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Detienen a profesor por supuesta violación a estudiante menor de edad

Detienen a profesor por supuesta violación a estudiante menor de edad

“Yo a tu hija no le hice nada”, fue la reacción del profesor Joaquín Olivos García, al sentirse descubierto por la madre de una menor de 17 años de edad, quien  asegura que el docente violó a su hija en un aula de clases, donde la  había citado para la entrega de una guía académica.

La mujer llegó en compañía de la niña, vecinos, y familiares, quienes querían tomar la justicia por sus propias manos. Algunos con garrotes, piedras y botellas dispuestos a castigar al supuesto violador.

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“Viste lo que hiciste, fue lo único que le dije, y apenas me vio gritó desde una ventana, que él no le había hecho nada a mi hija", contó a con la voz entrecortada María Pérez, madre de la menor, al recordar el momento que vivió hace siete días y que la mantiene sumida en el dolor y viviendo una tragedia con su hija, que se mantiene desde entonces bajo observación médica.

El caso se presentó el pasado cuatro de agosto en el colegio José Consuegra Higgins, en Santo Domingo Guzmán, en el suroccidente de Barranquilla
, considerado uno de los barrios más grandes de esta ciudad, dividido en varios sectores, algunos catalogados como zona roja debido a problemas sociales generados por la pobreza y el abandono oficial.
 
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Ese día, cayó sobre la ciudad un aguacero que inundó parte de los alrededores de la institución educativa. Una vez dejó de llover, la estudiante salió de su casa, ubicadas a tres cuadras del colegio, a cumplir la cita que el profesor de español le había puesto para entregarle el material de estudio, ya que ella no cuenta con equipos ni servicio de internet para atender las clases de manera virtual.

En las cámaras del colegio se ve cuando la estudiante sube al segundo piso, donde la estaba esperando el docente. Luego se ve cuando baja. Minutos más tarde se conocería el drama que están viviendo la joven y su familia.

Una estudiante especial

La noticia del supuesto abuso de la estudiante causó revuelo de inmediato en el barrio, en donde más de uno se llenó de valor y movido por el odio y el dolor salió a buscar al profesor sindicado de abusar de una niña a quienes todos han visto crecer y que toda la vida, junto a su hermana, ha estudiado en ese colegio.

Claro que las conocemos, sabemos quiénes son, las hemos acogido por que son personas muy humildes

“Claro que las conocemos, sabemos quiénes son, las hemos acogido por que son personas muy humildes”, dijo una mujer de Santo Domingo, que pidió reserva de su nombre porque conoce al profesor sindicado y su familia, que también son del sector.

María Pérez es madre soltera de tres hijos, dos viven con ella, y cuenta que debido al coronavirus se quedó sin trabajo y prácticamente vive de la caridad de algunas personas que la apoyan con los mercados.

Esta situación la mantenía muy deprimida a mi niña, pero yo le decía que no tomara las cosas así, que saldríamos adelante”, cuenta Pérez, quien ha trabajado en cocinas de restaurantes, pero lleva meses sin conseguir para el sustento de sus hijas.

Esta condición de vulnerabilidad era conocida en el colegio, por lo que desde el rector, secretarias y profesores tenían un trato especial con esta estudiante, que ya estaba cursando 11 grado y que había sido vista por la sicóloga del colegio, debido a los cuadros depresivos que presentaba por la situación económica en su casa.

Pero así como María Pérez y sus hijas son conocidas en el sector donde viven, también lo es el profesor acusado, ya que es vecino de la estudiante. Viven patio con patio.


“Él la conoce desde que estaba en la barriga, sabe todos los problemas que hemos atravesado y por eso no tiene perdón de Dios por lo que hizo”, dijo Pérez.

Denuncia y captura

El testimonio que la menor ha entregado a su madre y a las autoridades asegura que cuando entró al curso y se sentó a esperar a que el profesor le entregara el material, este se le acercó y la comenzó a tocar.

En el relato ella dijo que sentía un nudo en la garganta que le imposibilitaba llorar o gritar y que fue tanto el miedo que la envolvió en ese momento que no se pudo defender del depredador, quien la abusó sexualmente.

“Ella llegó llorando y me contó todo. Sentí que el mundo se me venía abajo, pero quise ir a confrontarlo”, recuerda Pérez, quien asegura que cuando ella llegó al colegio, apenas él la vio le respondió: “yo a tu hija no le hice nada”. “Ni siquiera le había dicho nada cuando ya me estaba dando explicaciones. Estaba confesando su culpa”, agregó la mujer.

Los vecinos, amigos, y familiares estaban dispuestos atacar a piedras las instalaciones del colegio para sacar el profesor y hacer justicia. María Pérez pidió a sus hermanos, que estaban entre la turba enardecida, que no dañaran el colegio. Un primo de ella fue a buscar a la Policía,  que evitó una tragedia mayor.

Los uniformados  se llevó al profesor en una patrulla. Pérez y su hija también se montaron en otro vehículo. “La Policía nos llevó a la clínica para que atendieran a la niña, luego a la Fiscalía, donde puse denuncia y después me llevaron otra vez a la clínica”, cuenta la mujer, que sostiene que el profesor cuando la vio en le hacía señas para que no lo denunciara. “Estaba asustado, solo me hacía señas para que no dijera nada”.

El hombre fue detenido ese mismo martes y se encuentra en los calabozos de la Fiscalía, esperando que este lunes sea presentado en una audiencia que está programada para las 9:30 a. m.

Bajo observación médica

Desde el martes, la niña se encuentra en una clínica bajo observación médica, debido al estado de depresión en que se mantiene. “No le dan de alta hasta que no la valore un siquiatra”, contó la angustiada mujer que ahora teme por la salud mental de su hija.

El rector y varios profesores no han dejado de brindarle apoyo y ofrecerle su solidaridad. Lo mismo que los vecinos del barrio.

Pérez ha permanecido día y noche al lado de su pequeña. “La han puesto medicamentos y para evitar un posible embrazo no deseado, y cualquier enfermedad de trasmisión sexual”, cuenta en tono desolado la mujer, quien confiesa que ha sido fuerte para poder sacar adelante a sus muchachas, pero cuando llega a la casa se deprime de solo recordar lo que está viviendo su hija. “Le pido a Dios que me de fuerzas, porque yo no tengo más”.

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