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El crimen que puso en la mira los Farallones de Cali

El crimen que puso en la mira los Farallones de Cali

Con su sombrero emplumado y una ruana fue despedido en Cali Jorge Enrique Oramas Vásquez, un profesor que dejó la ciudad y se volvió campesino para defender la tierra y el agua. Sus amigos no lo sepultaron sino que lo sembraron; dicen que nunca morirán sus pensamientos.

Oramas, de 70 años, recibió el sábado de la semana pasada un tiro a corta distancia en Biocanto, una finca lejana en donde vivía este sociólogo, que se había ganado el título de ‘papá de las semillas’ en la franja media de los Farallones, el parque nacional natural que comprende 206.000 hectáreas entre los municipios de Cali, Jamundí, Dagua y Buenaventura, en el departamento de Valle del Cauca.

En la finca ubicada en la vereda La Candelaria, corregimiento de Villacarmelo, a media hora de viaje desde Cali, fue hallado encima de un costal, junto al cuerpo, un casquillo, al parecer calibre 5.56, que es investigado por las autoridades. Hay quienes creen que ese casquillo fue un mensaje para acallar voces como las de Oramas, quien criticaba “las élites que se lavan las manos, pero las tienen manchadas...”.

Por ahora, las autoridades no descartan otros móviles, ni siquiera algo personal, aunque sus allegados dicen que Oramas no tenía litigios de linderos ni de amores ni de enemistades.

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Jorge Enrique Oramas.

Jorge Enrique Oramas.

Algunas autoridades no conocían a Oramas como líder social. La mayoría destaca que creaba conciencia a través de conferencias en su casa u otros sitios donde les cambió la vida a muchos en su forma de alimentarse y pensar, dijo el profesor Arnaldo Ríos.

“Son otras semillas que dejó en las conciencias de quienes nos acercamos a su discurso, de tono regañón, que disgustaba a unas personas”, dice uno de sus amigos.
En uno de sus últimos videos, el sociólogo decía que la tierra está feliz porque está recuperándose de tanta afrenta que “le ha propiciado una mano de locos que hoy están confinados”.

La concejal Ana Erazo ha recibido versiones de que sí había sido hostigado alguna vez, y “eso es lo que se debe investigar”. Y su colega de Alianza Verde Terry Hurtado dice que liderar la protección del ambiente es un riesgo en Farallones.

El alcalde Jorge Iván Ospina, al subir a la zona, dijo que no es posible dejar impune un crimen de una persona llena de sabiduría y anunció recompensa de 20 millones de pesos, mientras que la gobernadora del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán, dispuso otros 50 millones.

Hay mucho dolor por la muerte de quien era un defensor del parque Farallones, un guardabosques, protector de semillas y del agua. Era un maestro en la enseñanza sobre las semillas y la cocina artesanal”, dijo el alcalde.

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El asesinato hizo girar de nuevo los ojos sobre las minas ilegales que hay en los Farallones. Según Robinson Galindo, director territorial Pacífico de Parques Nacionales Naturales, son más de 670 hectáreas devastadas por esta actividad en los últimos 20 años y en ellas, habría más de 420 socavones.

En la cuarentena, la zona estaba agitada por capturas de mineros y controles del acceso de cemento y explosivos. En el último mes, Parques Nacionales Naturales, con el Ejército y el respaldo de la Secretaría de Seguridad de la Gobernación y la Alcaldía, detuvieron a ocho mineros, en su mayoría de Cauca y Antioquia.

El Ejército ha señalado que a la minería la manejan disidentes y el Eln. Y hay voces de la región que aseguran que también se encuentran en la zona el ‘clan del Golfo’, las ‘Águilas Negras’ y ‘los Pelusos’, que intimidan a campesinos o funcionarios y aprovechan las condiciones geográficas para montar campamentos en el alto del Buey.

La minería es más compleja desde hace unos tres años, cuando se creció la siembra de cultivos de coca en jurisdicción de Jamundí. Hoy en día, en los corregimientos caleños de La Leonera y Pance se reportan 18 bocaminas y se calcula que puede haber unos 2.000 mineros y cultivadores de coca que sacan oro y droga por el Cauca hacia el centro del país por trochas e, incluso, en helicópteros.

El coctel de grupos armados, oro y coca tiene en alerta a las autoridades. “Me tiene muy preocupada esta muerte, por lo cual voy a citar un consejo de seguridad especial”, dijo el viernes la gobernadora Clara Luz Roldán.

Mientras tanto, la familia del sociólogo espera respuestas. “Me cuesta aceptar que le hayan arrebatado la vida tan vilmente y que no podamos hacer nada, pero está la justicia divina y todas las personas que le seguiremos su legado de Biocanto. Tío Enrique, seguirás brillando con tu sabiduría”, dijo Cintia Oramas.

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