Economía

Retomando el camino después de la crisis por la covid-19

Retomando el camino después de la crisis por la covid-19
Cuando retomemos nuevamente el camino y regresemos paulatinamente a nuestras actividades cotidianas, tratemos de no volver a las rutinas anteriores, nos lo ha enseñado esta crisis.

Carlos Felipe Hoyos Z*

Especial MANIZALES

Antes de iniciar el recorrido diario, llenemos nuestros pulmones con una bocanada de ese aire puro, que ahora nos llega desde los bosques tropicales aledaños a las ciudades y pueblos esparcidos en la geografía caldense.

Admiremos la majestuosidad de las montañas, los paisajes incomparables que nos rodean y la fertilidad de nuestros suelos derivados de cenizas volcánicas. Precisamente esto fue lo que observó, en los comienzos del siglo XIX, un grupo de personas visionarias en el norte del departamento pertenecientes a una raza trabajadora y valiente, que se dedicó a abrir paso en las encumbradas y selváticas montañas de la cordillera central, construyendo allí sus asentamientos y sembrando los primeros granos de café.

Creando de esta manera los cimientos para el desarrollo de la caficultura en el departamento y echando raíces profundas de una raza llena de valores y principios que no se eja vencer por duras que sean las adversidades y por difíciles que sean las circunstancias, porque a pesar de todo se sigue produciendo el café más suave y mejor del mundo.

La feracidad de los suelos y la riqueza medioambiental hicieron que este grupo de pujantes hombres unieran esfuerzos y continuaran su marcha hacia el centro del departamento, es así como a finales del año 1800 en el municipio de Neira, en la finca “El Aguila”, Don Antonio Pinzón Amaya sembró 16.000 árboles y haciendo un proceso adecuado de beneficio obtuvo una calidad extraordinaria de exportación. A partir de ese momento, cafeteros emprendedores dieron origen a una de las épocas más brillantes de nuestro territorio convirtiéndolo en el epicentro nacional e internacional de los asuntos cafeteros.

En los comienzos del Siglo XX, ante la necesidad de tener unas prácticas adecuadas en el cultivo y beneficio de café, y con miras a obtener una calidad apreciada en los mercados internacionales se crea la Federación Nacional de Cafeteros en junio 27 de 1927 (hace 93 años), simultáneamente en Caldas se crea el primer Comité Departamental de Cafeteros del país en agosto 11 de 1927, siempre pretendiendo el respaldo y la defensa de los caficultores caldenses.

Son valores como la visión, el espíritu de servicio, la tenacidad y honradez los que siempre han identificado los habitantes de esta zona y que permitieron la creación en nuestros suelos de algunas de las empresas más importantes de la institucionalidad cafetera, como lo son el Centro Nacional de Investigaciones del Café (Cenicafé) y la fábrica Buencafé Liofilizado de Colombia, entre otras; entidades que han puesto la caficultura nacional a la vanguardia en investigación, educación y generación de valor agregado, hechos que llenan a los caldenses de orgullo y optimismo hacia el futuro.

Miremos nuevamente hacia nuestros campos con ojos agradecidos y generosos, porque son ellos, los campesinos, los que nos han ayudado a sobrellevar esta dura situación. Y ahí están esas 32.500 familias cafeteras trabajando de sol a sol y realizando con dedicación y cariño cada una de las labores propias del cultivo para al final de la jornada recoger los granos maduros, hacer el beneficio correcto y luego seleccionar juiciosamente los mejores granos para preservar la calidad y tradición de nuestro café. Hay aquí pues, un trabajo arduo y cuidadoso que hace que nuestro café tenga un sello único: Amor.

Son todos estos valores que se han venido transmitiendo de generación en generación, sumados a las expresiones musicales, culturales, artísticas, a nuestra arquitectura y gastronomía, a la solidaridad y calidez de su gente, los que nos han permitido ser declarados Paisaje Cultural Cafetero de la Humanidad por la UNESCO.

El café es en Caldas, pasado, presente y futuro y en medio de las adversidades representa un corazón que late para darnos progreso y beneficio a todos. Hagamos una pausa en nuestro diario trasegar, tomémonos un delicioso café y permitamos que su fragancia y aroma inunden nuestros sentidos para continuar con nuestro legado.

*Presidente Comité de Cafeteros de Caldas