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Cultura Metro: ¿Por qué las personas saben cómo comportarse en él?

Cultura Metro: ¿Por qué las personas saben cómo comportarse en él?

Tras 32 años de un concepto que parece inherente a los paisas, este año el Metro de Medellín lanzará 'Cultura Metro: modo de relación', su publicación académica número 18, que recopilará esta experiencia, pero ¿de qué se trata?

Suele ser llamativo para quien aborda por primera vez el Metro de Medellín darse cuenta de que, pese a que no siempre hay un policía o una autoridad en el sitio, o una forma de vigilancia del comportamiento, las personas saben cómo comportarse.

Basta ver si “algún osado” decide abrir un paquetico de comida en un vagón o no le dé el puesto a una persona de la tercera edad para que decenas de ojos estén encima, ejerciendo una suerte de sanción social y a la vez, una forma de comportarse que ya está tan arraigada: la cultura Metro.

Sus inicios se remontan al año 1988, siete años más atrás que el inicio de la operación comercial (25 de noviembre del 1995) y comenzó como una gran campaña de expectativa de este sistema de transporte, que tras varias dificultades, logró comenzar su construcción.

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Así lo explicó María Elena Restrepo Vélez, gerente social y de servicio al cliente del Metro de Medellín, quien agregó que para hablar de los inicios de este concepto es fundamental hablar de los obstáculos en su construcción.

La licitación del proyecto se adjudicó el 24 de noviembre 1983, pero las obras de construcción realmente empezaron en 1985, con la expectativa de que en 5 años, es decir en 1990, ya iba a comenzar a operar, pero no fue así.

“Desde 1988, es decir a 3 años de desarrollo de las obras, se empezaron a evidenciar atrasos y dificultades para sacar adelante el proyecto. Entonces la empresa dijo: ‘no venga, vamos a salir muy fuertes a tocar el corazón de la comunidad, a sensibilizarlos en torno al proyecto y a declarar las primeras acciones de carácter informativo y educativo; porque este proyecto hay que quererlo desde ya”, detalló.

Desde allí, comenzaron las primeras campañas, que se llamaron: ‘Quiere el Metro desde ya’, ‘Quiere el metro, nuestra gran obra’.

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Así, se buscaba un mensaje que mantuviera la confianza en ese sueño iba a ser posible a pesar de los atrasos.

Años más tarde, específicamente el 13 de febrero de 1992 se retomaron las obras y con ello el mensaje también tuvo que cambiar, porque, según explica Restrepo, ya era un proyecto más real y había que hacer más pedagogía.

En ese momento se lanzaron recordadas campañas, como lo fueron ‘Para el metro nos faltan unos centímetros’, haciendo la analogía con el metro usado por las modistas; o la campaña cuando se aproximaba la inauguración, que decía ‘En el 95 vamos a tener estaciones’, como si fueran los países con estaciones climáticas, pero eran las estaciones del metro.

Así las cosas, el objetivo se cumplió: generar sentido de pertenencia y finalmente la inauración fue el 25 de noviembre de 1995. 

“Esa convicción de que cuidemos, de darle la silla al que lo necesita, de no rayarlo, de no tirar basura, eso es un sentido de pertenencia que se ha generalizado, es consciencia pública. Muchas veces pensamos que lo coercitivo, el tener una penalidad, va a regular las conductas destructivas, y este es un ejemplo de que no es cierto”, opinó Lina María Velásquez, abogada y docente de la Universidad de Medellín.

El covid-19 puso retos

La pandemia provocada por el covid-19 también trajo retos para el concepto de Cultura Metro.

Para la gerente Social, un buen ejemplo de ello se ha suscitado alrededor del proceso de certificación de los protocolos de bioseguridad de esta empresa, que es una exigencia del Gobierno Nacional para sistemas de transporte masivo, en tiempos en los que se puso de moda hablar de control de aforo (el metro solo puede operar con el 50 por ciento), autocuidado y protocolos para prevenir la propagación del virus.

“Los auditores que hemos tenido, nos hicieron varias veces el siguiente comentario "es que nos impacta cómo es posible que un usuario que está en la calle sin su tapabocas, cuando va a entrar al sistema automáticamente se pone su tapabocas”, explicó Restrepo.

Otro ejemplo es que los mismos usuarios se pidan el uso del tapabocas y que no haya aglomeraciones.

MELISSA ÁLVAREZ CORREA
MEDELLÍN @Melissalvarez3