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Trump y López Obrador, dos buenos cuates

Trump y López Obrador, dos buenos cuates
El presidente de México se deshace en halagos a su homólogo estadounidense sin tocar el tema migratorio. Blandos.

BEATRIZ PASCUAL MACÍAS

EFE WASHINGTON

Tanto el presidente estadounidense, Donald Trump, como su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, salieron ayer victoriosos: mostraron ante las cámaras que son buenos cuates y evitaron lo que habría sido un desastroso enfrentamiento.

Los dos líderes cenaron juntos en la Casa Blanca y comparecieron ante la prensa en dos ocasiones sin aceptar preguntas y solo para intercambiar elogios sin entrar en ninguno de los temas espinosos de la relación bilateral, como el muro, la migración, el narcotráfico, las armas y el sector energético.

Esa imagen de cordialidad coreografiada -pero vacía- hizo que "los dos presidentes salieran ganando", porque los "dos consiguieron exactamente lo que se proponían", explicó una experta en la relación bilateral de la Universidad del Sur de California, Pamela Starr.

Ambos saben que su relación personal sirve a sus intereses internos: Trump ha podido presumir en EE.UU. de haber frenado la migración irregular de Centroamérica gracias a la ayuda de México, mientras que López Obrador ha implementado sus políticas sin la injerencia de Washington, algo que parecía imposible hace años.

"Bajo el punto de vista de cada presidente, el otro le ayuda para avanzar sus intereses nacionales y por eso ambos consideran que el otro es un aliado importante. Lo de ayer fue una celebración de eso, no se trataba de hablar de los temas en los que no están de acuerdo", argumentó Starr.

Para evitar salirse del guion, algo que los dos líderes suelen hacer, se refugiaron en los símbolos: desde las constantes alabanzas mutuas hasta las referencias a Benito Juárez (1858-1872) y Abraham Lincoln (1861-1865) pasando por referencias a la Doctrina Monroe, a la que López Obrador aludió para celebrar que Trump no se entrometa en sus asuntos.

Entretanto, el estadounidense aprovechó para decir que los mexicanos son "gente fantástica", en contraste con los insultos que profirió contra ellos durante su campaña electoral en 2016.

Alejados de la realidad

Sin embargo, "al intentar evitar la controversia, ambos destacaron sus diferencias", ya que pusieron de manifiesto lo mucho que les separa y lo poco que les une, destacó en declaraciones Eric L. Olson, analista especializado en México y Centroamérica del Wilson Center.

"Mostraron que son buenos amigos, buenos cuates. Pero eso, sinceramente, lo que hace es que baja el listón. Así es mucho más fácil tener éxito", valoró Olson.

Además, la sintonía entre Trump y López Obrador contrasta con la realidad de los 36 millones de mexicanos que viven en EE.UU., a los que el mandatario estadounidense ha insultado y atemorizado con medidas migratorias como las destinadas a acabar con DACA, un programa que impide que 500.000 jóvenes mexicanos sean deportados.

De hecho, el subdirector del Instituto de México del Centro Wilson, Christopher Wilson, cree que el encuentro entre Trump y López Obrador "tuvo lugar en otro mundo diferente al de los últimos años"; mientras que el director del centro de análisis Diálogo Interamericano, Michael Shifter, consideró que la cita tuvo "un cierto elemento surrealista".

En opinión de ambos, López Obrador es el que ha asumido más riesgos y la opinión pública mexicana podría volvérsele en contra si Trump se va de la lengua y le ataca en un mitin electoral, como ya hizo después de reunirse con el anterior presidente de México, Enrique Peña Nieto (2012-2018).

Sin los demócratas y sin Canadá

No conviene olvidar, apuntan los expertos, que es año electoral en EE.UU. y en noviembre Trump opta a la reelección frente al virtual candidato demócrata, Joe Biden.

Por eso mismo, la analista política mexicana Paulina Chávez ve como "una gran torpeza" que el equipo de López Obrador no haya tenido agendada ninguna reunión con miembros del Partido Demócrata, especialmente con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Sobresale, además, la ausencia de Canadá en un acto cuyo objetivo oficial era la celebración de la entrada en vigor del tratado comercial T-MEC entre Canadá, México y EE.UU

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, se excusó diciendo que tenía ya compromisos que no podía cambiar, algo que en realidad muestra que la reunión fue planeada "de mala manera" y que no era el momento de realizarla, en medio de una pandemia, apuntó Chávez.