Economía

La lucha del crocante patacón de Salento para sobrevivir al covid-19

La lucha del crocante patacón de Salento para sobrevivir al covid-19

Quince empleados en Armenia, seis en Bogotá, una prometedora línea de exportación a Alemania y La Florida, y unas ventas que en su mejor momento generaron ingresos cercanos a los 1.200 millones de pesos al año quedaron suspendidos para una de las empresas comercializadoras del patacón crocante de Salento (Quindío).

Todo por cuenta del covid-19 y el cierre paulatino de la vida social en las ciudades, que trajo consigo el aislamiento social y una serie de sucesivas cuarentenas que transformaron la vida en colegios, aeropuertos, hoteles y oficinas, espacios en los que, habitualmente, se consumía al por mayor este producto.

Santiago Suárez, gerente general de Platacrunch, una de las empresas quindianas afectadas por esta situación, lo retrata de manera cruda y sin sal: “las ventas de este mes no deben llegar a los 10 millones de pesos. Mejor dicho, no quiero ni mirar eso porque se pone uno a llorar. Eso no es ni el 10 por ciento de lo que se vendía. Tocó sacar gente”.

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La explicación es sencilla: antes sus clientes eran las aerolíneas, los colegios y los hoteles que pedían al por mayor para atender sus eventos masivos. El patacón se pedía de todas las formas: en canasta, para adicionarle carne desmechada; en forma de galleta, para acompañarlo con hogao; en forma de cono, para comérselos con queso; o como tostones, para solo añadirles sal.

Con el coronavirus los eventos masivos se acabaron y en los últimos 135 días de cuarentenas, aislamientos y hasta toques de queda, la caja registradora dejó de sonar. Fue entonces cuando Suárez pensó en dar el gran salto a un nuevo canal de distribución: las redes sociales, donde trata de sobreaguar una crisis que, por el momento, no parece tener punto final.

Las ventas de este mes no deben llegar a los 10 millones de pesos. Mejor dicho, no quiero ni mirar eso porque se pone uno a llorar. Eso no es ni el 10 por ciento de lo que se vendía. Tocó sacar gente

“Nos ha ido bien, pero las ventas aún no compensan el volumen de pedidos que teníamos antes. Ahora las ventas se hacen al detal. La producción se hace sobre pedidos: cuando Facebook e Instagram nos ayudan a vender, se convoca a la planta de empleados, cuando no…pues…es como apagar un incendio con cuentagotas”, dice.

Es evidente que, a empresas como esta, la transformación digital que demandó el Covid-19 los tomó por sorpresa, con pocos conocimientos de posicionamiento de marca y con una ardua lucha por hacerse visibles en un escenario muy competido y en el que todos quieren pelear, a mordiscos, la atención de los consumidores.

Dónde están las ayudas

El caso de Platacrunch puede ser el reflejo de otras compañías que trabajan alrededor de la siembra, procesamiento, distribución y comercialización del plátano en el país. Los datos del Ministerio de Agricultura registrados en 2019 indican que un total de 440.294 hectáreas se destinan para este producto en cuatro zonas del país: Urabá y nordeste de Antioquia, centro, sur del Cauca y Llanos Orientales.

El mismo informe señala que la producción total en el cierre del 2018 fue de 4’316.726 toneladas, de las cuales 91 por ciento se exportaban a mercados internacionales, lo que ubicó a Colombia como el cuarto productor mundial, detrás de Uganda, Camerún y Ghana. En medio de todos estos números, Quindío aparece con una producción de 269.482 toneladas, es decir, un 6,2 por ciento de la producción nacional.

El año pasado, el sector tuvo que enfrentar problemas climáticos y aspectos fitosanitarios que impactaron la producción. Y este año fue la pandemia del covid-19 la que se sumó a esta compleja ecuación. La pregunta es: ¿qué tipo de ayudas se están ofreciendo a los productores en esta compleja situación?

César Cortés, secretario de Agricultura del Quindío, responde que los esfuerzos en los últimos cuatro meses de la administración del gobernador Roberto Julio Jaramillo se han enfocado en sensibilizar a las diferentes cadenas productivas en los programas de ayuda que ofrecen el Ministerio de Agricultura y, particularmente, Finagro para ayudar con temas de financiación.

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“Esta el programa Agro Produce que les presta, incluso, a los productores a una tasa de DTF menos el 1 por ciento”, dice Cortes, quien también señala que en el caso del plátano se están estructurando alianzas productivas con recursos que pueden llegar a los 3.786 millones en siete perfiles de proyectos que podrían beneficiar a 400 familias de Armenia, Génova y Buena Vista.

Las ayudas incluyen las medidas contempladas en la Ley 139 del 2018,

Área, producción y rendimiento

Fuente: Ministerio del Agricultura/Dane

Cuestión de tiempo

Las ayudas parecen enfocadas principalmente a los productores, pero en el otro lado de la cadena están los comercializadores que, como Suárez de Platacrunch, esperan tener más información y, por supuesto, ayudas. “Yo puedo hacer muchas cosas para que los consumidores pidan mi producto: puedo hacer el patacón del tamaño de un apartamento, pero ¿dónde lo frito?”.

La Casa Delegada del Quindío en Bogotá inició hace tres meses una campaña orientada a fortalecer la comercialización de estos productos en mercados más amplios, como el de Bogotá. La iniciativa se llamó “Buenos quindianos” y en un comienzo funcionó para encontrar nuevos clientes, pero Suárez piensa que es el momento de hacer un poco más.

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Entre las ideas está el declarar el día nacional del patacón o el organizar una maratón de patacones o una ‘pataconada’ nacional, como para que los pedidos en redes sociales sean los suficientes para tener a flote su empresa. Todo esto, dice, mientras vuelve la normalidad, vuelven los colegios, los hoteles y las aerolíneas y con ellos los grandes pedidos.

Por lo pronto, en los próximos días planea lanzar con el chef Andrés Chávez un nuevo producto: “patacones, pero con adiciones listas para consumir: guacamole, ropa vieja, pollo asado o posta cartagenera. Entonces, ¿se le mide?”.