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Nairo, adiós al título; Egan, en la pelea; Urán aguantó en el Tour

Nairo, adiós al título; Egan, en la pelea; Urán aguantó en el Tour

El Tourmalet hizo daño y dejó cosas claras en el Tour de Francia. La etapa 14, de solo 117 kilómetros y que fue ganada por Thibaut Pinot, fue el final de Nairo Quintana en la lucha por el título, sirvió para que Egan Bernal se mantuviera en la pelea luego de que Geraint Thomas cediera terreno, mientras que Rigoberto Urán aguantó hasta donde pudo y es séptimo.

Impresionante fue el último ascenso. Muy duro fue el paso que se impuso y el líder Julian Alaphilippe, que en algunos momentos se vio atrás, aguantó, llegó de segundo, dejando en claro que está en la pelea, que no dará su brazo a torcer. Sin embargo, aún no se ve claro que aguantará.

“Los Alpes serán diferentes. La altitud penalizará a los corredores. No lo veo ganador”, le dijo a Joseba Beloki, tres veces podio del Tour.

Nairo lo pagó caro. Confirmó por qué en las dos últimas ediciones del Tour no ha estado en la lucha por el podio y la ilusión de ir por el ‘sueño amarillo’ se volvió a ir al suelo.

Ese sueño quedó a falta de 10 kilómetros para el final de la etapa. Mientras sus compañeros del Movistar ponían paso adelante, Quintana se quedó. No hubo comunicación, el boyacense no avisó que iba mal. Marc Soler trató de ayudarlo, pero no pudo.

Ahora, Quintana deberá pasar de líder a gregario, aunque las opciones del Movistar por luchar por un podio son mínimas por no decir que no las tienen.

Bernal tomó las riendas del equipo Ineos. A kilómetro y medio de la meta Geraint Thomas se quedó. El colombiano no paró la marcha, recuperó la camiseta blanca de mejor joven del Tour, luego de que Enric Mas perdiera el paso. Egan se ve fuerte y ya es cuarto en la general y a 3 minutos de un Alaphilippe que sufrió, aguantó y sigue con la amarilla.

Falta ver qué piensan en el Ineos, un equipo que no es el mismo de años anteriores. En este Tour la escuadra británica es débil, no cuenta con la misma fuerza y no destroza a sus rivales a punta de un fuerte paso.

¿Se la seguirán jugando con Thomas? Por ahora, sí. Es claro que el que no ande y se quede, el otro no tiene por qué esperarlo.

El galés no se ve tan fuerte como el año pasado, pero no ha perdido la ocasión de pelear por el segundo título y, seguro, seguirán jugándosela con él hasta cuando se reviente. Si es que lo hace. Mientras eso pase, Bernal seguirá siendo gregario.

“Me llama la atención del Ineos. A Egan no hay que meterle presión. Será el corredor que marcará una generación larga en el Tour. Le veo en el podio. Thomas sigue siendo el referente”, señaló Beloki.

Urán, en lo suyo: aguantando el paso. Se vio bien en la subida, pero al final no pudo con el fuerte ritmo del Groupama y el Jumbo Visma. Es séptimo en la general, pero más lejos del podio: está a 2 minutos 10 segundos de Kruijswijk, que es tercero.
Pinot y su escuadra fueron los ganadores del día, lástima que esté muy atrás en la clasificación, solo les quedaba la victoria de etapa y la consiguieron.

Alaphilippe siguió a la rueda en busca de no perder tiempo y lo logró. Seguro que a sus rivales les tocará atacarlo más si es que quieren quitarle la camiseta amarilla. A favor tiene que ninguno de los demás es tan explosivo en las subidas y tiene una buena renta de tiempo.

Kruijswijk se ve mejor que los demás. Puso a su equipo a trabajar, a moler a los rivales y lo consiguió, pero no ataca. “El holandés es un hombre de fuerza, de aguante. Para atacar veo a Pinot, Bernal, que suben bien y hace daño. Hay que ir día a día, porque no hay de otra. No hay un gran dominador”, señaló el DT español, Javier Mínguez.

Preocupa que nadie va a la ofensiva, que en este Tour se está a la espera de que alguno falle y que se quede a paso para sacar una ventaja. Esa parece ser la única táctica.

“Hay mucho respeto. Nadie ataca. Hay miedo. Será un final por eliminación. El segundo y el tercero son corredores del Ineos, y eso no hay que olvidarlo. Thomas no se ha visto bien, pero es un corredor de tres semanas y todavía falta”, agregó Mínguez.
Buchmann es otros de los que aguantó el ritmo final. El corredor del Bora sigue en la lucha, no se quedó, el paso que cogió fue importante para llegar arriba. Es quinto en la general a 3 minutos 12 segundos y a su paso, sin atacar, esperará a ver quién se caiga de arriba para subir en la general.

El Tour se jugará, de ahora en adelante, con la ley del aguante, en la que el que pierda el paso no lo podrá recuperar. No hay un gran dominador, tampoco una gran estrella, por lo que el título se jugará en una ruleta.

Este domingo, sigue la montaña. La etapa será entre Limoux y Foix, de 185 km, con cuatro premios de montaña, uno de segunda y los otros tres de primera, el último de ellos en la meta.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de @LisandroAbel