Economía

¿Cómo y por qué camuflan los autos de pruebas?

¿Cómo y por qué camuflan los autos de pruebas?

Hace unos años, Jaguar Land Rover denunció ante un tribunal de Pekín a Jiangling Motor (JMC) por violación de sus derechos de propiedad intelectual y competencia desleal, acusándola de copiar el diseño de su Range Rover Evoque.

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Era evidente que el Landwind X7 de la marca china era muy similar al Evoque y el año pasado Land Rover ganó el pleito. Esto ocurrió con un modelo como el Evoque que ya estaba en circulación. Por eso, para evitar copias, es que las marcas son tan celosas con sus carros nuevos y recurren a una táctica tomada del mundo animal en donde estos se camuflan, bien para cazar o para defenderse de sus enemigos.

Esta práctica es común en países en donde se fabrican los nuevos modelos y allí es frecuente ver autos en la fase de pruebas en calles y carreteras cubiertos por unos elementos que esconden sus formas y sus líneas.

Las estadísticas indican que una marca invierte en promedio, cuatro años y unos 2.500 millones de dólares -o muchos más- y usa unos 200 prototipos antes de que un modelo llegue a las vitrinas. Mantener el secreto es uno de los desafíos más grandes.
Piense en esto. Usted va a comprar un carro último modelo, por ejemplo 2020. Ese carro se concibió en el 2016, por lo cual los ingenieros y diseñadores tuvieron que adelantarse al tiempo para entregarle un aparato que, cuando llegue a sus manos no luzca ni viejo ni desactualizado, pero sí con todos los adelantos tecnológicos del momento. Los secretos guardados son muchos y valiosos.

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Ni qué decir de lo que pasa en la Fórmula 1, el mejor laboratorio de la industria. Para que se haga a una mejor idea, un ingeniero puede estar trabajando en el diseño de un componente del cual él mismo no sabe qué función cumplirá.

A pesar de las simulaciones muy precisas en los computadores se requieren ensayos y validaciones reales de todo tipo y suelen hacerse a temperaturas extremas de calor o frío. Hay pruebas de resistencia, de rendimiento de un nuevo motor o de comportamiento aerodinámico por lo cual las unidades de ensayos deben moverse incluso por carreteras extranjeras.

De ahí, que esos prototipos deban camuflarse para evitar que su competencia conozca detalles de diseño, dimensiones o plataformas, en especial si la marca ha trabajado en un modelo del que cree puede llegar a ser un ‘hit’ en el mercado. Además, está comprobado que la mayoría de ‘fugas’ de información ocurre durante la fase de pruebas.

Teniendo en cuenta que esos modelos llegarán a las vitrinas mucho tiempo después, otra táctica es mostrar detalles que no son definitivos. Esta estrategia se conoce como crypsis (ocultar) o en la mímesis (hacer parecer otra cosa). Así, cuando llegue el momento del lanzamiento se evita que el ‘público objetivo’ haya perdido el interés en el ‘nuevo modelo’ con lo cual todo el trabajo y el esfuerzo se pierden.

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Los tipos de camuflaje

En el desarrollo de un nuevo modelo se utilizan distintos tipos de camuflajes, y cada uno cumple una función u objetivo específico y se va cambiando en cada etapa del proceso. Se usa una especie de vinilos, que en realidad son adhesivos de un material llamado Polystrong. Son varias fases en las que por ejemplo en España les dan unos nombres muy particulares.

La primera se conoce como ‘Mula’ que se desarrolla aproximadamente tres años antes del lanzamiento. En esta se usan carrocerías de modelos ya conocidos y se montan suspensiones y motores del futuro modelo. Así se pueden probar sin llamar la atención de la competencia o de fotógrafos aficionados o profesionales.

A la segunda fase se le llama ‘Bolsa de patatas’ y se desarrolla entre un año y año y medio antes del lanzamiento. En esta, el nuevo modelo ya tiene la carrocería que podría ser la definitiva, pero está cubierta de lonas grandes que hacen que sea irreconocible. Se adhieren a la carrocería con velcros, y pueden soportar temperaturas de entre -40 y 70 grados.

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Las partes del nuevo modelo que la marca quiere ocultar con mayor celo se recubren con una lona y debajo de esta les inyectan espuma que camufla el aspecto definitivo.
La tercera fase se conoce como ‘Vinilado’. Es la última de las pruebas y es en la que el fabricante comprueba con mayor precisión cómo se comporta el modelo definitivo un año antes del lanzamiento. En esta etapa se hacen los ensayos de insonoridad, consumo o aerodinámica en las cuales hay que ir a la carretera y de lo que se trata es de no llamar mucho la atención.

Para esto se cubre la carrocería con otros vinilos que no impacten el rendimiento del vehículo, pero sí esconden las formas reales. Hay unos llamados ‘Fishies’, es la práctica más antigua, hoy de muy poco uso, pero cuando se requieren se ponen de forma romboidal o geométrica sobre toda la carrocería de tal manera que engañan las formas reales para evitar las fotos espías.

Otros se conocen como ‘Lágrimas’ que tienen esa forma y se instalan sobre una carrocería blanca. Este es un método muy eficaz porque que se ocultan las líneas de la carrocería, pero sobre todo, porque reflejan los flashes de las cámaras extrañas que siempre acechan.

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La última tendencia en vinilos de camuflaje son los llamados ‘Flimmies’ o geométricos que ocultan las verdaderas formas de la carrocería.

Pero es solo una parte porque así como hay cada día desarrollos de nuevos modelos, también el camuflaje va mejorando con nuevas técnicas.

Estas por ahora son las técnicas de camuflaje más conocidas pero las marcas trabajan y se esfuerzan cada vez más en mantener sus secretos bien ocultos a los ojos de su competencia.

REDACCIÓN VEHÍCULOS