la garganta.

Gaviria aún no entiende cómo después de sellar las ventanas y clausurar el balcón de su casa, el humo se cuela por las rendijas e impregna con un fuerte olor todos los rincones, afectando también a sus dos hijos de 12 y 15 años.

“Mi hijo me dice que tiene una sensación de picazón y ardor muy intensa en el tabique. Cuando está desesperado, me dice que le gustaría meterse algo por dentro de la cabeza para rascarse. Desde hace casi un año todos en la casa permanecemos con gripa”, explica Gaviria, agregando que a pesar de su deseo de irse, su casa es lo único que tiene.

Bronx

Las personas se quejan de la venta de drogas, riñas, prostitución, extorsiones y homicidios que florecen a plena luz del día.

Detrás del drama de Gaviria hay una compleja disputa legal. Un grupo de otros vecinos y comerciantes del sector entablaron una acción popular en contra del Municipio de Medellín, por, según ellos, haber creado el problema y no hacer nada para resolverlo. De forma unánime todos coinciden en que las cosas comenzaron el 30 de agosto de 2018.

Durante la madrugada del miércoles 29 de agosto de 2018, cerca de 800 efectivos, entre agentes de Policía y funcionarios del Municipio, desplegaron un robusto operativo que desalojó un asentamiento de 511 habitantes de calle que se había consolidado en la avenida de Greiff (calle 56, entre carreras 52 y 57), conocido como el ‘Bronx’ de Medellín.

Sin embargo, mientras la Alcaldía aún exhibía con orgullo los resultados de la intervención, los habitantes de calle comenzaron a fundar un nuevo asentamiento a unas pocas cuadras de distancia: en la carrera 54, entre las calles 54 y 57.

Un propietario de una litografía, quien prefirió reservar su identidad por razones de seguridad, explica que la llegada de ellos cambió por completo la cara del sector.
“Aquí éramos 22 trabajadores y ya me ha tocado echar a 12. Si esto no cambia estamos pensando en cerrar, porque no hay plata con que soportar la situación. Los jíbaros nos han amenazado de muerte a muchos comerciantes que nos hemos atrevido a denunciar. Por ello muchos han preferido cerrar e irse”, dice.

Brónx

Algunos miembros del comunidad fotografiaron la presencia de menores de edad en el sector.

Este diario tuvo acceso a varias fotografías y videos tomados por la comunidad en donde puede observarse a niños deambulando por la zona. En otros logra verse cómo un grupo de agentes de la Policía son atacados con piedras y botellas de vidrio luego de, al parecer, intentar hacer un operativo en el sector.

Jesús Antonio Sánchez, abogado al frente de la acción popular que entabló la comunidad, asegura que la mayor impotencia de los vecinos es que ni siquiera son escuchados por el Municipio. Aunque acepta que en la zona sí hay presencia de funcionarios de la Alcaldía, es enfático en decir que aún no se emprenden intervenciones de fondo.

Esto es inhabitable, pero es lo único que tenemos

remitió un cuestionario a la Secretaría de Inclusión para conocer cuántos habitantes de calle tiene censados en la carrera 54 y qué acciones puntuales ha venido adelantando para resolver la situación.

En un documento de seis páginas, esa dependencia defendió su gestión en la problemática y aseguró que se realizan intervenciones diarias en la zona, con el objetivo de atender a los habitantes de calle.

Ante la pregunta sobre cuántos habitantes de calle tenían censados, la Secretaría afirmó que no era posible establecer esa cifra, dado la alta movilidad que los caracteriza.

Frente a la pregunta de por qué se creó un nuevo asentamiento luego de la intervención del 29 de agosto del año pasado, esa dependencia explicó que uno de los principales obstáculos es que ningún habitante de calle puede ser forzado a ser atendido.

No obstante, la Secretaría destacó que entre el primero de enero de 2016 hasta julio de 2018 el Municipio logró que 744 habitantes de calle abandonaran esa condición, luego de invertir cerca 115.528 millones de pesos, también durante ese periodo.

Jacobo Peláez Betancur @JacoboBetancur