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Alejandro Galvis Ramírez: empresario y amante incansable de Santander

Alejandro Galvis Ramírez: empresario y amante incansable de Santander

Alejandro Galvis Ramírez es considerado como uno de los personajes más grandes de Santander y pasará a la historia como un visionario del periodismo que consolidó un grupo de medios de comunicación que dominaron el mercado y la audiencia en sus territorios.

Hijo de Alejandro Galvis Galvis, un periodista y político, Galvis Ramírez siguió el legado de su padre y desde muy joven se entregó al estudio y a prepararse para dejar su huella en la historia de Santander y Colombia.

Estudió en el Colegio Santander, luego se trasladó a Bogotá para estudiar Economía, carrera de la cual se graduó y que lo llevó a emprender un viaje inmediato a Estados Unidos.

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Alejandro hizo una especialización en gerencia de diarios en la renombrada Universidad de Chicago, en Illinois, y luego hizo una maestría en Administración de Empresas en la Universidad de Michigan.

En su regreso a Colombia fue practicante en el Banco de Bogotá y tras ver la crisis financiera que atravesaba el periódico de su familia que en ese momento se llamaba Vanguardia Liberal, le dijo a su padre que le permitiera aportar sus conocimientos en la compañía familiar.

‘Cuco’, como le decían sus allegados, le parecía muy joven a su padre como para trabajar en el periódico. Sin embargo, la insistencia de su madre Alicia Ramírez de Galvis fue clave para que se le diera una oportunidad a Alejandro.

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Durante sus primeros meses en lo que ahora se conoce como Vanguardia tuvo incluso que renunciar a su sueldo debido a las pérdidas que estaba generando el periódico.

Pero eso no fue impedimento para que siguiera dándolo todo por mejorar al diario y convertirlo en una de las empresas más importantes de Colombia.

El 17 de octubre de 1989 Alejandro fue uno de los primeros que llegó al périodico luego del atentado que sufrió Vanguardia tras ser víctima de una bomba del narcotráfico.

“La gente que trabajó con él en esa época lo recuerdan entre los escombros con una escoba barriendo mientras lideraba la edición del siguiente día que tituló ‘Aquí estamos’ y ese era él, esa valentía, esa fuerza, siempre iba poniendo encima sus principios”, cuenta Diana Saray Giraldo, directora de Vanguardia.

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Durante esos años de trabajar más de 16 horas al día, Alejandro también lideró una estrategia para formar periodistas, pues en ese momento era un oficio con poca disciplina y él consideraba importante que los periodistas de Vanguardia fuesen personas profesionales.

Fue así como apoyado en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, nació la primera facultad de Periodismo de Santander.

Entre sus tantos aportes a Santander también está la creación de la primera facultad de Economía, de la cual fue decano, en la Universidad Santo Tomás.

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Sus amigos más cercanos recuerdan a Alejandro como una persona buena conversadora y que siempre quería ayudar a los demás, “era una gran persona, un gran amigo, gran empresario. Ayudaba mucho a la gente, era un buen conversador y un líder regional como pocos se han visto en esta región y no solo en el periódico sino en las diferentes empresas que él ayudó a forjar”, indicó Víctor Raúl Castillo, amigo de Alejandro y presidente de la Fundación Cardiovascular de Colombia.


En los pasillos de Vanguardia, los periodistas siempre lo escuchaban decir esta frase que también pronunciaba su padre: “Callarse es de cobardes o de cómplices y en Vanguardia no somos ni lo uno ni lo otro”.

También, desarrolló su pasión por la ganadería, pues fundó y dirigió la empresa El Madrigal, la cual le ha aportado un desarrollo muy importante a las diferentes razas bovinas y han sido galardonados en las mejores ferias.

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Participó activamente en el desarrollo de la Corporación Financiera de Santander, desde donde apoyó el desarrollo empresarial de la región, promoviendo capitales de trabajo que incentivaran las más diversas iniciativas del empresariado.

También, fue pieza fundamental de asociaciones como Prosantander, se desempeñó por años como miembro de la junta directiva de Ecopetrol y nunca dejó de lado a su amada Vanguardia, la cual transformó en una empresa de medios que se dedicó a adquirir diarios locales en varias ciudades del país, proporcionándoles estabilidad y permitiendo que siguieran siendo lo que debe ser un periódico para él, una defensa para los ciudadanos.

De otro lado, su interés por el desarrollo de Santander lo llevó a impulsar grandes obras de infraestructura que convirtieron al departamento en uno de los más importantes del país.

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Entre las más destacadas están la represa del Sogamoso, la transformación de la refinería de Barrancabermeja, la conexión vial con el puerto Petrolero, la Ruta del Sol, la vía a Cúcuta, la ampliación del Acueducto de Bucaramanga, la reestructuración del aeropuerto de Palonegro y el Instituto del Petróleo, entre otros.

Todos sus años de trabajo, dedicación y apoyo a la sociedad y la economía fueron reconocidos en múltiples ocasiones.

Entre algunos de sus muchos galardones están la Cruz de Boyacá, la Orden al Mérito Industrial, la Orden al Mérito Ganadero, entre otros reconocimientos nacionales e internacionales.

“Se va una persona inmensa, sencillamente inmensa”, puntualiza Diana Saray Giraldo, directora de Vanguardia.

Flores y donaciones en 'Vanguardia'

Desde este sábado, en la sede principal de 'Vanguardia', se están recibiendo ramos y condolencias por el fallecimiento de Alejandro Galvis Ramírez. Las exequias serán privadas y no habrá velación.

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ALEJANDRA RODRÍGUEZ y DUVÁN ÁLVAREZ
Redacción
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