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¿Por qué pacto de Maduro con minoría opositora parece una inocentada?

¿Por qué pacto de Maduro con minoría opositora parece una inocentada?

A la sombra de cientos de asesinados, presos políticos, los principales partidos de oposición ilegalizados y más de 30 diputados inhabilitados, perseguidos o exiliados, la instalación, este lunes 16 de septiembre, de una “mesa nacional de diálogo” entre el régimen de Nicolás Maduro y representantes de la oposición hizo pensar a más de uno que el año estrenó un nuevo día de los inocentes.

Fueron cinco segundos de sorpresa que se difuminaron tan pronto se vio quienes firmaban por parte de la “oposición”. ¿Quién esa oposición venezolana? ¿A quién representa? ¿Es de verdad parte de la oposición?

En la foto del acto del lunes, celebrado en la sede de la Cancillería venezolana se veía la clásica representación del gobierno chavista encabezado por el excanciller Jorge Arreaza; el ministro de Comunicaciones, Jorge Rodríguez, y su hermana y vicepresidenta, Delcy Rodríguez,  junto con cinco opositores.

De estos últimos, unos eran menos desconocidos que otros: el exalcalde y excandidato presidencial Claudio Fermín, presidente del partido Soluciones para Venezuela; Timoteo Zambrano, del nuevo partido Cambiemos; Felipe Mujica, del partido Movimiento al Socialismo (MAS); Luis Romero, del partido Avanzada Progresista;  y Pedro Veliz, del partido Bandera Roja.

Minoría opositora firma acuerdo con Maduro

Timoteo Zambrano, Felipe Mujica, Claudio Fermin y Luis Augusto Romero, los opositores que firmaron el pacto con Maduro.

Un breve repaso a la historia reciente de estos grupos y personajes levantan dudas, si no sobre su verdadero carácter opositor, al menos sobre su sentido del tiempo y la estrategia.

De los partidos que abrieron este anunciado diálogo solo dos tienen algún representante en la Asamblea Nacional, uno es miembro del grupo Avanzada Progresista y el otro es Zambrano, quien fue electo cuando integraba las filas del partido Un Nuevo Tiempo, del que se separó el año pasado.

Fuera de estas posiciones concretas de representación política, solo el partido Avanzada Progresista, liderado por el exgobernador Henri Falcón, ha tenido alguna relevancia reciente en el panorama venezolano y fue al postular justamente a Falcón como candidato opositor a Maduro en las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018.

Elecciones en Venezuela

El excandidato opositor Henri Falcón.

El MAS, partido que en su momento apoyó a de Hugo Chávez en 1998, luego se hizo abiertamente opositor hasta hace algunos años, que moderó su postura y apoyó también la candidatura de Falcón.

Esta postulación no solo rompió la alianza opositora de abstención total sino que cayó como anillo al dedo a un Maduro que corrió en una carrera electoral diseñada a su medida, con candidatos de escaso músculo político como Falcón, luego de que el Consejo Nacional Electoral (de abierta inclinación oficialista) adelantara ilegalmente los comicios e ilegalizara a los partidos de oposición que podían proponer un candidato verdaderamente retador.

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Precisamente la participación de Falcón en esas elecciones, cuyos resultados fueron desconocidos por medio mundo, solo fue apoyada por voces como las de Fermín -que fue su jefe de campaña-, el diputado Zambrano y voceros del partido MAS como  Mujica, todos integrantes de la nueva “mesa nacional de diálogo” y cultivadores de un entusiasmo en participar en cuanta opción de acercamiento que ofrezca el régimen de Maduro.

Nicolás Maduro

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, quien ve cómo la economía sigue en postración.

Ese empeño suaviza drásticamente su lenguaje y acciones hacia el régimen, al que tratan como un gobierno legítimo, pues reconocen los resultados de las presidenciales del 20 de mayo.

Aseguran estar del lado opositor y que la administración de Maduro ha sido calamitosa para Venezuela, pero con razonamientos más flexibles y acciones que suelen romper la estrategia de los partidos más grandes y con las que aseguran que serán mucho más efectivos a la hora de obtener resultados.

El propio Zambrano, en su primera entrevista tras haber firmado la creación de la “mesa nacional de diálogo” aseguró que pronto serán liberados 58 presos políticos producto de este acercamiento. “Y estamos trabajando por más”, aseguró.

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“Tenemos que buscar las coincidencias”, afirma constantemente el excandidato Fermín, para quien la oposición de los grandes partidos busca una salida radical que no deja salidas dignas y posibles al chavismo.

Otro de los supuestos logros sería el regreso de la fracción parlamentaria oficialista -del Partido Socialista Unido de Venezuela- a la Asamblea Nacional, de mayoría opositora y a la que el Tribunal Supremo de Justicia intentó desmantelar tras haberla declarado en desacato, emitir más de 60 sentencias que revierten sus decisiones, inhabilitar a 30 diputados de la oposición y ordenar el apresamiento a dos de ellos, entre quienes se cuenta el primer vicepresidente, Edgar Zambrano.

La conformación de una Asamblea Nacional Constituyente fue el punto con el que el chavismo pretendió quebrar definitivamente la institución parlamentaria, liderada por Juan Guaidó.

Juan Guaidó

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, les pidió el sábado14 de septiembre a los venezolanos que presionen al régimen saliendo a la calle.

Pero sin conseguir esto último, los análisis apuntan a la necesidad del oficialismo de Maduro de revivir una nueva mesa de diálogo que le permita volver al parlamento para recuperar algo de su legitimidad en esa instancia, rescatar su imagen políticamente -y suavizar quizá las sanciones emitidas por Estados Unidos- sino participar en la escogencia de nuevas autoridades electorales.

Una nueva directiva para el Consejo Nacional Electoral que devuelva de algún modo la credibilidad en el voto y, a su vez, organice las elecciones de una nueva Asamblea Nacional previstas para el próximo año según la Constitución vigente.

Redacción internacional