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Vergara, el de los fuegos artificiales, la gran figura de la final

Vergara, el de los fuegos artificiales, la gran figura de la final

Aún no se sabe si seguirá en América. Seguramente hoy, todavía con la calentura y la emoción del título, los hinchas rojos ofrecen hasta sus regalos de Navidad para retenerlo. Lo cierto es que Duván Vergara fue el hombre clave del último partido, el que aseguró la estrella 14, el que volvió a poner al América en lo más alto del fútbol colombiano.

Cada vez que el nacido en Montería tomaba la pelota, la defensa del Junior de Barranquilla sufría. Cada vez que desbordaba por la banda izquierda, Marlon Piedrahíta le tomaba el número, porque no lo podía alcanzar. En todas las jugadas de peligro del América, cuando los locales se fueron al ataque para buscar una ventaja y con ella la tranquilidad, o cuando los rojos le apostaron a aguantar en su campo y a jugar en largo, siempre apareció.

Y de sus pies, también, nacieron las dos jugadas de gol. La primera, en un saque de banda que él mismo hizo, con el fin de agilizar las acciones y luego asociarse con Edwin Velasco y lanzar el centro al área de Junior. Allá aparecieron, en su orden, el cabezazo de Michael Rangel, el rebote en el horizontal y en el piso y, finalmente, en las alas estampadas en la parte trasera de la camiseta de Sebastián Viera, el portero del Junior de Barranquilla.

Luego –en el minuto 35–, Vergara tuvo la inteligencia para recibir un cambio de frente de Rafael Carrascal, parar la jugada, ver pasar a su espalda a Velasco y dejarlo libre a fin de meter el centro y aprovechar la entrada de Carlos Sierra, quien anotó el segundo tanto, el que aseguraba nada menos que un nuevo título.

De ahí en adelante, con el 2-0 a favor, América se acomodó a lo que mejor sabe hacer y tanto Vergara como el resto de sus compañeros sufrieron mucho por el exceso de juego fuerte del Junior, que lo que no pudo hacer en la cancha lo resolvió a patadas. Y una de ellas dejó a su rival con diez jugadores, cuando ya Vergara encaraba con rumbo a la portería de Viera y Marlon Piedrahíta lo levantó con una zancadilla. Para el árbitro Wílmar Roldán fue doble amarilla, pero si le mostraba la roja directa, no hubiera quedado mal.

Jugó 22 partidos en el semestre, anotó cinco goles y aportó tres asistencias a lo largo de una liga que no fue fácil para el América. Una racha de cinco partidos sin ganar, con tres empates y dos derrotas, hizo dudar de las posibilidades del equipo. Pero al final se levantaron y hoy, después de 11 años, América vuelve a celebrar. Aún no se sabe si Vergara se queda en el club. Pero si no, se va como campeón.

José Orlando Ascencio
Subeditor de Deportes  @josasc