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Barranquillero reinventó su negocio de confecciones por el covid-19

Barranquillero reinventó su negocio de confecciones por el covid-19

“Los tapabocas van ser una nueva prenda, que la gente ya no podrá dejar de usar”, dice el fundador y propietario de una microempresa de confección en Barranquilla, Darold Quintero, quien con ingenio cambió su modelo de negocio en estos días de crisis y confinamiento, a consecuencia del coronavirus.

‘Darold Steve Design’ es el negocio de este administrador de empresas y de su esposa, Vanexa Pérez, que desde hace cinco años se dedica a la sublimación textil. En este taller, que comenzó en la sala de la casa de la pareja, se transforman telas, de poliéster combinadas con algodón, del color blanco a cualquier otro tipo.

Las telas son utilizadas en camisetas, vestidos de baño, pantalonetas, y otras prendas de vestir que en estos talleres se confeccionan. También produce modelos para cuadros y muebles. La empresa cuenta con 10 trabajadores.

Hace 15 días cuando la crisis del coronavirus entró a golpear a los negocios, en especial al sector comercial de Barranquilla, Quintero y su esposa no fueron ajenos y sintieron el remezón y la bajas en las ventas y pedidos.

Los clientes se alejaron y la producción comenzó a mermar. Mientras pudieron mantuvieron su negocio en marcha. Pero fue en unas de esos momentos de ocio cuando Quintero le llegó al celular un video de unos chinos haciendo tapabocas con papel higiénico.

A modo de ‘mamadera de gallo’ corté un pedazo de tela y arme uno. Luego estampé un pedazo de tela e hice otro, que quedó más original, se lo puse a mi esposa y le tomé una foto

“A modo de ‘mamadera de gallo’ corté un pedazo de tela y arme uno. Luego estampé un pedazo de tela e hice otro, que quedó más original, se lo puse a mi esposa y le tomé una foto, que compartí con familiares y amigos en Instagram”, recuerda Quintero.
La foto de inmediato tuvo reacción entre amigos que comenzaron a compartirla con otros contactos. Al día siguiente, la respuesta no se hizo esperar: llegaron los primeros pedidos.

“Amigos y desconocidos quería tener tapabocas con ese diseño y color de tela”, cuenta el hombre, quien de inmediato reunió a sus diseñadores y equipo y comenzó a producir tela con figuras especiales para estas mascarillas. Se acaba de encontrar el negocio de producir tapabocas personalizados.

Tapabocas personalizados

Unos 50 modelos de tapabocas maneja en estos momentos Darold Quintero en su empresa.

Foto:

Archivo particular

Tapabocas personalizados

Unos 50 modelos de tapabocas maneja en estos momentos Darold Quintero en su empresa.

Foto:

Archivo particular

Tapabocas personalizados

Los clientes también pueden sugerir modelos especiales.

Foto:

Archivo particular

Tapabocas

Estos tapabocas pueden ser lavados y volver a utilizar.

Foto:

Archivo particular

Tapabocas

Los modelos de las tiras cómicas y de algunos temas de actualidad, también se fabrican aquí.

Foto:

Archivo particular

Tapabocas

Los modelos de las tiras cómicas y de algunos temas de actualidad, también se fabrican aquí.

Foto:

Archivo particular

Así logró tener mascarillas para respirar con diseños de superhéroes, La Barby y Los Simpson. Y ahora tiene unas 50, que van desde telas camufladas hasta una original para los hinchas del Junior.

Los pedidos llegan de personas y empresas que solicitan modelos exclusivos para sus trabajadores.

Las mascarillas son producidas en tela, mitad poliéster y mitad algodón. Son tan efectivas como las mascarillas desechables convencionales, ya que ayudan reducir el riesgo del usuario de contraer un virus a través del ‘salpicón’ de un estornudo o la tos, y proporcionar cierta protección contra las transmisiones de boca a boca.
Entre las ventajas que tienen es que se pueden lavar todos los días y pueden durar más de un año.

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“El lunes ya teníamos 1.300 pedidos. Me tocó apagar el celular, era una locura”, aseguró Quintero, quien debió contratar a dos personas más para cumplir con estos encargos. En una hora llegó a recibir de 100 a 150 pedidos, que son despachados a través de domicilios, para evitar aglomeraciones de clientes en el taller. Tres mascarillas cuestan 10 mil pesos y son muy solicitadas. “Ya hay médicos que las lucen en sus redes sociales”, sostiene el hombre.

Experiencias como la de Quintero están siendo analizadas por expertos en temas empresariales, que destacan la creatividad y originalidad de negocios para mantenerse a flote en estos días de crisis por la pandemia.

Para la doctora en ciencias gerenciales y docente investigadora de la Universidad Sergio Arboleda, Claudia Mejía Mojica, explica que nunca antes como en las actuales circunstancias los empresarios se enfrentan al gran desafío de reinventarse o entrar en crisis, ya sea económica o de reputación.

“En este momento no solo está en juego su capacidad de sostenerse financieramente sino de transformar su modelo operacional, administrativo y de capital humano pero aún más su oferta de negocios de productos y servicios”, subraya Mejía al destacar como algunas marcas se están fortaleciendo encontrando oportunidades de negocio “mientras otros afectan su reputación con actuaciones erróneas e inoportunas que dañan su imagen y liderazgo social”.

Quintero insiste en que una vez pase la emergencia, los tapabocas serán una prenda que tocará utilizar de manera permanente, y por eso él ve en su negocio futuro. “Hoy gracias a Dios tenemos trabajo”, sostiene quien ya sabe que además de coser prendas de vestir también le toca seguir innovando con los modelos de los tapabocas.

LEONARDO HERRERA DELGANS
Corresponsal de Barranquilla @leoher69