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El coronavirus impacta hasta el conflicto armado

El coronavirus impacta hasta el conflicto armado
La guerrilla anunció un cese el fuego entre mañana y el 30 de abril por la pandemia de la covid-19, de la que ya hay 798 casos en Colombia. Esperanza.

EFE BOGOTÁ

El Ejército de Liberación Nacional (Eln) se acordó de la paz en medio de la crisis del coronavirus. La principal guerrilla del país tras la firma de la paz con las Farc anunció ayer de que hará un cese el fuego unilateral durante abril para enfrentar la pandemia, propuesta que para el Gobierno es insuficiente para reanudar las negociaciones de paz.

El anuncio del Comando Central (Coce) de esa guerrilla fue bien recibido por sectores políticos y sociales, incluso por el secretario general de la ONU, António Guterres, que el 23 de marzo había pedido en Nueva York un alto al fuego mundial que detenga todas las guerras para ayudar a hacer frente al coronavirus.

En una declaración atribuible a su portavoz, el secretario general expresó su "beneplácito" por el paso dado por el Eln y dijo esperar que ese gesto "pueda brindar alivio a las comunidades y grupos vulnerables en las regiones afectadas por el conflicto en Colombia, y ayudar a las autoridades a centrarse en la lucha contra la pandemia".

En el mismo sentido se manifestó el movimiento de la sociedad civil Defendamos la Paz, según el cual la tregua del grupo guerrillero "genera alivio humanitario a las comunidades de las diferentes regiones del país que siguen viviendo el rigor de la violencia, lo que las hace aún más vulnerables ante la crisis sanitaria".

Para reducir el impacto de la covid-19, que ya ha contagiado a 798 personas en el país y causado la muerte a 14 personas, el Gobierno ordenó una cuarentena obligatoria de 19 días que terminará el 13 de abril, dos semanas antes del cese el fuego de la guerrilla.

Propuesta de diálogo

Pero el Eln fue más allá del mes de silencio de sus fusiles y propuso al presidente, Iván Duque, que esta coyuntura sea aprovechada para facilitar una reunión de representantes del Gobierno con los delegados guerrilleros que permanecen en Cuba desde agosto del 2018, cuando se interrumpieron los diálogos de paz, para para buscar un cese el fuego más amplio.

"Durante este mes de cese unilateral, convocamos al Gobierno de Duque a reunirse con nuestra delegación de diálogo presente en La Habana para concertar un cese el fuego bilateral y temporal. Para estas gestiones es conveniente contar con la presencia de los países garantes", añade el comunicado.

Sin embargo, el Gobierno se mantiene en su petición de que para volver a negociar es condición inamovible que el Eln renuncie a sus actividades criminales, en especial al secuestro, y deje en libertad a las personas que tiene en cautiverio.

"El anuncio no es suficiente, ojalá se vean acciones concretas, más en esta época de dificultades por la pandemia", dijo ayer el alto Comisionado de Paz, Miguel Ceballos, a la Radio Nacional.

Ceballos insistió en que el cese el fuego unilateral de un mes "no basta" y reiteró que los jefes de esa guerrilla "tienen que cumplir las condiciones impuestas por el presidente para abrir un espacio de diálogo".

No obstante, el Eln no habla en el comunicado de renunciar al secuestro sino de sus propias condiciones, 15 en total, centradas en medidas de orden económico y social relacionadas con la lucha contra la COVID-19.

Conversaciones paralizadas

Las conversaciones con el Eln, iniciadas por el anterior Gobierno en febrero del 2017, nunca produjeron avances significativos y quedaron estancadas en agosto del año siguiente con la llegada al poder de Duque, del partido uribista Centro Democrático.

El proceso negociador en La Habana, que ya estaba en crisis, entró en estado de coma el 17 de enero de 2019 con el atentado terrorista perpetrado por el Eln contra la Escuela General Santander de la Policía en Bogotá, que dejó 22 uniformados muertos, entre ellos una ecuatoriana, y 66 heridos.

Ese ataque dio al traste con la posibilidad de retomar el diálogo porque el Gobierno reactivó las órdenes de captura de los negociadores de los "elenos" que permanecen en La Habana y pidió al Gobierno de Cuba que los entregue para que respondan por el delito de terrorismo, un obstáculo que parece insalvable para volver a sentarse a hablar de paz.

Apoyo de FARC a la negociación

Por reabrir las puertas al diálogo abogó ayer el partido FARC, en el que se transformó la antigua guerrilla tras la firma del acuerdo de paz de noviembre del 2016.

El senador Julián Gallo, conocido como Carlos Antonio Lozada en sus tiempos de guerrillero, dijo que el partido FARC valora "positivamente" el cese el fuego que el Eln debe comenzar este miércoles porque "abre una oportunidad que debe ser aprovechada por el Gobierno de Iván Duque".

Gallo recordó que el Gobierno designó el domingo a los exjefes guerrilleros Carlos Arturo Velandia, alias Felipe Torres, y Gerardo Antonio Bermúdez, alias Francisco Galán, este último encarcelado, como "promotores de paz", lo que en su opinión abona el terreno para volver a sentarse a la mesa.

Todo eso, aseguró, "crea un ambiente propicio para que en el transcurso de estos 30 días podamos todos aquellos quienes trabajamos por la paz, tratar de generar unas condiciones propicias para que se restablezcan nuevamente las conversaciones".