Economía

En las tiendas hay buena atención, pero tomaron distancia

En las tiendas hay buena atención, pero tomaron distancia
Con tapabocas, guantes y barricadas reciben a sus clientes. Compradores celebran las medidas de precaución.

JUAN CARLOS LAYTON

MANIZALES

Los tradicionales saludos: “Buenas doña Susana o don Javier”, la tocadita en el hombro o el apretón de manos y las largas charlas, mientras se compraba arroz, aceite o plátanos en tiendas y revuelterías de barrio cambiaron.

A partir de la pandemia del coronavirus y de la cuarentena, decretada por el Gobierno Nacional, tenderos y propietarios de revuelterías y misceláneas tratan de atender con la mayor rapidez del caso, a distancia, y con guantes y tapabocas como si se tratará de un servicio clínico especial.

Misael Alberto Aristizábal, representante de la tienda María E, en el barrio El Sol, dice que, aunque se siente un poco raro, las condiciones los llevaron a alejarse, por lo menos a un metro, y atender detrás de las rejas. “Hay que cuidarnos. Tenemos el gel y el alcohol para limpiarnos, y nos lavamos las manos cada momento, porque recibimos dinero”, explicó.

Su felicidad se centra en que hay buena oferta en la Galería, aunque ya se nota el encarecimiento de alimentos como el arroz, la panela y algunas verduras. “Se consiguen gracias a Dios, pero subieron. El arroz de $42 mil a $48 mil la arroba. Habrá que subirlo unos $200 la libra, o vamos a ver”.

Con cuidado

Desde su tienda Fruver La Argentina, Gustavo Gallego y su esposa Gladys López, señalaron que las ventas sigan normales. “Hay que trabajar es con tapabocas, las bolsas en las que empacamos son nuevas y todo lo manipulamos con guantes. Cerramos una puerta y pusimos unas mesas en la otra, no se deja entrar a nadie, pero la gente es consciente y aplaude estas medidas de control”, aseguró.

En eso coincide Jackeline Herrera, quien ayer en la mañana esperaba paciente para comprar algunas frutas y verduras en la Tienda Multufruver Tamayo, en el barrio San Jorge. “Hay que tener conciencia y saber que es un bien para todos. Ojalá salgamos pronto de esto”, dijo.

En este lugar, hay pasillos amplios para que la gente pueda acceder, pero también se cerró. “De afuera no más. Bloqueamos el paso, atendemos a distancia”, explica Jhon Jairo Ossa, quien sostuvo que en general hay una oferta normal de alimentos. “Seguimos ofreciendo nuestros servicios como cualquier día, salvo porque el horario de 8:00 a:m a 4:00 p.m, como se definió”.

Enseñanzas

Claudia Patricia Cardona, de la Miscelánea y avícola Don Marcos, en el barrio Guamal, resaltó que, en medio de esta crisis, las ventas mejoraron. “Tenemos una reja y la cerramos todo el tiempo. Atendemos con todas las precauciones del caso. Lo que sí nos pidió la Policía es no atender menores de 18 y mayores de 60 porque tienen orden de estar en casa todo el tiempo”, comentó.

Frente a sus productos, explicó que la oferta es normal, salvo por el azúcar, el arroz y los huevos que se empezaron a encarecer. Antes se vendían a $300 y $350 y ahora hay que venderlos a $400.

¿Qué enseñanzas quedan?, les preguntamos. “Que hay que lavarse las manos, tener mayor higiene”, dijo Jhon Jairo, mientras Claudia sostiene: “A veces tan complicados para todo y hay que entender el valor de la familia, que la vida es una, no más. Bendito sea Dios”, reflexionó.

Algunos productos empezaron a subir

Pensilvania. Las tiendas La Plazuela y La Novena coinciden en que la panela está escasa. Las frutas y verduras que vienen de Corabastos y de Mariquita aumentaron, caso la papa que pasó de $75 mil el bulto a $110 mil. Según Javier Giraldo, de La Plazuela, venden de todo lo básico menos alcohol y guantes. Islén González de la tienda La Novena (foto) se queja de que la confitería se está acabando y espera que la panela llegue el fin de semana.

A protegerse primero

Neira. Todos los días desde las 7 a.m. Leídy Luberna, administradora de la tienda La Variante, abre las puertas de su negocio. Lo primero que hace es ponerse el tapabocas, guantes y desinfectante. Dice con orgullo que su tienda es tradicional, bien surtida y que no le falta nada para ofrecer un buen servicio. Asegura que las ventas no son iguales, pero dice que hay que seguir en la jugada”.

Héroes anónimos

Viterbo. Varios tenderos comprenden que son parte de la cadena de distribución y abastecimiento, pero insisten en la importancia de cuidarse y evitar riesgos. Luis Alberto López, de la tienda La Pombo (foto), ubicada a una cuadra del centro, dice que al ser parte de las excepciones tienen esta responsabilidad. César Zapata y María Helena Arboleda, tenderos cercanos al barrio El Motor, explican que el arriendo no da espera ni los servicios públicos y las deudas no entran en cuarentena.

Normalidad y surtido

Pácora. En general hay normalidad. Hay surtido de carne y abarrotes procedentes de Medellín. Los tenderos tienen controles para atender. En el caso de minimercados y supermercado permiten el acceso de a cinco personas y en unas tiendas ubicaron cintas amarillas a la entrada para que las personas no pasen de allí. Se encareció la papa y la panela, cuyo producto costaba unos $2 mil el atado, ahora cuesta $4 mil por la menor oferta del productor. Los mismos tenderos piden control.