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"¿De qué me hablas, viejo?"

El presidente se niega a replantear las operaciones militares y evita hablar sobre la masacre. En cambio elogia al ministro de Defensa saliente. Discordante.

EFE BOGOTÁ

El presidente de Colombia, Iván Duque, abrió la Caja de Pandora de la que escaparon ayer los males del país con la inesperada respuesta que dio a un periodista cuando este le preguntó por la muerte de ocho menores en un bombardeo a un campamento de disidentes de las Farc en el Caquetá.

"¿De qué me hablas, viejo?", espetó el mandatario el miércoles en la noche en Barranquilla al periodista Jesús Blanquicet, del diario El Heraldo, que quiso saber su opinión sobre la muerte de los menores de edad, reclutados por una disidencia guerrillera, en una operación que tuvo lugar en septiembre y que el Ministerio de Defensa ocultó a la opinión pública.

La respuesta del mandatario se convirtió en tendencia en las redes sociales donde la etiqueta "#DeQueMeHablasViejo" ha sido utilizada para recordarle los numerosos problemas del país, como en la leyenda de la mitología griega en la que la curiosidad de Pandora le llevó a abrir la caja de la que escaparon los males de la humanidad.

La congresista Katherine Miranda, de la Alianza Verde, enumeró a Duque en Twitter asuntos delicados para su Gobierno para decirle que le habla del asesinato del exguerrillero Dimar Torres por miembros del Ejército y de centenares de líderes sociales, así como "de la tasa más alta de desempleo", "de la corrupción", "de los niños asesinados", "de los falsos positivos", y en definitiva, "¡de Colombia!".

"De que te quedó grande la Presidencia", comentó en la misma red social el periodista Daniel Samper Ospina sobre la destemplada respuesta que dio el mandatario en Barranquilla.

El presidente del partido FARC, Rodrigo Londoño, conocido en su época de guerrillero como Timochenko contestó a Duque que le habla "de los 88 exguerrilleros comprometidos con la paz y los 123 líderes sociales asesinados en lo que va de su Gobierno".

Para otro ciudadano, la respuesta de Duque a las consecuencias del bombardeo al campamento de los disidentes "resume perfectamente toda la ingobernabilidad que vive el país desde hace un año".

La Presidencia explicó ayer que Duque iba caminando y no escuchó bien la pregunta y que la persona no se identificó como periodista, y por eso respondió de esa manera.

Pero ni el escándalo por la muerte de los ocho menores ha hecho mella en el Gobierno. Duque evitó ayer hacer mención al caso y elogió la labor de Guillermo Botero, quien renunció al Ministerio de Defensa envuelto en la polémica.

Duque hizo su primera intervención pública sobre el tema en un acto de ascensos de la Policía rodeado de miembros de la fuerza pública y en la que, lejos de reconocer errores en la operación, condenó a los grupos armados ilegales por usar niños como "escudos humanos".

El mandatario dijo que la Policía "protege a los menores" y "también denuncia el reclutamiento que hacen muchos grupos terroristas para que sean los menores los que les sirvan de escudos humanos a las pretensiones de los más vulgares cabecillas".

Fue una mención somera a un caso que desde hace tres días hegemoniza la agenda política del país por la gravedad de lo sucedido con los ocho menores masacrados entre los 12 y los 17 años, que al parecer fueron reclutados a la fuerza.

En esa operación fallecieron Ángela Gaitán, de 12 años; José Rojas, de 15; Sandra Vargas y Diana Medina, ambas de 16; Jhon Pinzón, Wílmer Castro y Abimiler Morales, de 17, y una octavo menor de edad cuya identificación no ha sido precisada por la Fiscalía.

Un timonazo reclamado

Tras la renuncia de Botero, Duque nombró como ministro interino de Defensa al general Luis Fernando Navarro, que también ocupa el cargo de comandante de las Fuerzas Militares, mientras entre la opinión pública crece el clamor para que el próximo titular de esa cartera clave en el Gobierno no sea un empresario como los dos últimos, sino alguien comprometido con el respeto a los derechos humanos.

El senador de izquierdas Iván Cepeda aseguró que tras la labor de Botero es necesario que el nuevo titular "desempeñe el cargo desde el Ministerio de Defensa de una manera radicalmente distinta" y de ese modo haya una revisión de las directrices empleadas.

"Para el nombramiento de un funcionario idóneo se requiere también de un cambio sustancial en la política del Gobierno del presidente Duque y eso significa dejar de lado los intentos de resucitar la política de Seguridad Democrática", agregó.

Para el congresista, del partido Polo Democrático Alternativo (PDA), la política de defensa de Duque se basa en la implementada durante la Presidencia de su mentor Álvaro Uribe (2002-2010) bajo el nombre de Seguridad Democrática y que en su opinión "conduce a violaciones masivas de derechos humanos".

Elogios a Botero

Sin embargo, Duque parece no estar dispuesto a dar ese giro, algo que dejó en evidencia ayer en el discurso ante los policías en Bogotá, donde no lamentó la muerte de los menores, pero sí vertió elogios a la labor de Botero.

"Que sea esta la ocasión también para rendirle hoy acá un homenaje al exministro de Defensa Guillermo Botero Nieto", manifestó el presidente, quien dijo que "le ha dejado al país una gran lección de vida".

Duque puso en valor que cuando llamó a Botero para su gabinete, este "no lo dudó un solo momento y asumió ese cargo con tanta voluntad y con tanto patriotismo que se fue ganando el respeto y el cariño, no solamente de la cúpula militar, sino de los miembros de las instituciones".

El sonajero

En el sonajero para llegar al Ministerio de Defensa suenan Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad Colombiana de Agricultores (SAC) y quien ya fue viceministro de esa cartera entre 2011 y 2015, en el Gobierno de Juan Manuel Santos, por lo que en el uribismo su nombre tendría resistencia.

Y si es por candidatos del llamado uribismo puro está el del abogado Rafael Nieto Loaiza, exprecandidato presidencial del Centro Democrático quien perdió precisamente con Duque. La resistencia a Nieto vendría directamente del presidente Duque, porque es claro que hay distanciamiento entre los dos.

De funcionarios se metió al sonajero ministerial Rafael Guarín, quien además de ser consejero presidencial, es un hombre que es cercano al expresidente Uribe, como también es de la confianza de Duque, también ha sido viceministro de la Defensa.