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Adiós a Alicia Alonso, la leyenda del ballet cubano

Adiós a Alicia Alonso, la leyenda del ballet cubano

Alicia Alonso, leyenda del ballet clásico mundial, que hubiera cumplido en diciembre 99 años, murió este jueves al mediodía en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ) de La Habana,  horas después de ser ingresada por una crisis cardiovascular aguda.

El delicado estado de salud de la última diva y referente de esa disciplina del siglo XX y XXI era comentado desde hace meses en el mundo de la cultura y la danza. Sin embargo, no por esperado causó menos conmoción entre bailarines y admiradores.

Las reacciones de dolor inundaron las redes sociales y los medios informaron profusamente sobre su trayectoria. Los estudiantes de la escuela situada en el centro del barrio de El Vedado salieron este jueves del recinto menos bulliciosos que otros días. El sábado la compañía le rendirá un homenaje póstumo durante la presentación ya prevista en la ciudad de Matanzas.

Ballet Nacional de Cuba

Escuela de cubana de ballet en La Habana, donde Alicia Alonso y su esposo Fernando enseñaron ballet.

El presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, lamentó su muerte desde México vía Twitter. “Alicia Alonso se ha ido y nos deja un enorme vacío, pero también un insuperable legado”, afirmó.

La diva  -identificada en los últimos años por sus cejas muy perfiladas, sus labios siempre pintados de rojo fuerte y sus turbantes- se formó en La Habana y en Estados Unidos, donde llegó a finales de los años 30.

En ese país conoció y se casó, en 1937, con Fernando Alonso, padre de su única hija, la también bailarina y maestra Laura Alonso. Estuvo desde su fundación desde 1940 hasta 1959 en el que después se llamaría American Ballet.

En aquellos años comenzó a batallar contra la ceguera. Fue operada de los dos ojos en 1943 y después en 1945, y tuvo que guardar reposo. Los médicos le dijeron que debía dejar de bailar para no perder la visión. Pero se negó. En 1972 fue operada de nuevo en Barcelona y recuperó algo de vista.

Alicia Alonso

Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba.

Para entonces ya se había instalado definitivamente en Cuba. Tras el triunfo de la revolución (1959) y el enfrentamiento entre Estados Unidos y el gobierno comunista optó por quedarse en la isla.

Ya era una figura de la danza y consiguió el apoyo de Fidel Castro para fundar, hace 71 años (28 de octubre de 1948), con el nombre de Ballet Alicia Alonso el hoy Ballet Nacional de Cuba. Contó también con la colaboración de su marido durante 40 años y de su cuñado Alberto.

La excelente bailarina paseó su virtuosismo y la bandera cubana por 65 países. Recibió al menos 266 premios y distinciones internacionales, 225 nacionales y realizó 69 coreografías románticas, clásicas y contemporáneas. Impuso su físico, su personalidad y su nombre latino.

Su interpretación de 'Giselle' es la que más huella dejó, pero la lista de personajes inolvidables es enorme, así como la de parejas de baile. Entre sus obras destacadas, figuran 'El Lago de los Cisnes', 'Ensayo sinfónico' (1950), 'Lydia' (1951), 'Narciso y Eco' (1955), 'La carta' (1965), 'Génesis' (1978) y 'Misión Korad' (1980).

Alonso formalmente continuaba siendo la directora de la institución con la que logró lo que parecía imposible para una pequeña isla caribeña: crear una escuela de ballet reconocida al nivel de la rusa o la francesa. 

Pero desde este enero la bailarina Viengsay Valdés asumió como subdirectora la dirección artística del BNC, pero “siempre fiel” al legado de Alonso, que, hasta octubre del 2018, subía al escenario de la mano de dos bailarines, recorría las tablas y saludaba a su público. Su ausencia en esa edición del Festival Internacional de Ballet, hizo temer un desenlace .

Alicia Ernestina de la Caridad Martínez del Hoyo, nació el 21 de diciembre de 1920 en La Habana. Hija de padres españoles demostró su fuerza de voluntad y tesón durante toda su vida. Era la menor de cuatro hermanos y empezó a bailar con nueve años. Continuó subiéndose al escenario hasta cumplidos los 90.

Tras divorciarse de Alonso, de quien conservó el apellido hasta su muerte, se casó con Pedro Simón, historiador y director del Museo de la Danza de La Habana, que la sobrevive. Eran inseparables. Pedro era, además, su guía y el asistente que con mimo le ayudaba a acomodarse el turbante.

La férrea voluntad y dedicación ayudó a Alicia Alonso a convertirse en leyenda indiscutible del ballet clásico mundial. Aunque ese mismo carácter autoritario y perfeccionista dio más de un disgusto a muchos bailarines. Por ejemplo, en los comienzos no admitía bailarines o bailarinas de poca estatura, demasiado morenos, o que le pudieran hacer sombra.

Carlos Acosta, uno de los que salió del BCN y triunfó en Londres antes de regresar a La Habana y crear su propia compañía, escribió en su cuenta de Facebook: “He recibido con dolor la noticia de la muerte de nuestra primera bailarina, Alicia Alonso. En estos momentos, no puedo dejar de pensar en todo lo que le debemos, en el extraordinario legado que Alicia nos ha dejado.

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO 
Corresponsal de El Tiempo
LA HABANA