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Meluk le cuenta... (Nairo mostró los dientes)

Meluk le cuenta... (Nairo mostró los dientes)

No fue en la cumbre de una montaña. Pasó a la orilla del mar. Increíble. Al menos decirle así. Para completar, el asombro ocurrió en un ataque fulminante e inesperado de quien es señalado de pasivo y conservador. La paradoja completa consumada en una sorprendente y deliciosa victoria de Nairo Quintana en la segunda etapa de la Vuelta a España.

El retrato es ese gesto de felicidad y orgullo de Nairo, mostrando los dientes otra vez, abriendo sus brazos alados con fuerza metros después de cruzar de primero la meta por asalto lo dice todo.

Nairo maravilló por la genialidad imprevista, por la astucia justa en el momento justo: a tres kilómetros de la línea de sentencia, cuando el lotecito de punta estaba tomando el último aire para, quizás, un embalaje final; Nairo no lo pensó dos veces y les cortó la respiración con una viveza hecha ataque imprevisto que lo llevó solitario al triunfo.
Le faltaron apenas dos segundos para ser el líder, en lugar de Roche, el nuevo camisa roja de la Vuelta.

En ese grupo estaban todos los candidatos al título, menos el primer líder, ‘Supermán’ López, que se quedó solo en la carretera, sin compañeros, cuando en plena travesía, después del premio de montaña de segunda categoría, Roglic apretó y se fueron con él Nairo, Urán, Roche, Nieve y Aru.

Nairo, sin embargo, se llevó la etapa mucho antes de su ataque sigiloso, incluso antes de firmar la planilla y alinearse en la salida: Nairo la ganó en el bus del Movistar.
Según cuenta el siempre acertado Carlos Arribas en El País, de Madrid, Pablo Lastras, el director más joven del grupo de técnicos, informó que no permitiría que el equipo fuera de enemigos íntimos, como pasó en el Tour de Francia.

“No os diré lo que tenéis que hacer. Solo lo que no podéis hacer nunca”, les advirtió. Entonces, Nairo levantó la mano y dijo que en la contrarreloj de apertura se sintió muy bien y que en la subida de segunda categoría se podía intentar algo.

No solo se intentó. Se consumó. Así se explica el poderoso ataque de Alejandro Valverde con el que separó los granos verdes de los maduros: molió a los rivales y el café del triunfo que, finalmente, preparó Nairo con cabeza fría y piernas calientes, cuando atacó sin mirar atrás. “Fue una victoria táctica”, dijo Nairo al bajarse del podio del ganador de la etapa y con la camiseta verde del líder de la clasificación por puntos. Pero más que eso, fue una victoria sorpresiva y llena de paradojas e inteligente de Quintana, que volvió a ganar una etapa... y a mostrar los dientes.

Meluk le cuenta...

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes @MelukLeCuenta