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Un Everton gris, con un James a media máquina, sufre primera derrota

Un Everton gris, con un James a media máquina, sufre primera derrota

Que James no jugaba, que tal vez sí, que de pronto, que tenía un dolor, que estaba en duda... El caso es que James finalmente sí jugó, sí fue titular del Everton, pero poco pudo hacer, poco peso tuvo para un equipo desfigurado que perdió contra el Southampton, de visita, 2-0. Su primera derrota de la temporada.

Todo lo que venía saliendo bien, ahora le salió mal al Everton. Tuvo ausencias de peso, las de Coleman y Richarlison, y parece mentira cómo cambia un equipo sin dos piezas vitales. James jugó como a media máquina, como que sí y como que no. Venía de sufrir un duro golpe contra Liverpool, quizá seguía resentido, o se resintió durante el partido, pero no estuvo en plenitud, ni él ni su equipo. Y lo peor es que terminó cojeando... 

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Everton tuvo unos 20 minutos de concentración. Jugaba como siempre, como un reloj. Preciso en sus movimientos. James, sin exigirse mucho, tuvo un remate de tiro libre a las manos del portero, luego hizo un túnel de lujo, y hasta generó una jugada que terminó en un buen remate de Sigurdsson, al palo. 

Así que todo marchaba bien para Everton, pero su rival empezó a complicar. Con una presión asfixiante, con un ataque voraz por los costados, sobre todo por la derecha del Everton donde Godfrey, el reemplazo de Coleman, fue una grieta en movimiento.   

Southampton se fue acercando. Al minuto 25 el arquero Pictkord voló y evitó de manera espectacular un golazo en un fuerte remate. Pero unos instantes después, el equipo se durmió, se despistó en un saque de banda, ¡en un saque de banda!,  y fue Ward-Prowse el que remató cruzado y puso el primero. 

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Entonces el equipo de Ancelotti se desajustó. No se repuso de inmediato ni después. Y menos cuando llegó el segundo gol, en otra desatención: el equipo mal parado, un cierre tardío y un centro desde la izquierda, la pelota voló por el área y encontró solitario a Adams, sin marca, y este remató y puso el 2-0 que ya era amplio y terminó siendo letal. 

Everton quedó en estado de shock. James apareció cada vez menos. No hubo quién guiara al equipo. 

En la segunda parte hubo movimientos. Se fue Iwobi, que no fue ni la mitad de Richarlison. El equipo tuvo aire con la entrada de Bernard y Gordon. Pero se estrelló contra un rival bien parado, sólido y cómodo. 

Para seguir la pesadilla, Digne fue expulsado. Y bien expulsado. Pegó de atrás y afuera. Entonces Everton se quedó con 10 hombres y con la derrota muy pesada en la espalda, cuando iban 73 minutos. Ya no dependía de la épica sino del milagro.  

¿Y James? Pues estuvo pero no estuvo. Terminó como desesperado, incluso peleando con sus rivales. Claro, no quería perder. El problema es que a 10 minutos del final se agarró la pierna izquierda, hizo un gesto de molestia de esos que preocupan y generan angustia  Terminó caminando, con el mínimo esfuerzo, con gestos amargos...    

¿Y Calvert-Lewin? Ese sí como que no estuvo. No le llegó la pelota nunca. El goleador se fue en blanco. 

¿Y Mina? Pues estuvo en lo suyo. Los goles que recibió Everton son ante todo fallas colectivas. 

El partido se le fue agotando al Everton y ya era lo mejor. Que el equipo abriera los ojos y despertara de esa pesadilla que vivió para pensar en lo que viene. Sigue arriba, sigue sólido, pero tuvo un partido malo. PABLO ROMERO
Redactor de
@PabloRomeroET​