Economía

Lo que sigue para la economía tras la tregua entre EE. UU. y China

Lo que sigue para la economía tras la tregua entre EE. UU. y China

Sin que se haya puesto punto final a las diferencias comerciales entre Estados Unidos y China -con la tregua comercial entre ambos países, sellada el miércoles de esta semana con la firma del acuerdo de fase 1 en Washington- sí se despeja un poco más el panorama económico mundial para este año, mientras la confianza inversionista y las exportaciones toman un nuevo impulso, perdido desde hace cerca de dos años.

Es la primera lectura de los analistas, tanto nacionales como internacionales, de cara a la tregua pactada entre los dos gigantes económicos, en la que sin duda Colombia, así como otras economías emergentes, puede verse beneficiada.

Más allá de liberar un poco la tensión entre Estados Unidos y China, lo que están viendo los expertos es que buena parte de los capitales de los inversionistas comenzarán a retornar a algunas economías emergentes de donde habían salido por el incremento del riesgo, lo cual ayudó a que sus monedas se devaluaran.

Consideran, además, que bajo este nuevo escenario mundial se debe disipar la ola de proteccionismo que comenzaba a crecer, afectando el intercambio comercial, el cual se espera que se normalice y recobre la dinámica perdida.

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Sin duda, el aspecto relevante de esta tregua es el efecto positivo sobre el crecimiento mundial, en la medida en que se despeja uno de los principales nubarrones que empañaban el panorama mundial.

Es de esperar que con mejoras en la perspectiva de crecimiento chino, este país demandará más bienes básicos, situación que afectaría de forma positiva a los países suramericanos

Para Munir Jalil, economista jefe para Colombia y Perú de BTG Pactual, ello tendría un impacto en el crecimiento económico chino importante, dada la marcada desaceleración vista en el 2019, producto de las dudas que se generaban en términos de menores demandas de productos chinos por parte de Estados Unidos.

“Es de esperar que con mejoras en la perspectiva de crecimiento chino, este país demandará más bienes básicos, situación que afectaría de forma positiva a los países suramericanos, aunque los riesgos asociados a este acuerdo persistirán, razón por la cual la volatilidad en los activos a nivel regional se mantendrá en el 2020”, sostiene.

Oportunidad y revés

No obstante los efectos positivos globales y regionales derivados de la firma del acuerdo entre Pekín y Washington, no todos verán beneficios de esta nueva coyuntura comercial global, sobre todo los proveedores de materias primas.

Julio César Botero, investigador del International Business Lincoln University de Nueva Zelanda, sostiene que mientras la mejora de la relación entre estas potencias ayudará a fortalecer de nuevo su comercio, algunos jugadores de segundo o tercer nivel como Brasil, México o Argentina, los cuales están atentos a oportunidades comerciales, se verán afectados, porque ahora el foco de los inversionistas, comercio y finanzas estará directamente centrado en Estados Unidos y China.

“Se espera, por ejemplo, que las exportaciones de soya de Argentina o Uruguay hacia China disminuyan y que las exportaciones norteamericanas de este producto se eleven”, dice, por su parte, Andrés Langebaek, director de Estudios Económicos del Grupo Bolívar.

El experto agrega que un mayor crecimiento de la economía China, derivado de la firma del acuerdo, “beneficiará a muchos países emergentes, en particular a Vietnam, Corea o Filipinas, que dependen considerablemente de sus exportaciones al gigante asiático”.

Si vemos que estas dos economías, las más importantes del mundo (...) van a necesitar proveedores de servicios, de materias primas, y ahí es donde podremos jugar un rol importante

Colombia, por su parte, debe procurar sacarle más aprovecho a esta coyuntura.

Botero dice que el país estaba aprovechando la tensa situación entre Estados Unidos y China para hacer más negocios con ambos y lo que sigue, entonces, es “estar muy atentos porque si vemos que estas dos economías, las más importantes del mundo, se ponen de acuerdo y empiezan a jalonar la economía mundial, van a necesitar proveedores de servicios, de materias primas, de bienes no terminados, de mano de obra, y ahí es donde podremos jugar un rol muy importante”.

Un panorama muy similar ven en la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia), donde advierten que si bien este acuerdo inicial representa un avance positivo, la ausencia de uno estructural mantiene algún grado de incertidumbre entre los empresarios, por lo que es importante continuar el monitoreo sobre la evolución de este tema.

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María Claudia Lacouture, directora de AmCham, dice que, ante este escenario, Colombia se mantiene con las oportunidades abiertas dado que, por los beneficios del TLC, las exportaciones entran sin arancel a Estados Unidos.

Señala que, según un análisis de AmCham, los exportadores del país siguen teniendo oportunidades comerciales en 58 por ciento de productos de sectores de prendas de vestir, agroindustria y metalmecánica, ramos que tuvieron un alza en los aranceles para ser exportados desde China hacia Estados Unidos.En el análisis identificaron en dichos sectores 1.906 productos con los que Colombia tiene potencial relevante para aprovechar en las exportaciones.

Confianza inversionista

La confianza inversionista fue uno de los factores más golpeados por esta guerra comercial, y los analistas guardan la esperanza de que esta retorne a su cauce normal con el acuerdo firmado el miércoles de esta semana.

El peso colombiano y otras monedas se devaluaron fuertemente en el transcurso de la crisis. Solo el peso se debilitó 15,5 % frente al dólar.
“La firma del acuerdo debería significar menor presión sobre las monedas en países emergentes y el retorno de flujos de capital a países que tienen relaciones comerciales estrechas con China, en particular a Brasil, Chile y Perú”, dice Andrés Langebaek.

Edward Moya, analista sénior de mercados de la firma Oanda, dice que “el peso colombiano probablemente comenzará a ver fuertes operaciones de carry-carry (vender dólares para invertir en pesos) a medida que la economía tenga mejor desempeño en la región y se mantenga un diferencial de tasas de interés. Este mercado ya mostró estabilidad durante la caída del peso en 2019, y si el Banco de la República mantiene la política de estabilidad en 2020, podríamos ver un año excepcional”.

Por: Economía y Negocios